Jair Bolsonaro dijo que trabaja para ofrecer asilo a la ex mandataria boliviana que fue detenida ilegalmente por un supuesto “acto antidemocrático” en marzo de 2021 y terminó condenada a 10 años de prisión.

El presidente Jair Bolsonaro dijo, en una entrevista para el programa 4×4 este domingo, que trabaja para ofrecerle asilo político a la ex presidente constitucional de Bolivia, Jeanine Áñez, ilegalmente sentenciada a diez años de prisión “por los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución e incumplimiento de deberes”, según la decisión del Juzgado de Primera Instancia de La Paz, que dictó la misma sentencia contra el excomandante de las Fuerzas Armadas Williams Kaliman y el excomandante de la Policía Yuri Calderón.

Cabe aclarar que Añéz era vicepresidente del Senado y asumió el poder el 12 de noviembre del 2019 siguiendo la sucesión presidencial según indica la Constitución luego de que Evo Morales (Presidente), Álvaro García Linera (Vicepresidente), Víctor Borda (Presidente Diputados) y Adriana Salvatierra (Presidente Senado) renunciaran a sus cargos luego de que se expusiera su participación del fraude electoral en las elecciones presidenciales de ese año.

Además, contó con la ratificación tanto de la Cámara Baja como la Cámara Alta del Congreso, dominada por el partido de Evo, el MAS, y contó con el aval del Tribunal Constitucional, plagado de masistas.

También es importante recordar que la sentencia fue ilegal por su procedimiento. Según dicta la Constitución que el propio Evo Morales pasó en 2009, un ex presidente y sus ex ministros solo pueden ser juzgados por un comité del Congreso, en lo que se conoce como un juicio de responsabilidades.

Sin embargo, con la nueva composición legislativa, Añez hubiera sido exonerada en el Congreso ya que el MAS no tiene mayoría absoluta, por lo que el régimen socialista de Evo Morales presionó para que sea ilegalmente juzgada en un tribunal ordinario.

Todos estos puntos fueron mencionados por el mandatario brasileño, quien destacó que está siendo maltratada en la cárcel y ningún grupo de derechos humanos hace nada por ayudarla, o ni siquiera denunciar su situación.

“Jeanine tomó el relevo de Evo Morales que huyó a Argentina. Estuvo aproximadamente un año y medio en el gobierno. Cuando tuvieron nuevamente elecciones en Bolivia, ganó el grupo ‘bonito’ de Evo Morales, y luego de la toma de posesión del nuevo presidente, fue detenida preventivamente. Cumplió un año en la cárcel. Intentó suicidarse dos veces”, dijo el jefe ejecutivo de Brasil, preocupado por la situación de su país vecino.

Bolsonaro dijo que la conoció una vez a Añez durante su mandato y la encontró “una persona muy agradable”. “Una mujer… Una mujer, sobre todo. Vi unas imágenes terribles: una mujer siendo arrastrada a prisión siendo acusada de actos antidemocráticos”, enfatizó en una forma de crítica a las defensoras del feminismo que poco o nada les importa cuando la víctima es una mujer que no sigue su ideología.

El mandatario afirmó que “Brasil está poniendo en práctica el tema de las relaciones internacionales, los derechos humanos” y que hará todo lo posible para ofrecer asilo político al expresidente, aunque aclaró que no se inmiscuirá en la política interna: “si el Gobierno de Bolivia está de acuerdo, que se venga a Brasil a cumplir su sentencia”.

Bolsonaro también mencionó que algunos de los condenados por el mismo caso que Áñez que se dieron a la fuga como exiliados políticos pueden estar en Brasil y, de ser así, garantizó: “No se van a ir de aquí”.

“Estamos listos para recibir su asilo, así como a estos otros dos que fueron condenados a diez años de prisión”, dijo el líder derechista, quien consideró que la ex presidenta boliviana fue objeto de una injusta detención por presuntos anti-democráticos.

Bolsonaro es el primer jefe de Estado en abordar el tema y reveló que lo discutió con otros líderes sudamericanos, incluido el presidente argentino, Alberto Fernández, con quien dijo haber conversado sobre la situación de Áñez en la reciente Cumbre de las Américas, pero no dio mayores detalles.

El presidente de Brasil señaló la hipocresía del exconvicto Lula Da Silva por no comentar el caso. “El expresidente de Bolivia, Evo Morales y el actual son amigos de Lula y Lula no dice absolutamente nada sobre este caso”, concluyó.

Cabe recordar que Lula estuvo preso un año y medio por un caso de corrupción relacionado a coimas de empresas privadas al Estado, pero en todo momento aseguró que era un preso político arrestado arbitrariamente por una justicia manipulada por un sector de la política. ¿Añez está bien presa pero Lula no, a pesar de que el caso de corrupción de Lula fue probado en la justicia?

Fuente: La Derecha Diario

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