El presidente de Brasil también aprovechó su intervención en la ONU para destacar su labor en materia ambiental y desarrollo sostenible, así como el éxito económico de su gestión.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, denunció este martes ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) la persecución del régimen de Daniel Ortega a los religiosos en Nicaragua, a los que invitó a refugiarse en su país.

Por tradición, el jefe de Estado de Brasil es el primero en intervenir. Desde el podio, Bolsonaro condenó la persecución religiosa que se vive en el mundo. Y denunció particularmente lo que sucede en Nicaragua bajo el régimen sandinista.

«Quiero anunciar que Brasil abre sus puertas para acoger a los sacerdotes y monjas perseguidos en Nicaragua», declaró Bolsonaro ante la Asamblea General de la ONU.

Filipe Martins, asesor especial para Asuntos Internacionales de la Presidencia de la República, difundió en sus redes sociales el discurso de Bolsonaro y recalcó el ofrecimiento de asilo que hizo el mandatario a los cristianos perseguidos en Nicaragua.

Ortega expulsa monjas y apresa sacerdotes

Y es que el régimen de Daniel Ortega no ha tenido clemencia ni con las Misioneras de la Caridad, la orden de la Madre Teresa de Calculta, quienes fueron deportadas a mediados de año. En agosto se exacerbó la persecución religiosa en Nicaragua. En un solo día, la dictadura canceló siete emisoras de radio católicas, allanó una iglesia y además ha secuestrado sacerdotes. El más destacado ha sido el caso del obispo Rolando Álvarez, que está bajo arresto domiciliario desde el pasado 19 de agosto. Las fuerzas del régimen lo sacaron del palacio arzobispal para encarcelarlo, junto a otros cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo.

Acusan al obispo de intentar «organizar grupos violentos», con el propósito de «desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales». No se han presentado pruebas. La Policía Nacional, dirigida por el consuegro de Ortega, Francisco Díaz, persigue a la Iglesia católica por orden del dictador.

Bolsonaro no solo cuestionó a Nicaragua. También criticó al régimen socialista que está en el poder en Venezuela. Cabe destacar que los regímenes de ambos países son aliados ideológicos de Luiz Inácio Lula da Silva, el principal rival de Bolsonaro en las elecciones que se celebran el 2 de octubre.

En vista de que el lema de la campaña de Bolsonaro es «Dios por encima de todo», la defensa de los valores cristianos forma parte importante de su gestión, así como la lucha contra el socialismo y su carácter anti-religioso, sobre todo por su promoción de políticas contrarias a la moral cristiana, comenzando por el mandamiento de «no robarás», que se contrapone al carácter expropiador del socialismo.

Brasil, un modelo de desarrollo sostenible

El presidente Jair Bolsonaro también aprovechó su intervención en la ONU para destacar su labor en materia ambiental y desarrollo sostenible. Y lo hizo desmontando el alegato de que supuestamente ha devastado la naturaleza.

«Brasil es parte de la solución y una referencia para el mundo», dijo Bolsonaro ante la ONU. «Dos tercios del territorio brasileño siguen cubiertos por vegetación nativa, la misma que había cuando Brasil fue descubierto en el año 1500». También agregó que «en la Amazonía brasileña más de 80 % de los bosques no han sido tocados, contrariamente a lo que dice la prensa nacional e internacional dominante».

El éxito económico de Brasil

Asimismo, Bolsonaro resaltó el éxito económico durante su gestión. El momento fue propicio para señalar que Brasil tiene «una economía en plena recuperación, con un alto nivel de empleo y bajas tasas de inflación. La pobreza ha aumentado en todo el mundo por el impacto de la pandemia (del coronavirus), (pero) en Brasil empezó a disminuir». El mandatario aseguró que bajo su gestión la pobreza se ha reducido «más de 20 %».

De hecho, en su gobierno Brasil volvió a ser una de los 10 economías más grandes del mundo. Adicionalmente se convirtió en el sexto destino para inversiones. El Gobierno lo logró priorizando la libertad, mientras el mundo acataba estrictos confinamientos que golpeaban duramente las economías. Esto aplica no solo en el plano económico. El mandatario brasileño también se rehusó a cerrar las iglesias durante la pandemia. Ahora, Bolsonaro expuso ante la ONU que los perseguidos en Nicaragua pueden encontrar refugio en Brasil.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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