En las circunstancias actuales, algunos contenidos curriculares, como los relacionados con conflictos bélicos, “podrían generar una carga adicional para los alumnos”, según el gobierno.

Cuando recién están volviendo al colegio después de dos años de pandemia, los estudiantes escolares se enfrentan ahora a otro gran acontecimiento mundial: la guerra en Ucrania, con la consecuente avalancha de información sobre los constantes bombardeos, la crisis de los refugiados y la amenaza de Rusia con su arsenal nuclear.

Varios funcionarios del gobierno y autoridades universitarias están analizando “dejar para más adelante” enseñar sobre las guerras mundiales en los cursos donde está estipulado en la currícula.

Los niños han tenido dos años muy difíciles; dos años sin contacto, usando mascarilla, con una incertidumbre continua respecto a que sus papás se puedan enfermar, con lagunas importantes de conocimiento y de adquisición de destrezas; y además ahora estamos partiendo el año escolar con las noticias de la guerra. Hoy día los niños están híper conectados, entonces absolutamente todos saben que hay una guerra. Hay que ser muy conscientes de eso y trasmitirles a los papás que puede ser que muchos de sus hijos estos días estén con más desgano, no quieran entrar al colegio, se quieran pasar a la cama de ellos o quieran hablar como niños más pequeños buscando certeza y seguridad“, aseguró el Dr. Alberto Larraín, psiquiatra y académico de la Universidad Autónoma.

Ante esto, llamó a los padres a “acompañarlos y validar sus emociones“, además de “aclarar las dudas” que puedan tener. “El otro día me pasó, por ejemplo, que el hijo de una familia creía que la guerra era en Chile; sus papás que veían las noticias en el living y él veía la gente corriendo y empezó a internalizar que esto estaba pasando en una parte del país y estaba con temor de que hubiera un bombardeo. Entonces es súper importante sentarnos con nuestros hijos y aclarar qué es lo que ellos están viviendo, para poder trasmitirles certeza y que nosotros, al menos, estamos en un espacio de seguridad”, comenta.

“De hecho, en una dinámica de autocuidado, uno debiera pensar que los colegios debieran adecuar su currículum a eso, entonces partir por ejemplo este año escolar con la Segunda Guerra Mundial podría no ser lo más adecuado, en términos de generar ansiedad en los niños; y tratar en el fondo de partir con otros temas y dejar esto para un poco más adelante“, recomienda.

El planteo es absurdo, ya que nunca es conveniente ignorar un tema como este, si no que por el contrario, es un gran momento para enseñar sobre los conflictos bélicos de nuestro pasado, como herramienta para entender mejor lo que pasa en la actualidad.

¿Sería pertinente postergar contenidos que hoy pudieran ser más sensibles para los alumnos?, ¿o bien aprovechar los sucesos en Ucrania para abordar esas materias con un enfoque diferente? Para el director del Centro UC para la Transformación Educativa (Centre), Ernesto Treviño, “es pertinente hacer una adecuación de la planificación en relación con la edad de los estudiantes”. Aunque, en su opinión, “más que dejarlo para más adelante, recomendaría enfocar el tema desde la necesidad de construir la paz mundial y la importancia de la participación social y democrática para lograrlo”.

Los estudiantes van a experimentar la avalancha noticiosa y es mejor tocar el tema en la escuela en vez de ignorarlo“, argumenta. Sugiera abordarlo con una “discusión abierta en la sala de clases, donde los estudiantes expongan sus emociones y conocimientos sobre este preocupante tema”.

Lo que sí, preocupa el nivel de mentiras y desinformación que pueda darse en el aula sobre el conflicto en Ucrania, especialmente con maestras y profesores que sacan sus ideas de noticieros politizados en vez de datos duros; que de hecho también sería muy difícil si quisieran buscar esos datos duros dada la guerra de información que también está ocurriendo en este conflicto.

Es necesario dar tranquilidad a los estudiantes y explicar la situación lo más claramente posible. Para ello, debemos partir escuchándolos en vez de suponer sus preocupaciones. De esta manera, se pueden conocer y contrastar las distintas perspectivas sobre el conflicto”, explica.

Para la directora ejecutiva de Educación 2020, Alejandra Arratia, “quizás puede ser necesario en algunos contextos –y eso es legítimo, es parte del rol y de la profesionalización docente– que lo puedan ajustar (el currículo) y, si les parece que los estudiantes están muy angustiados como para verlo, poder partir por otros objetivos y después ver el tema de las guerras“.

“Sin embargo –agrega–, también puede ser interesante que, a partir de lo que está pasando en Ucrania, los jóvenes tengan inquietudes, preguntas, que les permitan un análisis crítico más pertinente y más contextualizado (…) Creo que esto también da una oportunidad para poder promover el desarrollo de habilidades que permitan a los jóvenes construir sentido y entender mejor lo que está pasando”, señala.

Fuente: derechadiario.com.ar

 

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