Pese a la enorme anticipación que se había generado entorno a la reunión de Joe Biden y Vladimir Putin, el gobierno estadounidense no logró ningún acuerdo con el Kremlin para cesar hostilidades en Ucrania, terminar con los ciberataques o liberar presos políticos.

En una de las reuniones más anticipadas entre los mandatarios de Estados Unidos y Rusia de los últimos años, finalmente se celebró la cumbre en Ginebra entre Joe Biden y Vladimir Putin. Como era de esperarse, Biden no pudo presionar al Presidente ruso para que liberara a los presos políticos de su país o para que admitiera los supuestos ciberataques a las elecciones del 2016.

La Cancillería del gobierno demócrata había preparado esta reunión con el objetivo de mostrar a Biden en un ámbito contenido y enfrentarlo cara a cara contra Putin, su mayor rival ideológico y geopolítico en estos momentos.

En los últimos meses, cambiando totalmente el foco de la guerra fría que había iniciado Trump contra China, Biden volvió a iniciar hostilidades con Rusia, imponiendo duras sanciones contra funcionarios del país euroasiático, enviando más tropas a las regiones de Medio Oriente donde predomina la influencia rusa, y restableciendo las tensiones en Ucrania.

Todos estos temas iban a ser discutidos en esta cumbre, y los medios demócratas habían establecido una especie de contienda entre los mandatarios. Titulares como “Llegó la hora de poner a Putin en su lugar” frecuentaban en medios como CNN y MSNBC antes de la cumbre, pero lo opuesto ocurrió.

El primer encuentro entre los mandatarios y sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores se iba a dar en una reunión de 5 horas, con una parte a puertas cerradas y otra con los medios presentes. Finalmente, por pedido del gobierno estadounidense, la reunión duró 3 horas, y buena parte fue ante las cámaras.

En la reunión se lo vio a Biden perdido, con dificultad de armar frases coherentes. Se lo vio además con una serie de tarjetas ayuda memoria para no irse de tema, y la gran mayoría de las preguntas las hizo Anthony Blinken, el Secretario de Estado.

Luego de la reunión, Biden rechazó hacer una conferencia en conjunto, dejando que pase Putin primero a hablar, quien tuvo más de una hora para hablar con la prensa internacional.

En la conferencia, Putin dijo que la reunión fue positiva, puesto que no recibió las hostilidades de parte de Biden que había parecido que iba a recibir, pero que no se llegó a ningún acuerdo.

Primero habló sobre Ucrania, y dijo que “no hay más nada que discutir” porque Rusia no incumplió ningún tratado internacional cuando tomó Crimea. Y que no es él quien está atentando contra la paz en el territorio ucraniano.

Putin está hace años trabajando para que, a través de la financiación de separatistas rusos en las regiones de Donetsk y Lugansk en el este ucraniano, estos territorios se independicen de Ucrania y formen dos micro-Estados, que después seguramente el Kremlin buscará anexar.

Si bien Trump había llegado a un acuerdo con Putin para que cese estos avances sobre la soberanía de Ucrania, a cambio de que él no le disputaría su influencia en Siria, la llegada de Biden al poder dio vuelta el tablero completamente.

“Estamos realizando ejercicios en nuestro propio territorio, al igual que Estados Unidos realiza muchos ejercicios en su territorio, pero no hicimos ningún ejercicio para traer nuestras tropas a Ucrania”, aseguró Putin. “Lamentablemente, el gobierno de los Estados Unidos está haciendo eso en este momento. Es por eso que las preocupaciones no deberían ser con Rusia sino con Estados Unidos”.

En la conferencia, Putin mintió acerca de su capacidad militar, asegurando que ya están al mismo nivel que Estados Unidos. Y ante la pregunta de si accedió a dejar de hacer ciberataques contra objetivos norteamericanos, el ex jefe de la KGB aseguró que “hoy en día la mayor cantidad de ciberataques son cometidos por Estados Unidos, seguido por Canadá y tercero el Reino Unido”.

Esto, si bien no es falso, es sesgado, ya que es cierto que Estados Unidos lidera en cantidad nominal de ciberataques, pero no lo hace contra Rusia, si no que sus principales objetivos están en Medio Oriente.

“Biden le dio rienda suelta a Putin para que tire propaganda rusa por una hora frente a todos los medios del mundo”, aseguró el ex secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo.

“Una situación así ameritaba que Biden se pare al lado de Putin en la conferencia de prensa y desmienta cada una de las mentiras que dijo”, aseguró. Y sentenció: “Este tipo de cosas hacen parecer a nuestro Presidente muy débil”.

“Ellos no tienen ni un sistema judicial libre, pero viendo esto sin contexto, uno pensaría que Rusia está mejor que Estados Unidos”, agregó.

La ex secretaria de Prensa de Trump, Kayleigh McEnnany, quien ahora trabaja como columnista en Fox News, le preguntó a su antiguo colega si piensa que esto envalentona a China para aprovecharse de la actual debilidad de Estados Unidos. “Seguramente, estas cosas se ven muy mal desde afuera”, respondió.

Un rato más tarde, Biden se acercó al podio, y contestó por unos pocos minutos las preguntas de la prensa. Como decidió ir después de Putin, todas las preguntas que se le hicieron fueron sobre las respuestas que recién había dicho el mandatario ruso.

“Hice lo que yo vine a hacer”, aseguró Biden antes de responder las preguntas de la prensa. Algo que generó muchas dudas porque efectivamente no se logró nada.

Como siempre, el mandatario estadounidense aceptó solamente preguntas de una lista de periodistas preestablecida, excluyendo a medios como Fox News o Breitbart.

En su primer respuesta, Biden enfatizó que su enfoque es con los derechos humanos de la población rusa, incluido el caso del líder opositor encarcelado Alexei Navalny. “Le dejé claro que creo que las consecuencias de que se muera Navalny en prisión serían devastadoras para Rusia”, dijo Biden.

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“También le dije que ningún Presidente de los Estados Unidos podría mantener la fe en el pueblo estadounidense si no habla para defender los valores democráticos, para defender las libertades universales y fundamentales que todos los hombres y mujeres tenemos en nuestra opinión”, aseguró, y esto fue lo último lúcido que dijo en su conferencia.

Sobre los ciberataques, Biden trató de decir que había elaborado una lista de 16 entidades, como los sistemas de energía y agua, que deberían estar libres de ataques, pero no aclaró si Putin había aceptado o no. Putin había dicho previamente que había acordado encomendar a un experto en cibertecnología para evaluar si Rusia en efecto había atacado a Estados Unidos.

Otras áreas que los líderes discutieron, dijo Biden, incluyen Siria; la posibilidad de un resurgimiento del terrorismo en Afganistán; Bielorrusia; y el “compromiso inquebrantable de los estadounidenses con la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”.

A la salida de la conferencia de prensa, antes de entrar de nuevo al edificio diplomático Villa La Grange, Biden estalló contra una periodista de CNN que lo cuestionó sobre si realmente había logrado su objetivo en esta cumbre o si había sido un fracaso rotundo.

La periodista Kaitlan Collins le preguntó cómo sabe que Putin no va a seguir con los ciberataques si no logró que firme ningún documento, a lo que un Biden completamente acaparado por la demencia senil le contestó a los gritos: “¿Qué carajo? ¿Cuándo dije que estaba seguro? Si no vas a entender lo que pasó hoy acá… estás en el negocio equivocado”.

Por Derechadiario.com.ar