Una gran ley de infraestructura se está gestando en la Casa Blanca por un monto estimado de 3 billones de dólares y para cubrirla el Gobierno de EEUU podría aplicar impuestos al recorrido de los ciudadanos.

En declaraciones recientes el presidente de EEUU, Joe Biden, retomó una de sus promesas de campaña: aumentar los impuestos para quienes crucen el umbral de 400.000 dólares de ganancias por año. En ese momento afirmó que quienes ganen menos «no verán ni un centavo en impuestos federales adicionales».

Pero la promesa podría no volver realidad porque el gobierno estudia aplicar impuestos por milla a los conductores. La medida fue adelantada por el secretario de Transporte, Pete Buttigieg, que la calificó como «prometedora».

Entre los planes de Biden está la implementación de un plan de infraestructura mucho más grande, comparado con el plan de ayuda por la pandemia por 1,9 billones de dólares. Por eso precisa fondos, que estaría buscando a través del recorrido de los conductores y no por el impuesto a la gasolina, tal como ya existe en Estados Unidos. Al mismo tiempo hay otro factor que rodea el plan de la Casa Blanca: cada vez hay más automóviles eléctricos, que como es lógico, no necesitan gasolina.

Para demostrarlo hay que repasar cifras de la consultora PwC. En el primer trimestre de 2020, en Estados Unidos se vendieron 18000 híbridos enchufables, el número representó 16 % menos que el año pasado, un resultado marcado por la pandemia. Sin embargo la venta de autos híbridos aumentó 17 %. En total, se entregaron en el país hasta 216.000 automóviles electrificados, 8 % más.

Un reportaje de Bloomberg indica que estos impuestos por milla serán aplicados como una forma de pagar parte del plan, adaptándolos al aumento de vehículos eléctricos, aunque no hay detalles de cómo funcionará el sistema y cuántos será el monto por milla. En total, el paquete de inversiones de Joe Biden alcanzaría 3 billones de dólares para infraestructura «y necesidades internas».

Se suman los gastos

El Gobierno de Biden precisa cubrir un déficit de unos 16000 millones de dólares, porque el Fondo Fiduciario de Carreteras —que obtiene ingresos del impuesto federal al combustible— recibe 34000 millones, cuando el gasto federal supera los 50000 millones. De ahí el dilema de la nueva administración.

Por eso, en medios de gastos millonarios, pone en la mira el recorrido que hacen los usuarios de sus vehículos, quienes tendrían que permitir el registro de sus millas, lo que también ha generado preocupaciones por la seguridad individual. Otro percance que se suma a la posible medida de cobrar este tipo de impuestos.

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La pandemia fue otro agravante porque durante el 2020 menos personas se movilizaron por las carreteras estadounidenses. El declive fue de 9,4 % comparado con el año fiscal anterior según la investigación de Bloomberg.

Pero este año han habido gastos importantes. Por ejemplo, Estados Unidos se está enfrentando una fuerte oleada migratoria ilegal que ha llevado al gobierno a incurrir en gastos asociados a la habilitación de más albergues y a contratar habitaciones de hotel para alojar a familias migrantes. Un contrato por alojar a unas 1200 familias costó 86 millones de dólares. La agenda migratoria de Biden sería la causante de este problema según la explicación de expertos y legisladores.

¿Decisión acertada?

Biden ha sido uno de los defensores de autos eléctricos. De hecho, ni bien llegó al cargo anunció que iba cambiar la “enorme flota de vehículos que posee el gobierno federal” por vehículos eléctricos. La decisión afectaba a 600.000 camiones, camionetas y automóviles que utilizan diésel. Hasta 2019 el Gobierno estadounidense tenía menos de 3000 autos con baterías eléctricas. Ahora la existencia de estos vehículos en todo el país representa un tema que Biden debe atender.

Las opiniones evidentemente contrastan. Los demócratas dicen que será «un impuesto más equitativo» porque incluirá todo tipo de vehículos.  Pero entre las voces republicanas explican que el plan de cobrar impuestos por milla podría sustituirse fácilmente por el impuesto a la gasolina, sin utilizar técnicas que planteen problemas de privacidad, Sam Graves, un congresista republicano ofreció esta sugerencia.

El Gobierno federal no ha actualizado el impuesto a la gasolina desde 1993, desde entonces se ha mantenido en 18,5 centavos por galón de gasolina y 24,5 centavos por galón de diésel.

Aun así, más allá de cómo influirá en el bolsillo de los conductores, está el hecho de que todos se verán afectados. No solo quienes ganen más de 400.000 dólares.

Oriana Rivas – panampost.com