Redacción BLes – El martes 22 de junio, una señal eléctrica de aviso en una autopista de Miami fue pirateada para que se leyeran algunos mensajes relacionados con la pandemia del virus del Partido Comunista Chino (PCCh) (o COVID-19).

A primera hora de la mañana del 22 de junio, la señal en la 863, cerca de la salida de la Avenida 27 del Noroeste, mostraba al público que viajaba “la vacuna mata”, “arresten a Fauci” y “COVID fue un engaño”. Evidentemente, fue hackeado. Los funcionarios de la Autoridad de Autopistas de Miami-Dade se dieron cuenta del error y lo arreglaron varias horas después.

Ya no es extraño que los carteles publicitarios de las carreteras sean hackeados y muestren mensajes inesperados a los conductores: ha ocurrido en múltiples ocasiones. Basta con averiguar la contraseña de acceso predeterminada.

Por lo general, en los carteles manipulados se leían mensajes como “zombis adelante” u opiniones políticas. Esta vez, en el cartel eléctrico de la autopista de Miami se leía el tipo de opinión que muy probablemente se filtraría sin miramientos en Internet, especialmente la que se refiere a las vacunas experimentales.

No es tan extraño que el cartel ya no esté visible en Twitter.

Ante el implacable respaldo de múltiples gobiernos, la gente se resiste: no todos están convencidos de depositar su confianza en la vacuna experimental.

Causan preocupación los casos de ruptura (cuando una persona sigue dando positivo en el virus PCCh después de ser vacunada), y los informes federales no pueden omitir que las dosis podrían causar efectos secundarios adversos, como coágulos de sangre e inflamación del corazón que pueden incluso llevar a la muerte.

Aunque las probabilidades son bajas, los recuentos de muertes tras la inyección han ascendido a casi 6.000 casos, según informó National File a partir de la base de datos VAERS.

Contra todo pronóstico, la mayoría de las autoridades sanitarias de Estados Unidos y los principales medios de comunicación siguen insistiendo en que las ventajas de recibir las vacunas son mucho mayores que los riesgos, y piden que el público confíe más en las dosis.

Mientras tanto, aunque no se censura la petición de destitución de Fauci de su actual cargo de asesor sanitario de la Casa Blanca, su nombre sí ha sido mencionado negativamente por muchos estadounidenses en los últimos meses.

Su postura a la hora de enfrentarse al virus ha sido desaprobada por muchos. Pero fueron los correos electrónicos revelados a principios de junio que expusieron muchas de sus perspectivas personales sobre el virus PCCh, que no coinciden con su imagen pública, los que avivaron aún más las llamas.

Según el Washington Examiner, los correos electrónicos proporcionaron más pistas sobre su posible papel en la supuesta investigación de ganancia de función sobre el coronavirus con el Instituto de Virología de Wuhan. Este tipo de investigación consiste en manipular el código genético de un virus para hacerlo más contagioso, más letal y darle la capacidad de infectar células humanas para proyectar una posible pandemia.

Las teorías sugieren que el virus no evolucionó de forma natural, como afirma el PCC.h El virus PCCh o SARS-CoV-2 (el virus que causa la enfermedad COVID-19) surgió por primera vez después de ser diseñado en un laboratorio de Wuhan como un tipo de arma biológica y se escapó accidentalmente.

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Como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), existen pruebas de que Fauci financió la investigación con cerca de 600.000 dólares del dinero de los contribuyentes, algo que negó en una audiencia en el Senado en mayo.

Los correos electrónicos sugerían que a Fauci le preocupaba que la información sobre la financiación se filtrara al público, lo que él negó y dijo que se había sacado de contexto.

Pero también hubo un correo electrónico que envió a una mujer en febrero del año pasado en el que decía que no creía que las mascarillas redujeran efectivamente los riesgos de contraer el virus. Esto contrasta claramente con su apoyo público al uso de máscaras. En un momento dado, incluso usó dos máscaras.

Laura Enrione – BLes.com