Las nuevas resoluciones eliminan las tarifas externas para la entrada de productos que integran la canasta básica brasileña, y con la ayuda del Congreso, firmó una reducción de impuestos federales a combustibles.

A diferencia de las políticas poco convencionales de Argentina y la supuesta “guerra contra la inflación”, el gobierno de Bolsonaro decide apostar por estrategias realistas para atacar la falta de acceso a los alimentos básicos, en un contexto inflacionario delicado.

Bolsonaro dispuso la eliminación de todas las tarifas de importación sobre 6 productos de la canasta básica de Brasil: café, queso, margarina, fideos, azúcar y aceite de soja, y también fue incluida la importación de alcohol etílico. Hasta ahora, todos estos productos sufrían un gravamen arancelario de entre 9% y 28%.

A su vez, envió una ley al Congreso a principios de mes, que fue aprobada el pasado 11 de marzo y firmada esta semana, para bajar drásticamente los impuestos federales a los combutibles, que permitirá contrarrestar la suba por la inflación y la guerra en Ucrania.

El objetivo no es simplemente contener el incremento de precios a corto plazo, sino bajar el nivel real de los precios para los productos alcanzados, haciendo que sean más baratos en términos de otros precios y del poder adquisitivo de los salarios.

La eliminación de los aranceles producirá un abaratamiento real de los bienes alcanzados, pese a que las variaciones nominales que se ajustan mes a mes responden a la dinámica del fenómeno inflacionario. Esta medida será particularmente beneficiosa para los sectores de bajos ingresos, que son en promedio más dependientes de los consumos señalados por la canasta básica alimentaria.

El secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, Lucas Ferraz, aseguró que las medidas determinadas por el Gobierno de Bolsonaro generarán un shock de oferta sobre los precios locales.

En otras palabras, este fenómeno tiene la misma naturaleza que el impacto provocado por la guerra entre Rusia y Ucrania, pero con una determinación tajantemente positiva: la apertura de la economía y la mayor oferta de bienes provocará que los aumentos nominales en los productos alcanzados sean menores a los de otros.

En contraste, la guerra entre Rusia y Ucrania provocó un cambio de precios relativos a partir de un shock de oferta negativo sobre los precios de los combustibles, los cuales se encarecen en términos reales (con respecto a otros bienes y servicios).

Así como en el corto plazo el shock de oferta sobre los combustibles tuvo un impacto negativo en los aumentos nominales medidos por el IPC, se espera que el shock de oferta positivo sobre los alimentos también tenga un efecto atenuante en el incremento de precios medido por este indicador.

La contención de la inflación, entendida como un fenómeno que afecta a la variación porcentual generalizada de todos los precios a través del tiempo, es una tarea que actualmente lleva a cabo Roberto Campos Neto, el presidente del Banco Central de Brasil. La política monetaria de Brasil se propone conquistar la estabilidad de precios elevando las tasas de interés de referencia y reduciendo la emisión monetaria

Fuente: La Derecha Diario

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