Dice que su gestión fue buena, por eso asomó su candidatura para las elecciones de 2022 aunque sobre sus hombros pesan casos de corrupción y tráfico de influencias

Como era de esperarse Luiz Inácio Lula da Silva admitió que se postulará para la presidencia de Brasil en las próximas elecciones. Desde que fue absuelto de varias causas por el caso Lava Jato, el expresidente brasileño comenzó a mover fichas que asomaban sus intenciones de reflotar a la izquierda en Brasil.

Con los derechos electorales restituidos está acudiendo a viejos rivales electorales tejiendo alianzas contra Jair Bolsonaro. Esta vez, en una entrevista con la revista francesa Paris Match dijo que «no dudará» en presentarse a las elecciones del próximo año.

«Si estás a la cabeza de las urnas para ganar las elecciones presidenciales y gozando de buena salud, sí, no lo dudaré», declaró al medio francés.

El fundador del Foro de Sao Paulo, junto al fallecido dictador Fidel Castro, se calificó a sí mismo como «un buen presidente». A pesar de que acumula varios procesos penales por corrupción y tráfico de influencias que datan desde su gestión, y que los procesos por la causa Lava Jato volverán al punto de partido en un tribunal federal de Brasilia.

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El anhelo de Lula

Da Silva continuó con sus palabras sin reparo. Dijo que bajo su presidencia «creó fuertes lazos» con Europa, Sudamérica, China, Rusia y otros países, con el objetivo de «demostrar que el predominio geopolítico del Norte es no inexorable».

El fundador del Partido de los Trabajadores sigue la misma línea de su par venezolano Nicolás Maduro y que inició con Hugo Chávez: la crítica a Estados Unidos. Pero internamente Lula ha querido aprovechar los puntos polémicos de la gestión de Bolsonaro, como el manejo de la pandemia, para ganar popularidad rumbo a las presidenciales.

Una de sus reuniones para gestar alianzas fue con un representante centroderechista Partido Socialdemócrata (PSD). Luego el expresidente de ese partido, Fernando Henrique Cardoso, dijo que » si no hay una tercera vía significativa» daría su voto a Lula.

Sin embargo, la elección de los brasileños podría guiarse más por la economía que por la política. «El punto más importante (para ganar las elecciones) es la economía. Si la economía mejora de aquí hasta 2022, las posibilidades de Bolsonaro de reelegirse —si así lo desea— serán mucho mayores que si la economía está mal», declaro recientemente el analista internacional Gustavo Segré.

La justicia brasileña sigue su curso mientras Brasil se aproxima a unas elecciones. La última novedad gira en torno a funcionarios diplomáticos de Maduro por sus presuntos nexos con el expresidente brasileño. Estos diplomáticos tendrán 10 días para presentar una defensa técnica escrita que justifique su estadía.

Lula ya dejó clara cuál será su ruta para una hipotética presidencia, argumentando que «es posible construir otra América Latina». Aunque queda en duda qué tan nueva podría ser bajo otro gobierno socialista.

Oriana Rivas – BLes.com