Karina Oliva, militante del Frente Amplio, asegura que la obligaron a declarar facturas de Boric en la campaña de las primarias.

Detrás de la victoria electoral que convirtió al izquierdista Gabriel Boric en presidente de Chile hay una caja de pandora a punto de estallar. Esto se debe en importante medida a la declaración judicial de su compañera del Frente Amplio, Karina Oliva, investigada por financiamiento irregular, que lo involucra en la avalancha de recursos de origen dudoso utilizados en el periodo de campaña.

Según Interferencias, parte de los fondos manejados por Oliva durante su campaña para la gobernación de la Región Metropolitana de Santiago, que están bajo la lupa del Ministerio Público por presunto fraude, también habrían terminado en las arcas de la campaña de Boric  para ganar las primarias al candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue.

Uno de los gestores de estos aportes de Boric, habría sido su entonces jefe de campaña y actual ministro secretario general de la presidencia, Giorgio Jackson. Más que los montos, que en total ascienden a 10 millones de pesos, (unos 12000 dólares), el impacto político es incuantificable cuando la mayor promesa de Boric fue “erradicar las viejas prácticas”.

Un sacudón político

La revelación de Oliva sacude a Boric en mal momento. El mandatario registra un aumento de su desaprobación sin precedentes históricos en sus primeras tres semanas de gobierno y enfrenta sin éxito un conflicto con grupos radicalizados de la etnia mapuche.

Ahora, Oliva, desata dudas sobre el discurso de transparencia que vocifera porque en su comparecencia ante la Corte de Apelaciones de Santiago dejó claro que a ella le solicitaron incluir en su rendición de cuentas facturas que no correspondían a su campaña sino a la de “un candidato a las primarias del 18 de julio del año 2021”.

Obviamente habla del hoy presidente porque el partido Comunes, al que ella pertenece forma parte del Frente Amplio y éste lo respaldó en aquella contienda contra Jadue.

Después del triunfo de Boric, la atención de varios altos mandos se volcó hacia las cuentas de Oliva. “Sonaron las alarmas con este asunto y de pronto se dieron cuenta que tenían un enorme cadáver en el closet”, afirma una fuente a Interferencias.

En tensión

Con esos alegatos, Oliva intenta revertir su expulsión de Comunes, decretada en febrero por el Tribunal Supremo de la tolda por supuestamente presentar facturas de siete colaboradores suyos para cobrar 137 millones de pesos equivalentes a 174 000 dólares. Se considera víctima de un “montaje” y un verdadero “ajuste de cuentas”.

Boric rehúye. Dice: “no tengo noticias de aquello. Yo he sido siempre muy claro respecto de que el financiamiento de las campañas tiene que ser transparente, regular y no puede haber espacio para arbitrariedades en aquello. Estamos disponibles siempre a cualquier investigación, confío en la justicia chilena y, por lo tanto, si hay alguna duda que se revise, acá no hay nada que esconder y si alguien cometió cualquier tipo de irregularidad tendrá que hacerse responsable en términos administrativos, penales si corresponde y políticos también”, manifestó.

Fuente: Panampost.com

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