Redacción BLesEn el año 2016 el régimen comunista chino lanzó una serie de políticas para desarrollar ciudades fuera de los mayores conglomerados urbanos como parte de un impulso de reurbanización. Pero la planificación inadecuada y la corrupción generalizada terminaron produciendo proyectos defectuosos que dejaron ciudades abandonadas, super endeudadas y con millones de casas sin poder venderse.

La crisis del gigante de los negocios inmobiliarios en China, Evergrande, puso de manifiesto una grave situación que afecta no solo a la empresa sino a todo el país asiático. Según recientes informes, China tiene más de 30 millones de casas sin poder venderse en este momento, dando lugar a cientos de “ciudades fantasma”, completamente endeudadas y sin horizonte alguno de cómo salir del abismo.

En toda China abundan los pueblos fantasmas, mal planificados y llenos de casas sin vender. Los gobiernos locales no pueden afrontar los costos del crecimiento de sus propias ciudades y en consecuencia surgen escenarios dantescos producto de la falta de mantenimiento, el abandono, la falta de trabajo y la consecuente poca circulación de personas. 

El mes pasado, según reporta el South China Morning Post (SCMP), la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el planificador estatal del régimen chino, anunció que estas “ciudades características” serán evaluadas y podrían incluso cerrarse si no cumplen con un conjunto de criterios, incluido el uso adecuado de la tierra, la deuda asociada y la seguridad.

La iniciativa para desarrollar ciudades características fuera de las megaciudades, se lanzó hace cinco años como parte del impulso de urbanización de China. 

Algunos nuevos centros urbanos se desarrollaron pensando en crear nuevos nodos industriales, comercio electrónico, centros deportivos e incluso muchos se hicieron pensando en la actividad turística. 

Las autoridades locales se vieron atraídas por vender tierras y desarrollar bienes raíces, pensando que se podría generar crecimiento económico a partir del mercado inmobiliario, una práctica que se expandió con fuerza durante los últimos años en todo el país.

En este contexto empresas de desarrollo inmobiliario como Evergrande comenzaron a construir en todo el país y a endeudarse en el mercado local e internacional. En un primer momento aparecieron muchos compradores que permitieron que el negocio continúe en expansión, pero el pronunciado descenso en las tasas de venta de inmuebles alejó a los posibles compradores. 

Muchos de estos pueblos fueron incluso abandonados a mitad de camino de la construcción por falta de financiación, o se han enfrentado a la quiebra por falta de compradores de inmuebles.

Ante esta situación los desarrolladores inmobiliarios se ven imposibilitados para pagar los intereses de deuda, obligando al gobierno a intervenir para evitar un posible colapso financiero.

Hu Meilin, gerente de Shenzhen OCT Culture Group, dijo durante una entrevista con el National Business Daily que las empresas inmobiliarias se subieron al carro para desarrollar rápidamente estas ciudades características, pero ninguna de ellas es particularmente exitosa, y “básicamente el 90 por ciento de ellas estaban condenados al fracaso”, informó SCMP.

El mercado inmobiliario ha sido uno de los pilares del crecimiento económico del régimen chino durante las últimas décadas. Sin embargo los críticos siempre han cuestionado este motor de crecimiento, señalando que se estaba creando una “bomba de tiempo” debido a la enorme deuda que estaban generando los desarrolladores.

Sin embargo el régimen comunista chino hizo oídos sordos a las recomendaciones de expertos y continuó por el mismo camino. Hoy los resultados comienzan a evidenciarse y el peligro de un colapso financiero total es inminente, lo que afectaría no solo a la economía China sino al mundo entero.

Andrés Vacca – BLes.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.