El resultado primario del Gobierno federal cerró en el 0,04% del PBI en el mes de abril. Jair Bolsonaro recuperó el superávit primario en Brasil, algo que no se registraba desde octubre de 2014.

El Gobierno de Jair Bolsonaro sigue apostando por la disciplina fiscal y la independencia de la política monetaria, como una estrategia global para derrotar la inflación. El Gobierno central registró un superávit primario de R$ 28.553 millones en el mes de abril.

Esta partida tiene en consideración al Tesoro Nacional, los fondos de seguridad social y los resultados del balance del Banco Central, lo cual conforma un sector público consolidado a nivel federal sin déficit.

Los resultados observados fueron holgadamente superiores a lo que se esperaba. Según los analistas de mercado consultados por el Ministerio de Economía brasileño, se esperaba un superávit primario por R$ 17.300 millones en abril y el dato efectivo fue un 65% superior.

Se trata del valor más importante desde 1997 en términos estrictamente nominales, y un gran paso para la consolidación de la disciplina fiscal. El resultado primario acumulado de 12 meses representó un saldo positivo de 0,04% del PBI en abril, siendo el segundo resultado positivo registrado en 2022.

Brasil no lograba un superávit primario a nivel federal desde octubre de 2014, y pese al shock por la pandemia en 2020, el Gobierno de Bolsonaro eliminó los desequilibrios extraordinarios en 2021 y arribó al equilibrio en 2022. El déficit primario había llegado al 10% del PBI en diciembre de 2020, por lo que hasta abril de 2022 el Gobierno brasileño impulsó un ajuste fiscal sin precedentes y en tiempo récord.

En relación a abril de 2021, el superávit primario marcó un fuerte crecimiento del 52,9% en términos reales, una vez descontada la inflación medida por el IPC del IBGE. A su vez, en lo que va del año el Gobierno federal acumula un superávit primario de R$ 79.263 millones.

El resultado financiero acumulado de 12 meses, entre Tesoro Nacional, seguridad social y Banco Central, marcó un déficit de 4,79% del PBI. Este resultado es el más equilibrado desde diciembre de 2014, y es equivalente a la factura por intereses de deuda pública.

Sin desequilibrios operativos, la toma de deuda para cubrir el déficit financiero se limita a una operación de refinanciamiento constante. El Gobierno federal es solvente para hacer frente a sus propios gastos corrientes.

El ministro de Economía Paulo Guedes apunta a profundizar el superávit fiscal para este año, provocando así que los agentes en el mercado puedan confiar en que el déficit total sea financiado de manera no inflacionaria, y eliminando el riesgo de dominancia fiscal sobre la política monetaria.

Fuente: La Derecha Diario

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