En una masiva campaña en redes sociales, la oposición genera presión para la salida del ministro Ricardo Salles, luego de que sea denunciado por defender al gobierno de las campañas mediáticas de la izquierda ecologista

En la tarde del jueves el presidente Jair Bolsonaro se pronunció en la cumbre climática que convocó Joe Biden, donde aseguró que Brasil es uno de los países que menos contamina del mundo y que según previsiones de su propio gobierno, el sector privado alcanzará la neutralidad de emisiones contaminantes para el año 2050 sin la necesidad de una apabullante intervención estatal.

A esto le agregó que está luchando activamente para impedir la deforestación ilegal del Amazonas, pero que “este es un problema que deben resolver los brasileños, no los otros países“, en referencia a la propuesta de Biden y del francés Emmanuel Macron de intervenir la Selva Amazónica y declararla como una zona internacional regida por la ONU.

A pesar de estas importantes declaraciones, el foco de la jornada no fue puesta en Bolsonaro si no en su Ministro de Medio Ambiente, el liberal Ricardo Salles.

El pasado jueves 15 de abril, el ex Superintendente de la Policía Federal en el Amazonas, Alexandre Saraiva, removido de su cargo por Bolsonaro por su militancia en contra del gobierno, presentó una demanda ante la Corte Suprema contra Salles y contra el senador Telmário Mota (Pros-RR).

Los dos fueron acusados de formar una organización criminal que beneficiaba a los madereros ilegales y creaba obstáculos a la supervisión de la Policía Federal y del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama).

Exposición completa de Jair Bolsonaro en la Cúpula Sobre El Clima

En la demanda, Saraiva dijo que Salles, apoyado por Mota, trató de impedir la investigación de la Policía Federal en más de una ocasión. Como evidencia presentó la vez que el Ministro cuestionó la duración de la investigación sobre la extracción ilegal de troncos de madera incautados en el estado do Pará. 

En su momento, Salles afirmó que investigadores de su Ministerio habían realizado exámenes periciales de los troncos y había concluido que eran de origen legal, y que Saraiva estaba extendiendo la investigación por más tiempo del debido para crear una mala imagen del gobierno.

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La demanda fue presentada ante la Suprema Corte porque tanto Salles como Mota tienen fueros políticos y sólo pueden ser investigados por orden del máximo tribunal.

Por su parte, Salles negó todas las acusaciones, y definió tal acusación como “absurda” e “infundada“, durante una entrevista con el diario O Globo. Añadió que responderá “en forma” y “dentro del proceso legal” que le han iniciado. 

Esta tarde, el fiscal del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), Lucas Rocha Furtado, le pidió a la Corte que eliminara la cautelar presentada contra Salles, asegurando que era meramente una operación mediática contra el gobierno.

El Tribunal Supremo todavía debe deliberar y responder a la demanda, pero en Twitter los militantes de izquierda organizaron un tuitazo y crearon la tendencia #ForaSalles, exigiendo que sea despedido del gobierno.

Esta modalidad se ha convertido en la opción preferida y más efectiva de la oposición para enfrentar a Bolsonaro. Como no pueden bajar su popularidad y generar protestas masivas en su contra (como sí lograron hacer con Trump en Estados Unidos o Piñera en Chile), optan por crear estas campañas mediáticas que generan tensiones dentro del gobierno y causan la salida de distintos ministros.

Ya lo lograron con el ex ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, el ex ministro de Justicia Sérgio Moro, y el ex canciller Ernesto Araújo, y ahora van por el ministro Salles.

Por su parte, Salles ironizó con el hashtag en Twitter publicando la convocatoria del Colectivo de Ciudadanos en Defensa de los Bosques y diciendo “Mañana es el día…“.

Guilherme Ramos – derechadiario.com.ar