Joe Biden dijo que “con toda probabilidad” se aplicarán nuevas restricciones para la población estadounidense, debido a la propagación de la variante Delta del coronavirus. También defendió un mandato obligatorio de vacunación

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se está enfrentando a un escenario complicado debido a la propagación de la variante Delta del COVID-19, más contagiosa que sus antecesoras. Que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) hayan modificado su guía para instar al uso obligatorio de mascarillas, abrió la puerta a otras posibles imposiciones.

Biden dijo que «con toda probabilidad» se aplicarán nuevas restricciones para la población estadounidense, a pesar de que varios estados se están oponiendo al reciente anuncio de los CDC. «Estamos vacunados, no somos foco de alto riesgo, pero te están forzando a usar una mascarilla”, fue parte de la declaración del líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy para refutar el mandato de mascarilla. A su juicio, “solo se trata de más control».

Sumado a la posibilidad de mayores restricciones, Biden también defiende que los gobiernos locales, las empresas privadas y las escuelas deberían aplicar un mandato obligatorio de vacunas. «Le pedí al Departamento de Justicia que determinara si pueden hacerlo legalmente», declaró ante la prensa.

La Casa Blanca se encuentra ante una encrucijada por la intención de imponer más medidas mientras se enfrenta a sus detractores. En paralelo, una reciente encuesta indicó que 52 % de los ciudadanos desaprueba la gestión del mandatario demócrata, en gran parte por el manejo de la pandemia.

Contradicciones y vacíos de información

Mientras lanzaba este probable escenario de nuevas restricciones, Biden celebró que «casi un millón de personas se vacunaron» en un solo día. No obstante, segundos antes anunciaba su nueva idea de la cual no hay mayores detalles o qué instancia sería la encargada de imponerlas, si el Gobierno federal o los gobiernos locales.

La administración demócrata también planea anunciar un mandato de vacunación para funcionarios federales. Estos deberán aplicarse la vacuna contra el COVID-19 o someterse a pruebas periódicas para detectar si están infectados. Pero horas antes reinaban las contradicciones. Esta misma medida iba a ser a nivel federal, es decir, involucraría a todos los estadounidenses, según la directora de los CDC, Rochelle Walensky.

Posteriormente buscó retractarse con el siguiente mensaje: “Para aclarar: no habrá mandato a nivel nacional. Me refería a los mandatos de instituciones privadas y porciones del Gobierno federal. No habrá mandato federal».

De aquí se desprende otro punto, y es la defensa de la Casa Blanca a que las instituciones privadas obliguen a los ciudadanos a vacunarse. “Sigue siendo una cuestión de si el Gobierno federal puede ordenar a todo el país. No lo sé todavía», añadió Biden.

Lo cierto es que el mandatario ha optado por responsabilizar a los ciudadanos no vacunados por los contagios actuales en EE. UU. con la variante Delta, a la que se atribuyen la mitad de los contagios a inicios de julio. Dijo que si se hubieran vacunado «estaríamos en un mundo muy diferente».

Un argumento débil

El argumento de que las personas no vacunadas sean responsables de los contagios no es totalmente cierto. En su nueva actualización, los CDC detallaron que el uso de mascarillas en espacio interiores debe aplicarse en ambos grupos de ciudadanos, ya que la nueva variante también puede ser transmitida por quienes recibieron las dosis.

«La recomendación de la mascarilla se actualizó para evitar que aquellos del público que están vacunados puedan transmitir el virus sin saberlo a otros, incluyendo sus seres queridos que no están vacunados o que están inmunocomprometidos», indican.

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Una nota de BBC reseña que en promedio, una persona infectada, vacunada o no, con síntomas o no, puede contagiar a ocho o nueve personas más (la variante original, más similar a un resfrío común, podía transmitirse a dos personas).

Estados Unidos registra un promedio de 71000 contagios diarios a pesar de que casi 50 % de la población está totalmente inoculada. Por lo tanto, no se trataría de personas no vacunadas, sino de la potencia de la variante Delta. No obstante, la administración demócrata está buscando todas las vías posibles para imponer un mayor control.

Oriana Rivas – Panampost.com