Estimada Ofelia, te escribo como mujer que a tu edad, al igual que vos, estaba profundamente convencida que el aborto era un clamor justo.

Gracias a que pude conocer tanto de embriología como de derecho e historia, comprendí que lejos de libertad, lo que otorga el aborto es la instauración de un autoritarismo. Pues quiebra la igualdad ante la ley al negarle protección jurídica al indefenso, otorgar impunidad para matar a la mujer y revertir el sistema de justicia al reinstaurar la pena de muerte nada menos que para castigar a un inocente, cuestión que se reconoce una vez que comprendes que no se trata de algo sino de alguien.

Y sobre todo le da al Estado la facultad de elegir qué vida vale.

“Por el futuro de mi generación en América Latina, sí, juro”, dijiste cuando asumiste tu cargo como legisladora.

En vista que te eligieron para legislar, me siento en la obligación de decir que no ves que estás pidiendo la destrucción de tu generación y la venidera.

Pues juraste portando un pañuelo verde en la muñeca, símbolo que exige no solo legalizar el aborto sino que sea ejecutado y financiado desde el Estado. Lo cual implicaría que incluso quienes no estamos de acuerdo tengamos que pagarlo y que médicos que juraron salvar vidas tengan que matar a sus pacientes más vulnerables.

Para tu información, cuando una mujer embarazada entra al consultorio, ingresan dos pacientes: madre e hijo.

También pretendes obligar a mujeres, como las que dices defender como feminista, a pagar por matar a hijos ajenos, cuando muchas de ellas sufren para poder concebir y no pueden o bien las miles de familias que esperan para adoptar y no lo logran; gracias a la burocracia que existe.

En lugar de velar por tu generación, por esos niños abandonados, la solución que propones es que no nazcan e ignoras el clamor de las mujeres que tienen dificultad para formar familias y pretendes matar a los hijos que podrían ser suyos.

De modo que, joven legisladora, lejos de proteger a los jóvenes, a tu generación, y velar por ellos, exiges su exterminio.

¿Sabrás Ofelia que la mayor causa de muerte en el mundo fue el aborto? Más de 41 millones de personas perdieron la vida antes de nacer en el 2018, superando el saldo fatal de la Primera Guerra Mundial (40 millones).

Es decir, la humanidad perdió una generación entera, sin declaración de guerra.

Y no solo eso, el aborto selectivo ha permitido matar a mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Como feminista, a menudo reclamas la objetivización de las mujeres. Pero nada dicen vos y tus coidearias sobre las mujeres descartadas por serlo.

La ONU calcula que 200 millones de mujeres han sido asesinadas por el hecho de serlo. Actualmente, 3 millones son asesinadas cada año, lo cual implicaría 150 millones más hasta el 2050.

¿No califica acaso como femicidio?

Pero lo más preocupante de lo que profesas es que tu generación no tenga sentido de responsabilidad y por tanto de libertad. Ya que pretendes que el Estado sea proveedor de tus caprichos. En lugar de asumir la responsabilidad de tu sexualidad, del cuidado de tu cuerpo, exiges que el Estado sea quien se haga cargo y en caso de fallar el método anticonceptivo que sea un tercero, tu hijo, quien pague con su vida y que sea la sociedad entera, por medio del Estado, quien pague la cuenta.

Para así forjar una sociedad donde no existe la libertad, comenzando por la de consciencia de los médicos, la de culto de los practicantes y por supuesto la económica al momento de elegir qué hacer con tu dinero, que se designa a fines contrarios a tu ética e incluso de los deseos de las mujeres que anhelan la maternidad, mientras otras luchan por destruirla.

Respecto al sentido de responsabilidad, es inevitable recordar el manejo del abuso sexual sucedido durante la toma del colegio que lideraste y cómo silenciaron el hecho.

Llevamos mucho tiempo denunciando que la causa del feminismo está supeditada al socialismo, así que te agradezco por demostrarlo.

Primero, tu carerra política inició con la toma de un colegio público, que sucedió a la par de otros, entre ellos el Nacional Buenos Aires donde tus coidearios encubrieron a un abusador para no entorpecer la revuelta y segundo por pasar encima de las mujeres a las que buscas impedir nacer y a las que les privas de la oportunidad de ser mamás al proponer matar a los hijos no deseados en lugar de permitir que sean adoptados.

Y por último, por exigir imponernos a todas las que estamos en contra de matar a inocentes a financiar una masacre.

Somos parte de tu generación e ignoras nuestros deseos, del mismo modo que pasas por encima del primer derecho de las mujeres que viven dentro de sus madres: la vida.

Te deseo, de corazón, que con la misma rebeldía que caracteriza la juventud, puedas ver que lo que estás pidiendo. Porque lejos de ser anti-sistema, lo que estás pidiendo es servil a él.

Pues a quienes mandan sobre nosotros, les conviene que seamos menos para mantenernos controlados y nuestros recursos medidos.

Hoy la rebeldía es ser dueñas de nosotras mismas, no dependientes del Estado, sino autónomas y por tanto responsables de nuestros actos, no exigiendo que otros se hagan cargo de nuestros errores, mucho menos con su dinero; ni se diga haciendo que otros paguen con su vida por nuestras acciones.

Confío que así como yo pude verlo, vos también podrás. Bienvenida.

Fuente: Fundación Libre.

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Categorías: América Argentina

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