Faltando 10 días para asumir la Presidencia de Colombia, Gustavo Petro envió a su canciller Álvaro Leyva Duran a Venezuela, donde habló con el máximo representante de la diplomacia chavista sobre el nombramiento de embajadores y cónsules e inició la coordinación para la reapertura de la frontera.

En cuanto Iván Duque entregue la Presidencia a Gustavo Petro el próximo 7 de agosto, la frontera entre Colombia y Venezuela reactivará sus actividades. Ese es el pacto que el canciller del régimen chavista, Carlos Farías, y su par designado por Petro, Álvaro Leyva Durán, suscribieron este jueves durante un encuentro de “alto nivel” en el estado Táchira, Venezuela.

Además de la reapertura fronteriza luego de tres años, Petro y Maduro nombrarán embajadores y cónsules para empujar la “normalización gradual” de las relaciones. La voluntad de mejorar la balanza comercial y social de la frontera –dicen– impulsó esta iniciativa.

“¡Es un día de júbilo!”, presumió Freddy Bernal, el gobernador chavista del estado Táchira, tras revelar que la reunión derivó en una declaración conjunta de “hermandad”.

La promesa de «seguridad y paz» en la frontera

Farías y Leyva coinciden en la necesidad de ratificar la consolidación de los “lazos de amistad y cooperación” entre Colombia y Venezuela mediante una revisión de los temas de interés binacional, establecer esfuerzos conjuntos para “garantizar la seguridad y la paz en la frontera” y respaldar un diálogo a favor de la “construcción de caminos de paz, respeto y entendimiento mutuo”.

Naciones Unidas avala esta luna de miel. El secretario general de la misión de verificación de la ONU en Colombia, Raúl Rosende, respaldó el descongelamiento de las relaciones que deja al opositor Juan Guaidó en orfandad, al quedar el país vecino en manos de un gobierno comunista a partir del próximo fin de semana.

Guaidó perderá el reconocimiento de Colombia. El acuerdo de Farías y Leyva es la mejor evidencia, sobre todo cuando los cancilleres de Petro y Maduro acordaron mantener “permanente contacto”.

Con los ojos puestos en Monómeros

Petro está claro en los asuntos que le interesan con Caracas. Durante la campaña y luego de esta ha sostenido que  «hay unos temas prioritarios: abrir el comercio en la frontera, recuperar la frontera para los dos Estados y el tercero tiene que ver con Monómeros».

Ese activo de Venezuela en suelo colombiano –que opera desde los dos puertos más importantes de Colombia, el de Barranquilla frente al mar Caribe y el de Buenaventura a orillas del océano Pacífico– es un punto clave, considerando los planes de Petro en esta materia que vendrán de la mano de su polémica reforma agraria que busca «garantizar el derecho a la tierra» y acabar con los «latifundios improductivos» como parte de su promesa de «democratización», lo cual ha encendido las alarmas ante el temor de que se trate de expropiaciones disfrazadas.

Monómeros resulta vital para sus propósitos. La empresa controla 46 % del mercado de fertilizantes en Colombia, ocupa el puesto 179 en la lista de las compañías más grandes del país con 1.107 billones de dólares en operaciones y 58.236 millones de dólares en ganancias. Pero hasta ahora permanece bajo la administración de Guaidó. ¿Habrá sido este otro de los temas puestos sobre la mesa en el encuentro?

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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