El IBGE adelantó que los precios minoristas registraron una caída del 0,73% en el mes de agosto, según las proyecciones de alta frecuencia y los datos recabados sobre las primeras 3 semanas del mes. Es la cifra más baja desde el inicio de la serie histórica de datos en 1991.

Sigue bajando la inflación en Brasil a paso firme. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó que la proyección oficial de inflación para el mes de agosto se vuelve a ubicar en terreno negativo: el IPC habría caído un 0,73% contra el nivel de precios de junio.

Se trata de una proyección sobre lo que se estima para la totalidad del mes de agosto, en base a las variaciones efectivamente registradas en las primeras 3 semanas del mes. Si este dato se confirma al término de la cuarta semana, entonces Brasil registrará la deflación más importante desde el inicio de la serie histórica del IBGE (comenzada en 1991).

Se superó incluso la caída del 0,68% registrada sobre los precios minoristas en el mes de julio, una cifra que también había sido un importante precedente histórico para el registro de deflación en Brasil.

La inflación acumulada en los primeros 8 meses del 2022 rondaría el 5%, y la inflación interanual bajaría al 9,6% en comparación con agosto de 2021. Se observa un claro sendero bajista para la inflación acumulada de 12 meses: alcanzó el 11,89% en junio, cayó al 10,07% en julio y podría bajar al 9,6% en agosto.

El análisis del IBGE concluye que la baja de precios estuvo fuertemente ligada a dos factores fundamentales: el primero es la política de rebajas impositivas que llevó adelante Jair Bolsonaro sobre los precios de los combustibles y el transporte, y en segundo término el fuerte apretón monetario impulsado por Roberto Campos Neto desde el Banco Central.

Las rebajas de impuestos no inciden sobre la inflación a largo plazo, pero como rebajan el precio real de los bienes afectados, sí contribuyen a disminuir la variación mensual del IPC para un determinado momento puntual.

Este fue el caso en agosto, ya que las tarifas de transporte cayeron un 5,24% y los precios del gasoil se derrumbaron un 16,8%, como consecuencia de quitar la carga del Estado sobre los precios de los consumidores. El gas vehicular cayó un 5,4%, el etanol un 10,78%, el gasóleo un 0,56% y el promedio para los combustibles arrojó una variación negativa del 15,33% en agosto.

La política monetaria de Roberto Campos Neto fue la gran protagonista para impulsar una rebaja generalizada del nivel de precios, limitando la expansión de la oferta monetaria y subiendo la tasa de interés de referencia para incentivar la demanda de dinero.

La tasa SELIC subió al 13,75% interanual (muy por encima de la inflación), y genera rápidamente una respuesta en las tasas de todo el sistema financiero. Con más incentivos para el ahorro en reales, y menos expansión de dinero secundario, poco a poco el Banco Central de Brasil acorta la brecha entre la demanda de dinero y la oferta de dinero para derribar la inflación.

Esta política monetaria tiene éxito gracias a la independencia de la autoridad monetaria de cualquier poder político, una normativa impulsada y firmada por Bolsonaro. Además, el ministerio de Economía liderado por Paulo Guedes lleva a cabo una estricta disciplina fiscal que elimina la posibilidad de un esquema de “dominancia fiscal” sobre la política monetaria.

Fuente: derechadiario.com.ar

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