El texto es presentado a la ciudadanía y entregado al presidente chileno, el comunista Gabriel Boric, en una ceremonia.

Este lunes se presenta formalmente la nueva Constitución chilena, con la presencia del presidente Gabriel Boric y demás funcionarios del gobierno y redactores constituyentes, aunque sin la participación de ex mandatarios.

El órgano constituyente tardó casi un año en escribir la nueva Carta Magna que reemplazará a la actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y que fue la piedra angular del milagro económico chileno.

Con un total de 499 artículos, se trata del primer documento completo que produjo la Convención, y contiene lenguaje inclusivo, artículos enteros destinados a entregarle privilegios a las comunidades indígenas, se declara la posibilidad de expropiar bienes privados y se establece un duro marco normativo para explotación de recursos naturales.

El preámbulo, en lenguaje inclusivo y reconociendo un Estado plurinacional, leerá: “Nosotras y nosotros, el pueblo de Chile, conformado por diversas naciones, nos otorgamos libremente esta Constitución, acordada en un proceso participativo, paritario y democrático”.

La nueva Constitución establece un nuevo Estado chileno, institucionalizando la ideología de género, el indigenismo, y las justicias paralelas. En el capitulo 1, artículo 2, se establece el sistema político chilena como una “Democracia paritaria“.

“El Estado reconoce y promueve una sociedad en la que mujeres, hombres, diversidades y disidencias sexogenéricas participen en condiciones de igualdad sustantiva, reconociendo que su representación efectiva en el conjunto del proceso democrático es un principio y condición mínima para el ejercicio pleno y sustantivo de la democracia y la ciudadanía“, lee el artículo constitucional.

En el artículo 4 se establece a Chile como un Estado Plurinacional: “Chile es un Estado Plurinacional e Intercultural que reconoce la coexistencia de diversas naciones y pueblos en el marco de la unidad del Estado“.

Incluso, en el mismo artículo, enumera las naciones indígenas que ahora tendrán rango constitucional, al mismo nivel que el ser chileno: “Son pueblos y naciones indígenas preexistentes los Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Lickanantay, Quechua, Colla, Diaguita, Chango, Kawashkar, Yaghan, Selk’nam y otros que puedan ser reconocidos en la forma que establezca la ley“.

En el artículo 5, se les otorga autonomía e incluso se le da reconocimiento de sus tierras: “Los pueblos y naciones indígenas preexistentes y sus miembros, en virtud de su libre determinación, tienen derecho al pleno ejercicio de sus derechos colectivos e individuales. En especial, tienen derecho a la autonomía y al autogobierno, a su propia cultura, a la identidad y cosmovisión, al patrimonio y la lengua, al reconocimiento de sus tierras“.

Por último, se otorgan cupos políticos a los indígenas. Esto quiere decir que todos los organos del Estado deberán tener obligatoriamente un mínimo de representantes indígenas. En el mismo artículo 5: “El Estado debe garantizar la efectiva participación de los pueblos indígenas en el ejercicio y distribución del poder, incorporando su representación en la estructura del Estado, sus órganos e instituciones, así como su representación política en órganos de elección popular a nivel local, regional y nacional“.

Más adelante, se le cambia el nombre a la cámara baja, para pasarlo a lenguaje inclusivo, y se establece paridad de género y cupos indígenas: “El Congreso de Diputadas y Diputados es un órgano deliberativo, paritario y plurinacional que representa al pueblo“.

Chau Senado. La nueva Constitución reemplaza el Senado por la Cámara de las Regiones. “La Cámara de las Regiones es un órgano deliberativo, paritario y plurinacional de representación regional encargado de concurrir a la formación de las leyes de acuerdo regional y de ejercer las demás facultades encomendadas por esta Constitución“, explica, y aclara: “Sus integrantes se denominarán representantes regionales“.

Toda la Constitución está escrita en lenguaje inclusivo. Por ejemplo, en el artículo 23: “La Presidenta o Presidente de la República tendrá la potestad de dictar aquellos reglamentos, decretos e instrucciones que crea necesarios para la ejecución de las leyes”.

Tras la presentación formal, la ciudadanía tendrá una última oportunidad de evitar que esta locura se haga ley. El próximo 4 de septiembre, los chilenos irán a las urnas para marcar una de las dos opciones en la papeleta “Apruebo” o “Rechazo”. En caso de ganar el rechazo, toda la Constitución será descartada, y en caso contrario, la actual quedará descartada y esta nueva entrará en efecto.

A partir de este lunes, estará disponible en el sitio web www.chileconvencion.cl para que cualquier persona pueda acceder libremente a leer la nueva Constitución y tras esto tomar una decisión final en la votación del plebiscito de salida.

Fuente: La Derecha Diario

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