Emulando a su amiga Cristina Kirchner pero con una vuelta de tuerca, Lula llevará al centroizquierdista Gerardo Alckmin de candidato a vicepresidente.

Después de décadas de ataques mutuos, Gerardo Alckmin, el rival político de Lula más conocido previo a la aparición de Bolsonaro, confirmó que lo acompañará en la boleta para las elecciones de fin de año como candidato a vicepresidente.

Para quienes no lo recuerden, en 2006, Lula y Alckmin disputaron la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, donde se produjeron varios ataques por parte de las dos figuras que no dudaron en acusarse mutuamente de “corruptos“, “desgraciados“, “tramposos” y “embusteros“.

Lula vapuleó en aquellas elecciones al candidato del centrista Partido Socialdemócrata (PSDB), por 60% de los votos, y el ex gobernador de São Paulo pareció retirarse de la política.

En las últimas décadas, Alckmin fue la cara más visible del establishment brasileño, que se oponía a Lula no por sus ideas si no por no ser parte de la élite, pero se ve que eso ha cambiado.

Alckmin mantiene estrechas relaciones con el sector financiero de Brasil y con la Embajada de Estados Unidos y de China, y el hecho que forme parte de la boleta con Lula es una fuerte señal que el establishment ahora prefiere a Lula antes que un segundo mandato de Bolsonaro.

Diez años pasaron desde 2006 hasta que la llegada a la presidencia de Michel Temer (tras la destitución de Dilma Rousseff) lo trajo de vuelta al ruedo. Alckmin llegó a ser consejero personal de Temer y en las elecciones de 2018 quiso ser candidato a presidente representando al oficialismo, pero obtuvo un miserable 4,8%.

De vuelta parecía que abandonaría la política, pero en 2021 renunció al PSDB y se afilió al Partido Socialista (PSB), demostrando un corrimiento a la izquierda, y por primera vez posicionándose más cerca de los petístas. En 2006, el PSB había apoyado informalmente a Lula en vez de Alckmin.

El arribo de Bolsonaro a la presidencia demostró una vez más que nunca hubo una verdadera “oposición” a Lula y el Foro de Sao Paulo hasta su llegada, y en el fondo estaban todos tirando para el mismo lado.

La designación de Alckmin como vice de Lula sorprendió a quienes realmente creían en la supuesta rivalidad que existía entre los partidos PSB y PT. Con Bolsonaro como presidente y su excelente gestiónlos “enemigos” finalmente dejaron de lado el pasado para tratar de impedir la reelección del actual presidente.

Este hecho también demostró que el equipo de campaña de Lula tampoco confiaba en las encuestas que lo daban ganando cómodamente contra Bolsonaro, y esta alianza con Alckmin demuestra que el PT está desesperadamente buscando votos del centro y la centroizquierda.

En un discurso junto a Alckmin, Lula dijo que la experiencia de su compañero de fórmula se sumará a la suya. “El sellado de este acuerdo con Alckmin es una demostración de esfuerzo para construir lo mejor de la política brasileña para que podamos ganar las elecciones de 2022”, dijo.

El ex convicto también destacó que la boleta, si se formaliza, no será solo para disputar las elecciones y que se creará un frente que combinará candidatos en las listas, programas y agendas.

Muchos en Argentina ven esta decisión como tomada directamente del manual de Cristina Kirchner, quien en 2019 se puso de candidata a vicepresidente de Alberto Fernández, quien hasta ese momento era un claro rival político del kirchnerismo. Pero Lula le dio una vuelta de tuerca: se puso él al frente y al “enemigo convertido” de vice.

Por María Laura Assis – La Derecha Diario

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