El mandatario dijo que no quiere seguir siendo señalado por el aumento del precio del combustible cuando desde su llegada la empresa estatal opera con autonomía. “Quiero privatizar Petrobras. No puedo dirigir los precios de la gasolina, pero cuando sube es culpa mía”.

A pesar de las fuertes bajas a los impuestos a los combustibles que estuvo impulsando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, el precio de los hidrocarburos sigue subiendo debido a las fuertes ineficiencias de la petrolera estatal Petrobras.

En este contexto, Bolsonaro expresó que no quiere que el Estado se siga metiendo en el mercado de los combustibles, y que le parece absurdo que sea responsabilidad del presidente la suba de la nafta y gasolina cuando la petrolera es administrada de manera autónoma y su precio es determinado por las fuerzas del mercado.

“Quiero privatizar Petrobras. Realmente quiero hacerlo. Revisaré con el equipo económico lo que podemos hacer al respecto. Porque no puedo controlar la empresa, no puedo dirigir los precios de la gasolina, pero cuando sube es culpa mía”, dijo Bolsonaro en una entrevista con una radio de Pernambuco.

“¿Puedo interferir en Petrobras? Puedo, pero no debo. Si interfiero, seré responsable de un crimen de responsabilidad. ¿Puedo bajar la gasolina a 3 reales en el surtidor por decreto? Incluso puedo hacer eso, pero es un delito de responsabilidad“, señaló Bolsonaro profesando su clara postura liberal.

“El precio del combustible no es alto ahora, siempre ha sido alto. Recuerdo mi época de niño. Ahora, Petrobras tiene la autonomía para hacer eso, es una empresa de economía abierta, está en las bolsas de valores de todo el mundo… si yo hago algo sería una interferencia, así que vamos a privatizarla“.

Ayer, el ministro de Economía Paulo Guedes sugirió que el gobierno podría vender parte de su participación en la empresa estatal para dejar de ser el socio mayoritario y controlar su administración.

Además, aseguró que esa enorme cantidad de dinero que se ganaría por la privatización de Petrobras iría destinada a financiar programas de bienestar a las familias más afectadas por las cuarentenas que impusieron los gobernadores de izquierda.

Las acciones preferentes de Petrobras subieron un 2% en la jornada tras los comentarios del mandatario, los cuales evidentemente generaron una fuerte expectativa en el mercado.

Todo esto ocurre a tan solo un año de las elecciones presidenciales en las que el mandatario buscará la reelección. Sin embargo, la privatización no será fácil. Si bien el mandatario logró pasar por el Congreso la privatización del gigante de generación y distribución eléctrica Eletrobras hace pocos meses, la situación en el Senado cada vez se complica más.

El Senado es dominado por partidos del “Centrao”, agrupaciones políticas de centro o centroizquierda que en el pasado apoyaron a Lula pero que luego impulsaron el impeachment de Dilma Rousseff y respaldaron la candidatura de Bolsonaro en 2018. Pero cuando llegó a Brasilia en 2019 todos estos partidos le soltaron la mano al mandatario y cada vez le cuesta más al ex congresista lograr su apoyo en las leyes claves que envía al Poder Legislativo.

El mandatario apuntó además contra el ICMS, una suerte de IVA que cobran los estados, que impacta sobre el precio del gas y exculpó al gobierno central: “¿Sabe cuál es el impuesto federal sobre el gas para cocinar? Cero”.

Aumentos del combustible

La semana pasada Petrobras aumentó la gasolina un 7,2%, que elevó a casi el 40% el incremento del combustible acumulado en los últimos doce meses.

El titular de Petrobras, el general Joaquim Silva e Luna, ratificó la “política de precios” de la empresa, que ajusta el costo de los combustibles tomando en cuenta el precio del dólar y del barril de petróleo a nivel internacional.

En los últimos meses, el petróleo ha experimentado un fuerte repunte en el mercado internacional, lo cual provocó un desajuste entre la oferta y la demanda del insumo, y también en medio de una mayor restricción de la producción por parte de los principales exportadores de la OPEP, que aglutina a los principales productores mundiales.

Esto viene como consecuencia de una pésima política energética del estadounidense Joe Biden, quien decidió cortar con la mega-producción de combustibles que había impulsado Trump, y le volvió a dar todo el poder a los países de Medio Oriente que producen y venden el combustible a altísimos precios.

Si bien Brasil es autosuficiente en petróleo, dado que extrae casi la misma cantidad del producto que consume, el país importa petróleo refinado y exporta el insumo crudo, que se calcula en dólares. Por tanto, el tipo de cambio impacta directamente en el precio en las estaciones de servicio.

Bolsonaro aseguró hoy haber tomado medidas para frenar el incremento de los precios. “Si no hubiéramos hecho nada la inflación ya se habría triplicado, basta con ver como está el resto del mundo en materia de inflación y de desabastecimiento”, comparó.

Fuente: La Derecha Diario

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