El régimen de Nicolás Maduro no quiere atenerse más al acuerdo de petróleo por deuda permitido por EEUU. Ahora exige intercambios por combustible para cubrir su déficit interno.

La estatal petrolera venezolana PDVSA, controlada por la dictadura de Nicolás Maduro, busca imponer sus propias condiciones ahora que el Gobierno estadounidense se muestra más flexible. A inicios de julio se había dado a conocer que sus exportaciones habían aumentado gracias al permiso del Departamento de Estado para enviar barriles a Europa. Era un acuerdo de petróleo por deuda acumulada que tenía con la italiana Eni (ENI.MI) y la española Repsol (REP.MC). Sin embargo, el chavismo decidió en agosto no enviar más barriles. La exigencia es que “PDVSA quiere volver a los intercambios de petróleo», según una fuente relacionada al tema citada por Reuters. Desde el chavismo simplemente «no hay interés en los acuerdos por deuda».

Con esta decisión, las exportaciones de PDVSA a Europa avanzan hacia un callejón sin salida para una parte del mercado europeo, debido a la suspensión del suministro que recibía de Rusia. Pero también luce como algo incómodo para Estados Unidos, que permitió a PDVSA volver a exportar a ese continente para hacerle frente al mismo problema, producto de la guerra que Vladímir Putin inició en Ucrania.

Y es que todo radica en que los términos del acuerdo «no han proporcionado el efectivo ni el combustible necesarios para PDVSA», apuntó la agencia de noticias. La estatal petrolera venezolana está en niveles de infraestructura deplorables. Ninguna de sus refinerías tiene la capacidad suficiente de producción y eso termina golpeando el suministro venezolano. Por ello, ahora que el régimen de Maduro tiene más libertad de acción, pone sobre la mesa sus exigencias.

Más problemas para Europa

En pocas palabras, lo que era una «buena noticia», según el presidente ejecutivo de Repsol, Josu Jon Imaz, ahora se convierte en otro problema por resolver. La empresa española se benefició en gran parte de los 3,6 millones de barriles de crudo diluido venezolano (DCO) que Eni recibió de PDVSA desde junio de este año.

Mientras tanto, el reporte indica que las existencias de crudo diluido (DCO) almacenadas en la terminal José Antonio Anzoátegui, el principal puerto exportador de petróleo de Venezuela, «aumentaron a casi cinco millones de barriles a partir del 8 de agosto». Pero en documentos revisados este mes no hay exportaciones asignadas de PDVSA a Europa a través de Eni o Repsol.

Parece que a partir de ahora ambas petroleras europeas deberán resolver por otra vía, o la Administración Biden deberá sopesar si cede o no de nuevo ante el chavismo. Lo cierto es que en el viejo continente hay urgencia. Más aún porque recientemente Rusia suspendió el flujo de petróleo al centro de Europa a través del oleoducto Druzhba por la imposibilidad de pagar el costo del tránsito por Ucrania. Días después lo reanudó, pero situaciones como estas se repiten en medio de la volatilidad política y económica producto de la guerra.

Facilidades para Cuba

En paralelo, Venezuela y Rusia siguen dando espaldarazos al régimen cubano en medio de sus propias deficiencias. Debido a un reciente incendio en un tanque de almacenamiento de crudo en la terminal de Matanzas, los cargamentos enviados por ambos países terminaron desviándose a instalaciones más pequeñas.

Por ejemplo, el buque tanque NS Laguna de bandera liberiana (con cargamento ruso), cambió su destino al puerto cubano de Antilla mientras transportaba 700.000 barriles de combustible.

Es decir, tanto el régimen venezolano como el ruso sortean dificultades para llegar a surtir a sus aliados, pero hacen imposiciones ante aquellos países que no lo son para terminar ganando en beneficio propio. Un comportamiento habitual de los regímenes autoritarios.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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