El presidente de Colombia anunció que comenzará a comprar fertilizantes en el exterior y que su gobierno los subsidiará mientras se concreta la entrega de Monómeros al chavismo.

Los planes del presidente de Colombia, Gustavo Petro, con Monómeros -la compañía filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) productora de fertilizantes ubicada en territorio colombiano- para impulsar su reforma agraria parecen estar enfrentando traspiés. Aunque el mandatario izquierdista ya inició el proceso para el traspaso de la administración de las manos del opositor Juan Guaidó al régimen de Nicolás Maduro, el trámite aún no se concreta.

«Mientras resolvemos la recuperación de Monómeros, el gobierno comprará fertilizantes en el exterior y los subsidiará», anunció Petro este lunes desde su cuenta en Twitter sin precisar detalles sobre sus nuevos proveedores de insumos petroquímicos.

Sin embargo, la disposición de Petro traduce de forma tácita que el registro de la nueva junta directiva chavista presentada por Maduro ante la Cámara de Comercio de Barranquilla para remplazar a la junta ad hoc de Guaidó hace dos semanas, sigue sin concretarse, y su gobierno no puede esperar por el fallo de la instancia cuando los campesinos lo emplazan a cumplir con sus promesas de campaña.

Un anuncio a medias

Petro tiene el tiempo en contra. La ocupación de predios privados de manera ilegal comenzó con la toma de un terreno por parte de 700 familias en Neiva, muy probablemente incentivadas por su promesa de «democratización» de la tierra, y este anuncio de compra de fertilizantes en el exterior para incentivar la producción rural sepulta su deseo de obtenerlos con un descuento de 38 % la úrea y entre 20 % y 25 % diversos fertilizantes con el ingreso del chavismo a la directiva de la compañía.

Sin Monómeros, que controla 46 % del mercado de fertilizantes en Colombia y ocupa el puesto 179 en la lista de las compañías más grandes del país, Gustavo Petro busca alternativas, pero a un alto costo.

Según El País, «el gobierno quiere evitar una acción que podría ser demoledora para su discurso y generar brotes violentos con los ocupadores». A la ministra de Agricultura, Cecilia López, le cuesta ocultar la preocupación. Dice que están priorizando los diálogos locales para evitar un desalojo por la fuerza.

“Me cuesta mucho entender que, cuando se les está dando una oportunidad, tomen una medida que quita capacidad política para actuar. Esto alimenta a los sectores que nunca han querido una reforma agraria», añade.

Su esperanza es empezar a titular tierras expropiadas al narcotráfico a la brevedad para calmar los ánimos, pero con los equipos del Ministerio aún conformándose, quizá el conflicto gane la partida si se tiene en cuenta que además Petro no aclara si las compras de fertilizantes se transarán con Rusia y Bielorrusia, las dos naciones que han abastecido al país con el 20 % de insumos.

En una disyuntiva

¿Se atreverá Gustavo Petro a negociar con Rusia cuando sobre la administración de Vladímir Putin hay sanciones vigentes por la invasión a Ucrania? o ¿convertirá al presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko en su aliado estratégico, pese a las restricciones de la Comunidad Europea en su contra por la opresión y las violaciones de los derechos humanos dentro del país?

No hay información hasta el momento. En su red social sólo señala que Colombia importa fertilizantes con «el precio triplicado». Incluso, señala que «la agricultura nacional perdió rentabilidad y los precios de los alimentos se dispararon, incluidos los de producción nacional». El mandatario lo atribuye al «desfalco» de Monómeros, sin mencionar al opositor venezolano Juan Guaidó, quien desde 2019 administra el activo venezolano que opera en suelo colombiano.

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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