La importante empresa petrolera de Brasil logró el mayor margen de ganancia de los últimos años, como resultado de una profunda política de reestructuración que eliminó la malversación de fondos. 

La gigante empresa petrolera estatal de Brasil, Petrobras, logró aprovechar exitosamente el contexto internacional y registró ganancias netas por un monto de US$ 19.875 millones al término del año 2021.

Este dato surge del último informe trimestral publicado por la empresa, que releva una ganancia neta de aproximadamente 5.635 millones de dólares en los últimos tres meses del año pasado, acumulando así casi 20 mil millones en la totalidad del año.

El abultado margen positivo de la empresa permitió reducir fuertemente su stock de deuda, que pasó a ser de US$ 47.620 millones en 2021, después de haber llegado hasta los US$ 63.168 millones en el año 2020.

Para lograr márgenes de beneficio tan importantes, bajo el Gobierno de Jair Bolsonaro Petrobras enfrentó un profundo proceso de reestructuración. Se impulsó una fuerte racionalización de la planta de personal, eliminando la apertura de plazas laborales sin justificación técnica, y fue erradicada la corrupción y la malversación de fondos que había caracterizado a la empresa en los años de Dilma Rousseff.

La erradicación de la corrupción no fue una cuestión menor en términos financieros, pues entre 2014 y 2017 Petrobras enfrentó importantes déficits operativos por más de R$ 70 millones acumulados, todo esto en lo que se dio a conocer como la “operación Lava Jato”. Esta operación funcionó como un acuerdo entre directivos, políticos y empresarios prebendarios para desviar fondos públicos y aprobar contratos confidenciales sin autorización.  

A su vez, la gestión de Bolsonaro adoptó una política de liberalización tarifaria por medio de la cual fue posible vincular exitosamente los términos de intercambio internacionales con los locales en Brasil. De esta manera, el alza internacional en el precio de los combustibles de 2021 pudo ser aprovechada por Petrobras con éxito, logrando así un importante margen de ganancia.

El alza del 70% en el precio del petróleo Brent de referencia fue la oportunidad que no se quedó inadvertida por la gestión de Bolsonaro, recuperando así las dificultades de 2020 como consecuencia de la pandemia.

Pero el éxito financiero de Petrobras no cambia los lineamientos fundamentales de la administración Bolsonaro: el Gobierno de Brasil aún estudia la manera de privatizar Petrobras, al menos en su mayoría accionaria.

Esta acción no solamente busca inspirar confianza en los mercados y apuntalar los derechos de propiedad en Brasil, sino que permitiría un amplio abanico de inversiones que el Estado brasileño, como accionista mayoritario, no puede realizar en Petrobras, pero sí el capital del sector privado.

Además, la privatización de Petrobras permitirá romper con la monopolización del sector energético brasileño. La apertura económica hacia la competencia permite, en última instancia, mejores precios para los consumidores a una calidad superior. 

Lejos de ser un impedimento, la reestructuración de Petrobras y su exitoso desempeño financiero facilita la operación para una posible futura privatización, despertando así el apetito inversor y generando incentivos a la compra de la empresa.

Fuente: La Derecha Diario

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