El magistrado Alexandre de Moraes anunció la orden de bloquear Telegram en Brasil, plataforma donde el presidente Jair Bolsonaro tiene más de un millón de seguidores, mientras su rival para las presidenciales, Luiz Inácio Lula da Silva, apenas tiene 48600.

El Supremo Tribunal Federal de Brasil, dominado por jueces designados en su mayoría durante los mandatos de los izquierdistas Luiz Inácio Lula da Siva y Dilma Rousseff, ordenó el bloqueo del servicio de mensajería de Telegram para intentar socavar la popularidad del presidente Jair Bolsonaro en la plataforma antes de las elecciones generales de octubre, donde se postulará a la reelección.

El magistrado contrario al gobierno, Alexandre de Moraes, anunció la medida, alegando que la plataforma incumple con el cierre de cuentas infractoras por presunta difusión de desinformación y otorgó un plazo de 24 horas a Wilson Diniz Wellisch, jefe del regulador de telecomunicaciones de Anatel, para ejecutar la suspensión que se mantendrá hasta que Telegram acate sus disposiciones, pague 100.000  reales en multa diaria (20000 dólares) y presente un representante en el país ante el tribunal.

Incluso, solicitó a Apple y a Google que ayuden a bloquear a los usuarios de sus plataformas para que no puedan utilizar Telegram en Brasil. La periodista María Laura Assis, lo calificó como «dictadura del Poder Judicial».

Un trasfondo electoral

La orden contra Telegram en Brasil tiene un trasfondo. El país está a seis meses de los comicios presidenciales y las redes sociales serán cruciales en el camino a la jornada.

De todos los candidatos, Bolsonaro es quien acumula más seguidores en la plataforma. Su cuenta registra 1.088.576 seguidores mientras que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene solo 48600, el exministro Ciro Gomes 19200, el diputado André Janones apenas 5800 y Sergio Moro 5300 seguidores.

Telegram es uno de los instrumento de comunicación más eficaces de Bolsonaro, tomando en cuenta que permite grupos de hasta 200.000 miembros frente a los 256 de WhatsApp.

Además, las empresas tecnológicas más grandes como Meta (Facebook), propietaria de la aplicación de mensajería WhatsApp, así como Google y Twitter, también están reguladas por el Supremo Tribunal Federal de Brasil.

Entre contradicciones

La versión del juez es que «la aplicación Telegram es notoriamente conocida por su postura de no cooperar con autoridades judiciales y policiales de diversos países» y, por esa postura, opera «en un terreno libre para la proliferación de diversos contenidos, incluso con repercusiones en el área criminal».

Sin embargo, el fundador de Telegram, el ruso Pavel Durov, asegura que hay un «problema de comunicación con los correos electrónicos entre las direcciones corporativas y la Corte Suprema de Brasil».

El empresario solicitó la postergación de la orden de bloqueo para “remediar la situación nombrando a un representante en Brasil” y mejorando la comunicación con la instancia.

Una acción desmedida

Entre las órdenes incumplidas por Telegram, el juez Alexandre de Moraes cita el caso del bloguero Allan dos Santos, investigado por difundir desinformación y la falta de colaboración en casos de abuso sexual de menores y pornografía infantil. Dos casusas puntuales que ahora sirven para apagar una aplicación con 70 millones de usuarios en el país.

Bolsonaro sabe que es una represalia. Califica el fallo como «inadmisible» porque «el juez no actuó contra las dos o tres personas que según él deberían ser bloqueada sino atentó contra libertad de expresión».

El presidente afirmó que el fallo de Alexandre de Moraes, proferido de forma cautelar, podría incluso «causar muertes» en el país por la «falta del contacto entre paciente y médico».

De Moraes ataca un área sensible. Aunque fue postulado por Michel Temer, siete de los once magistrados del alto tribunal responden a intereses de la izquierda. El informe Digital 2021 Global Overview Report señala que en Brasil existen 153 millones de usuarios de internet que acceden a este servicio a través de sus celulares, una cifra que equivale al 96,1 % del total de la población activa en internet. El 95 % accede desde dispositivos smartphones en los que invierten hasta cinco horas diarias.

Por año, el uso de las redes sociales aumenta 7,1 %, es decir, 10 millones de usuarios nuevos. Los datos recolectados arrojan que la edad de las personas que más usan estas plataformas oscila entre 16 y 64 años, y el 90,8 % participa activamente en las redes sociales. Una edad potencialmente electoral y un comportamiento en redes vital para cualquier campaña.

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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