CIUDAD DE MÉXICO — Las fuerzas de seguridad de México mataron el domingo a otros siete presuntos miembros de un cártel del narcotráfico que ingresaron a una localidad norteña y desataron un ataque de una hora, indicaron las autoridades, con lo que el total de muertos subió a 20.

Agentes policiales auxiliados por helicópteros seguían persiguiendo a los agresores restantes, los cuales arribaron a Villa Unión el sábado en un convoy de camionetas y atacaron el ayuntamiento, señaló el gobierno del estado de Coahuila en un comunicado.

Las autoridades determinaron que la cifra de muertos por los enfrentamientos era de 14 sicarios y cuatro policías, dijo el gobernador Miguel Ángel Riquelme. Los hombres armados también mataron a dos civiles que tomaron como rehenes, agregó.

Otros seis policías resultaron heridos, al igual que cuatro jóvenes que los atacantes se llevaron, señaló.

Los dos civiles asesinados eran un bombero y un ingeniero que trabajaban para el ayuntamiento, dijo Francisco Contreras, subdirector de Protección Civil para la zona norte de Coahuila. Un segundo bombero está desaparecido.

El móvil del ataque de estilo militar seguía sin conocerse el domingo. Los grupos del narcotráfico han estado peleando por el control de las rutas de contrabando en el norte de México, pero de inmediato no había evidencias de que el blanco del ataque en Villa Unión fuese un cártel rival.

Horas antes el domingo, el gobierno estatal emitió un comunicado en el que dijo que siete atacantes fueron muertos el domingo, además de los siete que fallecieron el sábado. Señaló que otros tres cadáveres no habían sido identificados, pero en un comunicado posterior disminuyó la cifra de muertos a 20.

El grupo de hombres armados -algunos de ellos vestidos con ropa estilo militar- entraron a la localidad de 3.000 habitantes y atacaron oficinas públicas locales, propiciando la intervención de las fuerzas estatales y federales, señaló el gobernador. En las calles quedaron abandonadas unas camionetas acribilladas que traían las iniciales CDN, del Cártel del Noreste.

Varios de los atacantes robaron vehículos al escapar y secuestraron a residentes locales para que les ayudaran a salir del pueblo por caminos de tierra, agregó. Al menos uno de los vehículos robados era una carroza fúnebre que iba a un funeral, de acuerdo con el diario Zócalo de Saltillo, la capital estatal.

El pueblo está a 60 kilómetros (35 millas) al sur-suroeste de Eagle Pass, Texas, y a 20 kilómetros (12 millas) de la localidad de Allende, lugar donde ocurrió una masacre en 2011 en la que participó el cártel de los Zetas y en la que murieron 70 personas, según las autoridades.

En videos publicados en las redes sociales pueden escucharse ráfagas de balazos, mientras personas desesperadas les dicen a sus amigos que permanezcan bajo techo. En imágenes captadas después del tiroteo podían verse vehículos quemados y la fachada del ayuntamiento de Villa Unión llena de agujeros de bala.

Las fuerzas de seguridad se quedarán varios días en el pueblo para restaurar la calma, anunció el gobernador.

Falko Ernst, analista especializado en México para la organización sin fines de lucro Crisis Group, que promueve la paz, dijo que hay pocos incentivos para que los grupos armados en el país dejen la violencia.

“La solución a este problema —el cual está apuntalado por la impunidad— tendría que ser el punto central de una estrategia integral de seguridad. Pero el (presidente) López Obrador y su equipo aún no la presentan”, afirmó Ernst.

“El precio de esa ausencia es, sobre todo, la agudización de los conflictos regionales”, agregó.

La tasa de homicidios en México ha aumentado a niveles récord, incrementándose 2% en los 10 primeros meses de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Autoridades federales dijeron recientemente que ha habido 29.414 asesinatos en lo que va del 2019, en comparación a los 28.869 que se registraron en el mismo período del 2018.

La matanza de tres mujeres estadounidenses y seis de sus hijos a manos de grupos de narcotraficantes en noviembre atrajo la atención mundial a la creciente violencia en México.

En el ataque del sábado fue posible percibir que los cárteles están recurriendo de nuevo a operaciones de estilo militar, en un desafío descarado a la autoridad del Estado.

En octubre, una operación masiva del cártel de Sinaloa en las calles de Culiacán, la capital de ese estado, obligó a las autoridades federales a dejar en libertad a Ovidio Guzmán, hijo del afamado narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, y a ordenar la retirada del ejército, que se vio superado en número.

El presidente estadounidense Donald Trump dijo la semana pasada en una entrevista por radio que planea considerar organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos, aunque rehusó decir qué haría después de eso.

Las autoridades en México se oponen a tal designación, preocupadas de que pudiera conllevar intervenciones estadounidenses unilaterales en su territorio.

El estado de Coahuila en sí no es una de las zonas más afectadas por la violencia de los últimos años en México. Un sondeo de la oficina federal del censo sobre la percepción pública de la seguridad halló que Coahuila quedó en un buen lugar este año, sólo por debajo de otros tres estados en los que el público tiene una percepción más alta de la seguridad.

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Categorías: América México

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