A partir de 2016 el hombre de negocios de Nicolás Maduro se reunió con agentes de la DEA y del FBI. Un año después admitió el pago de sobornos según un nuevo documento judicial.

Una nueva audiencia sobre el caso de Álex Saab se celebró para dar paso a nuevos detalles sobre sus nexos con la DEA cuando aún fungía como aliado de la dictadura venezolana. El documento judicial que dejó la nueva sesión da cuenta de las fechas donde ocurrieron los encuentros con autoridades estadounidenses para informar sobre los movimientos y tratos con el chavismo.

A pesar de que parte de la defensa del colombiano niega que las reuniones significaran algún tipo de compromiso con el Departamento de Justicia, conforme avanza el proceso salen a la luz los pormenores. Por ejemplo, el texto revelado por el juez a cargo del caso, Robert Scola, cita que a partir de 2016 Saab y su abogados se reunieron con agentes especiales de la Agencia Antidrogas (DEA) y del Buró Federal de Investigaciones (FBI). En esas reuniones proporcionó información relativa a los contratos entre sus empresas y el régimen venezolano para la construcción de viviendas de bajo costo. En ese mismo año y posteriormente en 2017 el colombiano, representado por un abogado, participó en otras reuniones con agentes especiales.

Los nexos evolucionaron. Para el 2 junio de 2018 Saab admitió «que había pagado sobornos a funcionarios del gobierno venezolano a cambio de contratos para desarrollar viviendas de bajos ingresos y para obtener ventajas financieras relacionadas con esos contratos».

Más detalles del caso Álex Saab

El 27 de junio de 2018 Saab se convertía en una fuente policial activa para Estados Unidos. «También accedió a declarar los beneficios recibidos como parte de los tratos», agrega el documento.

Es una cronología que pone en entredicho el argumento del abogado David B. Rivkin luego de que en febrero pasado se revelara la colaboración en registros presentados por los fiscales. Es decir, su propia defensa quiso desmentir el objetivo de esos encuentros a pesar de que Saab habría conversado con autoridades de EE. UU. acompañado por abogados.

De lo que sí hay mayor certeza, es que la familia de Saab está bajo amenaza por la información que posee el hombre señalado como testaferro de Maduro. Así lo aseguró el abogado Neil Schuster ante la corte. Por ende, no es casualidad que rato después David B. Rivkin tratara de desmentir alguna colaboración.

Continuando con las fechas. El 4 de abril de 2019, Saab y su abogado «se reunieron con agentes especiales de la DEA y de la Fiscalía de Estados Unidos y del Departamento de Justicia en Europa». Durante esa reunión, las partes discutieron que Saab se entregaría a las autoridades de los EE. UU. en el Distrito Sur de Florida el 30 de mayo de 2019. Sin embargo, el empresario no se entregó y de ahí que se emitiera su orden de captura.

Reclaman estatus diplomático

La defensa del caso Álex Saab volvió a retomar el argumento de que su cliente posee un cargo diplomático, por lo tanto tendría derecho a inmunidad procesal y acceso a tratados internacionales. De acuerdo a una nota de Associated Press los abogados argumentaron que Saab viajaba a Irán como enviado especial «debidamente designado» por Nicolás Maduro, momento cuando fue detenido en Cabo Verde.

No obstante, los fiscales pusieron en duda la autenticidad de las cartas enviadas a Irán para respaldar el reclamo y señalan que el Departamento de Estado nunca ha aceptado el supuesto estatus diplomático de Saab, añadió la agencia de noticias.

El abogado David Rivkin apareció nuevamente en escena para esgrimir que la posición de EE. UU. sienta precedente «completamente peligroso» para la diplomacia internacional. Pero la respuesta la obtuvo de boca de Jeremy Sanders, abogado del Departamento de Justicia. “Esta es una artimaña creada por una nación rebelde para evadir el enjuiciamiento penal”.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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