Los medios críticos al presidente destacan que se trató de un desafío a las medidas de confinamiento. Bolsonaro ha recibido el apoyo de sus simpatizantes por garantizar la libertad de trabajo, de culto y de circulación.

Miles de motociclistas rodearon la ciudad más poblada de Brasil en apoyo al presidente Jair Bolsonaro, lo que fue calificado como el mayor paseo motociclístico de Brasil y posiblemente del mundo. Se calcula cerca de 300.000 personas en moto, según estimaciones del Gobierno.

Es la tercera caravana multitudinaria que convoca en el último mes el mandatario brasileño. La primera fue el día de la madre, el 11 de mayo, en la capital de Brasil, Brasilia. La segunda se llevó a cabo el 23 de mayo en Río de Janeiro. Y ahora, el 12 de junio, el escenario fue Sao Paulo.

Los medios críticos al presidente destacan que se trató de un desafío a las medidas de confinamiento, distanciamiento social y sobre todo al uso de la mascarilla.

Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) desincentiva el uso de mascarillas al hacer deporte, puesto que dificulta la habilidad de respirar.

Pero eso no detuvo a los medios masivos en su crítica al presidente del país más grande de Sudamérica.

El paseo en moto se ha convertido en un acto de desobediencia civil impulsado por el apoyo al presidente más cuestionado internacionalmente. Se le ha acusado de ser un dictador y un fascista. No obstante, ha sido quien más libertad le ha otorgado a sus ciudadanos en cuanto a la libre circulación, libertad de culto y sobre todo de trabajar, mientras el resto de la región se ha visto empobrecida por confinamientos eternos.

El caso más evidente es el de Argentina, que se vio desplazado por Brasil, que se convirtió en el mayor exportador de carne en el mundo como consecuencia de las medidas impuestas por el gobierno kirchnerista.

Apoyo multitudinario por permitir la libertad de trabajar

Bolsonaro logró cambiar el significado del 1 de mayo en Brasil. De ser una fecha conmemorada por sindicalistas, socialistas y comunistas por el derecho a trabajar pasó a convertirse este año en un día para defender la libertad de poder hacerlo.

De acuerdo con las estimaciones, dos millones de brasileños se agruparon para apoyar a su presidente por permitirles trabajar. Y los resultados ya se han visto a gran escala. Brasil ha sido uno de los primeros países en el mundo en recuperar su economía a niveles previos (e incluso superiores) a los registrados al inicio de la pandemia.

«Los resultados positivos del PIB se situaron muy por encima de las proyecciones oficiales. Crecimos 1,2 % solo en el primer trimestre. Significa una fuerte recuperación económica este año. La rápida recuperación proviene de la decisión del Gobierno de mantener los signos vitales de la economía durante la crisis», explicó el ministro de Economía, Paulo Guedes, en su cuenta de Twitter.

«Nuestra bandera jamás será roja», fue uno de los gritos más prominentes de los simpatizantes de Bolsonaro. Aluden al hecho que que el comunismo nunca dominará en su tierra, lo que significa que no se someterán a su forma contemporánea: el globalismo.

Brasil ha sido foco de todo tipo de ataques por parte de medios internacionales y también de líderes mundiales, comenzando por el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Macron encabezó la supuesta lucha por la protección internacional de la Amazonía. El antagonismo entre él y Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, surge precisamente cuando ambos estaban por pactar un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), que ponía a Macron en una situación difícil, pues al ser Brasil más grande que toda Europa, comprometería a los agricultores franceses.

Surgió entonces la propuesta de quitarle a Brasil la soberanía sobre la región amazónica y entregársela al mundo, es decir, a la Organización de las Naciones Unidas, alegando que bajo Bolsonaro se estaba destruyendo.

Pero la evidencia muestra lo contrario. Los incendios se han reducido significativamente con la gestión de Bolsonaro. En realidad, la destrucción de la selva amazónica llegó a su pico más alto con el Gobierno de Lula Da Silva. En vez de ser repudiado, su funcionaria a cargo de medio ambiente, Marina Silva, formó parte del panel coordinado por la activista Greta Thunberg en la lucha contra el cambio climático el mismo año en que Bolsonaro fue denunciado por destruir la Amazonía (2019).

La mayor devastación de la Amazonía ocurrió con Lula y la ONU lo premia

El gráfico elaborado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales muestra cómo 2007 fue el año de mayor devastación en la selva amazónica. Y fue nada menos que en 2007 cuando la entonces ministra de medio ambiente, Marina Silva, fue condecorada por la ONU como «campeona de la Tierra».

Hartos de estas contradicciones por parte de organizaciones globalistas, decenas de miles de brasileños defendieron su soberanía de la mano de su presidente. Bolsonaro encabezó la caravana convocada por sus partidarios, en la cual se destacaron grupos cristianos. Se congregaron afuera del icónico sambódromo Anhembi, sede del Carnaval en la capital paulista.

«Por la libertad, por la democracia ¡acelera para Dios!», fueron las palabras de orden de salida dadas por Bolsonaro.

En vista de que las restricciones por la pandemia imposibilitaron la «Marcha para Jesús» que se hace anualmente, los simpatizantes de Bolsonaro la convirtieron en la «Moticada Acelera para Cristo».

La «Marcha para Jesús» se ha convertido en el acto público de mayor convocatoria, con 3,5 millones de participantes, superando a la «Parada del Orgullo Gay» de Sao Paulo. Pero la pandemia ha limitado ambos eventos.

El gobernador de Sao Paulo, João Doria, ha sido duramente criticado por impedir a sus ciudadanos congregarse, mientras él gozaba de un spa cinco estrellas a escondidas. De modo que la «Moticada» también fue una afronta contra él.

Lo mismo ocurre con respecto al Supremo Tribunal Federal, el equivalente a la Corte Suprema, que pese a reconocer que la vacunación obligatoria es inconstitucional, le otorgó a los gobernadores el poder de tomar decisiones al respecto. De esa manera le ha brindado a los mandatarios regionales poderes especiales, por encima de la Constitución y del Ejecutivo.

Como protesta, los motociclistas aceleraron en apoyo a quien los protege ante los abusos locales e internacionales: el presidente Jair Bolsonaro.