El jefe de la bancada de la UDI, Juan Antonio Coloma, dijo a PanAm Post que “cuando se establece un mínimo vínculo entre las drogas y la política, se produce de inmediato un quiebre institucional que ha provocado graves consecuencias en la región”

A partir del próximo año será obligatorio para los diputados del Congreso chileno someterse a exámenes de drogas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas productoras de dependencia física o psíquica, capaces de provocar graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud sin la debida autorización, contempladas de forma aleatoria y de manera semestral.

La disposición quedó establecida en la Ley de Presupuesto 2022, según anunció la Cámara en su cuenta de Twitter después de la aprobación de la solicitud presentada por un grupo de parlamentarios de la Unión Demócrata Independiente (UDI) para obligar a los legisladores a someterse a los tests durante el ejercicio de su cargo. Con 108 votos a favor y tres abstenciones cerró la votación de las bancadas que se juegan su reelección en los comicios del 21 de noviembre.

El jefe de la bancada de la UDI, Juan Antonio Coloma, destacó en entrevista con PanAm Post la necesidad de transparencia en el Congreso para descartar nexos entre el narcotráfico y la política porque «la institucionalidad del país aún no ha sido permeada por el narcotráfico, como sí ha ocurrido en otras partes de Latinoamérica como Colombia o México, y por lo tanto, no estamos exentos».

En esa línea, subrayó que «cuando se establece un mínimo vínculo entre las drogas y la política, se produce de inmediato un quiebre institucional que ha provocado graves consecuencias en la región». 

Para Coloma, en el «último tiempo han tratado de ingresar importantes bandas y carteles provenientes de México o Colombia con el objetivo de ingresar a la organización estatal para operar con tranquilidad».

 

Explicaciones pendientes

Los parlamentarios Catalina Pérez y Jorge Brito son dos de los que salvaron su voto a pesar de que prometían “una política de drogas respetuosa de los derechos fundamentales, que promueva la reducción de riesgos y daños de todo tipo, no sólo en materia de salud sino también de tipo social” para llegar a su curul.

Pepe Auth, quien también se abstuvo, lo hizo arrastrando la experiencia de que uno de sus hijos en 2016 fue detenido por tomar alcohol en una plaza de Santiago y portar 500 miligramos de marihuana. Carabineros realizaba un patrullaje por la comuna de La Reina, cuando sorprendió al menor en la plaza Alcalde Chadwick junto a unos amigos. El hijo del parlamentario fue detenido por infracción a la ley de drogas e ingesta de bebidas alcohólicas en la vía pública.

“Son ellos quienes deberán explicarle a la ciudadanía por qué no quisieron votar a favor de esta medida. Pero además, anteriormente hubo otra votación respecto a si procedía discutir este tema, y ahí fueron casi 30 diputados los que votaron en contra. Llama la atención”, dijo Coloma a PanAm Post.

Contemplan destitución

El siguiente paso será consignar de nuevo un proyecto de ley para destituir a aquellos parlamentarios que se realicen un test aleatorio y arrojen un resultado positivo.

A su juicio, “es indispensable que la ciudadanía conozca si sus autoridades son consumidores o no, porque sería inaceptable que algún parlamentario tenga algún tipo de vínculo con drogas como la marihuana o la cocaína”.

Es un escenario donde el Observatorio del Narcotráfico de Chile señala entre sus hallazgos de 2020-2021 que hay una “creciente amenaza de carteles internacionales en el país, un aumento de la producción de droga en suelo nacional y recrudecimiento de la violencia en las cárceles chilenas por parte de organizaciones criminales de narcotraficantes”. Coloma considera “urgente” más fiscalización institucional interna.

Una amenaza

En su último informe, la instancia adscrita a la Fiscalía revela que “actualmente se ponen en el mercado drogas supuestamente novedosas que en realidad se componen de otras sustancias psicoactivas peligrosas y adictivas como la ketamina, una droga disociativa con efectos alucinógenos que puede producir anestesia, cataplexia, inmovilidad, taquicardia, aumento de la presión sanguínea, nistagmo, hipersalivación, amnesia, habla confusa, pérdida de coordinación e incluso delirios, psicosis o síntomas similares a un ataque de esquizofrenia. Además tiene un alto potencial de crear dependencia.”

Incluso, califica como una “amenaza” la presencia del Cartel de Sinaloa y la voluntad de instalación en el país del Cartel de Jalisco Nueva Generación.

El estudio de Gendarmería de Chile, titulado “Crimen organizado en las cárceles chilenas”, que forma parte del presente informe, nos alerta sobre la existencia de un “sistema de dominación” que se ha instalado gradualmente en la red penitenciaria, conformado por las organizaciones criminales, principalmente vinculadas al narcotráfico, que replican al interior de los recintos penales, las condiciones que han construido en distintos barrios. Esta forma de dominación se basa en el sometimiento por la violencia y el miedo del resto de la población, en este caso internos en condición de mayor vulnerabilidad, los que deben optar por servir a la organización criminal (los llaman “perros”), o perder la vida.

La situación descrita implica una inédita alza en los homicidios intracarcelarios, con un aumento de 75 % en los últimos cuatro años.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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