El posible repunte de crímenes fue advertido por expertos en el pasado debido a los presuntos pactos con pandillas hechos por el gobierno de Bukele.

Un nuevo repunte de asesinatos tiene preocupado al gobierno de Nayib Bukele. Esto lo llevó a solicitar ante la Asamblea Legislativa de El Salvador declarar el Régimen de Excepción el cual suspende garantías constitucionales, como una manera de controlar la oleada de violencia que en un solo día dejó 62 homicidios.

Es la cifra más alta en años. Para 2015 se reportó una cantidad similar con 52 asesinatos en un día desde que terminó la guerra civil (1980-1992). Y en este nuevo capítulo, catalogado como «día negro» en redes sociales, también se señala a las pandillas como responsables, de acuerdo con mensajes publicados por la Policía Nacional Civil.

El mandatario salvadoreño se ha jactado en numerosas ocasiones de reducir los indicadores de violencia. Su estrategia bandera fue el Plan de Control Territorial que puso en marcha apenas llegó al poder en 2019. Sin embargo, el problema es mucho más profundo. Detractores e investigaciones periodísticas han dado cuenta de posibles negociaciones entre su gobierno y grupos como la MS-13 con el objetivo de acordar la disminución de crímenes para favorecerse políticamente. Inclusive dos de sus funcionarios fueron sancionados el año pasado por Estados Unidos, debido a que, al parecer, estuvieron inmersos en pactos con grupos criminales.

Ya lo advertían expertos, «las pandillas tienen la palanca para subir o bajar los homicidios. El día que quieran mandar el mensaje contrario a Bukele, las cifras subirán para provocar o pedir alguna concesión, como hemos visto en el pasado», dijo para noviembre de 2021 Sofía Martínez, experta en seguridad en Centroamérica a la BBC. En aquel entonces, la experta calificaba la baja progresiva de homicidios como un «espejismo», ya que en ese momento hubo un repunte de más de 40 asesinatos en tres días.

A merced de las pandillas

Hoy las cosas son distintas para Bukele. Ya no puede celebrar la supuesta efectividad de su plan de seguridad con la masacre que está ocurriendo en las calles de El Salvador. La fatídica cifra aumenta a 76 homicidios si se cuentan los 14 ocurridos el viernes 25 de marzo. Ante el pedido del presidente vía Twitter al Parlamento —canal que suele usar para esgrimir sus mandatos— este aprobó con 67 votos a favor el Régimen de Excepción.

Por lo tanto, quedan suspendidas las garantías relacionadas con el derecho de defensa, libertad de asociación y reunión, así como inviolabilidad de la correspondencia y telecomunicaciones, entre otras. Posteriormente. la Policía Nacional Civil publicó fotos de pandilleros de la MS-13 capturados, algunos de ellos «mientras planificaban cometer crímenes» contra la población. Inicialmente el Régimen de Excepción tendrá vigencia de 30 días con la posibilidad de extenderse.

Sin embargo, sobre la mesa siguen estando los argumentos de que lo que está ocurriendo se debe a presuntos pactos secretos con pandillas. «Los que saben ya lo advirtieron: los pactos secretos con las pandillas te convierten en rehén», escribió Jocobo García, periodista del diario El País.

Tal como lo ha hecho antes, Bukele y sus políticos afines insinúan que los asesinatos de parte de las pandillas se debe a factores externos a su gobierno, dicen que los causantes son “poderes oscuros». Esta vez el argumento es similar. «Mientras combatimos a los delincuentes en las calles, tratamos de descifrar lo que está pasando y quiénes están detrás financiando esto», escribió el presidente de El Salvador en un comunicado difundido por por el presidente del Congreso, Ernesto Castro.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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