El magistrado Ricardo Lewandowski atendió un pedido de la defensa del expresidente socialista sobre la presunta negociación irregular para la compra de 36 aviones de combate, esta comenzó en la gestión de Lula da Silva y culminó con Dilma Rousseff.

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está por estos días de viaje en México mientras observa cómo el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) anula la última acción penal que quedaba en su contra. Así lo decidió el magistrado Ricardo Lewandowski en respuesta a un pedido de la defensa del expresidente socialista. Es otra bocanada de aire que viene precedida por la absolución el año pasado de otras causas por el caso de Lava Jato.

Esta última decisión se enmarca en el caso de aviones de combate suecos, una rama de la investigación antes mencionada y en la cual quedó identificada una presunta negociación irregular para la compra de 36 aviones de combate Gripen de la empresa sueca Saab. La licitación comenzó con el segundo mandato de Lula da Silva y culminó con su sucesora, Dilma Rousseff en 2013, eligiendo en efecto a dicha empresa.

Lewandowski alegó “la ausencia de un sustento adecuado” y que hay «graves vicios procesales que manchan las investigaciones». Sin embargo, la suspensión de la acción penal es válida hasta que el máximo tribunal defina si termina o no definitivamente la acción contra los señalados. Para eso aún no hay fecha.

La anterior decisión emitida en marzo de 2021 vino del magistrado Edson Fachin. A su parecer, el juzgado 13 de Curitiba, de primera instancia y cuyo titular era el ahora exministro Sergio Moro, no tenía competencia para juzgar a Lula. Eso lo libró de varios años de prisión que ya habían sido dictados y le restableció sus derechos electorales.

Aliados en México

Lula da Silva se encamina a una ansiada candidatura a la presidencia trayendo consigo el peligro del regreso de la izquierda en América Latina. Colombia y Brasil atravesarán procesos electorales este año y sus resultados serán más que relevantes teniendo en cuenta que otros países se alzaron el último año con candidatos electos afines al socialismo como Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile o Xiomara Castro en Honduras.

Ganar el bastión brasileño le vendría como anillo al dedo a Nicolás Maduro en Venezuela que busca desesperadamente volver a aquellos tiempos de poderío izquierdista en la región cuando Hugo Chávez se alzaba como protagonista del Foro de Sao Paulo, fundado precisamente por Lula da Silva y el fallecido dictador cubano, Fidel Castro.

Y para lograrlo el expresidente socialista está abonando el terreno. Recientemente partió a México donde fue recibido por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard. Adicionalmente se reunió con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y lo mismo planea hacer con otros actores políticos del partido Morena.

No hay mayores detalles de su viaje y AMLO explicó escuetamente el por qué. “No hay agenda formal, porque no es una relación de gobierno a gobierno, por eso hablo del respeto al gobierno del señor Bolsonaro». Agregó que es «una reunión de amigos y de quienes estamos buscando que las cosas cambien en América Latina”. Es decir, en pocas palabras podrían dilucidarse los puentes que Lula da Silva quiere tender en beneficio de su candidatura.

A mediados de 2021, cuando el fundador del Partido de los Trabajadores en Brasil comenzaba a insistir con su candidatura, trascendió que ya estaba alineándose con otros políticos brasileños como figuras dentro del centroderechista Partido Socialdemócrata (PSD) para ir contra el presidente Jair Bolsonaro el próximo 2 de octubre. Ahora, esta nueva decisión del sistema judicial terminaría por darle paso libre hasta los comicios.

Oriana Rivas – PanAm Post

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