Redacción BLes – Si bien aún falta para que se trate el proyecto sobre el aborto en el Senado de Argentina, y eventualmente se convierta en ley, un gran número de clínicas privadas ya han manifestado su intención de retar a la nueva legislación y no practicar abortos. Los últimos en anunciar su postura han sido cinco sanatorios de la provincia de Jujuy.

Estas clínicas difundieron un comunicado anunciando su total rechazo al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. De esta forma, se situaron del lado de la sociedad argentina que defiende la vida y aboga por una legislación que respete la objeción de conciencia de los médicos, es decir que no se les obligue a matar contra su propia conciencia.

La ley se ha propuesto obligar a todo establecimiento sanitario, también privado, incluso confesional, a la realización de la interrupción voluntaria del embarazo. Al mismo tiempo, prohíbe toda objeción basada en el ideario fundacional de algunas instituciones”, reza parte del escrito, difundido por el medio local JUJUYalMomento.com.

“El proyecto prevé que el incumplimiento puede derivar en severas condenas de cárcel para los directivos y remite expresamente a normas que establecen el cierre o clausura temporal o definitiva del establecimiento de salud“, detalla el texto.

El pasado 14 de junio la Cámara de Diputados argentina aprobó el proyecto para la legalización y despenalización del aborto. Los diputados aprobaron por 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención la iniciativa que permite el aborto hasta la semana 14 de gestación y que ahora deberá pasar al Senado para su tratamiento antes de convertirse en ley. 

En diálogo con Radio 2 de Jujuy, César Scaro, gerente del Sanatorio Lavalle, señaló que el espíritu del proyecto va en contra de los ideales de su institución.

“Es nuestra filosofía de trabajo no al aborto indiscriminado”, apuntó.

“En las instituciones sanatoriales estamos para tratar la vida, para tratar de mejorar la vida. No estamos de acuerdo con esta ley, menos cuando queda prohibida la objeción de conciencia o ideario institucional”, señaló el especialista.

En el Sanatorio Lavalle en particular -detalló Scaro- se habló con todos los profesionales del servicio de ginecología y todos coincidieron en estar en desacuerdo con lo que expresa la ley.

“No compartimos y en el sanatorio nuestro no se va a realizar aborto. La ley dice que se hará la suspensión de la clínica o cierre definitivo y hasta la prisión de los directores, y bueno iremos presos pero nosotros nunca lo hemos hecho y nunca lo vamos a hacer”, aseguró.

Esto es un feto de 12 semanas. La mayoría de abortos son de fetos de esta edad

Esta contundente reacción ha sido adoptada por otras tantas clínicas y sanatorios privados por todo el país que se unen a “la voz de todos los que vienen pidiendo que se proteja integralmente la vida”, destaca otro comunicado firmado por distinguidas entidades del interior de Argentina.

“Abogamos por una legislación que respete la objeción de conciencia individual e institucional, que respete la libertad de pensar y de creer, de asociarse y de trabajar, de cuidar y de curar, de salvar y de sanar, sin que se corra el riesgo de prisión, de inhabilitación o de clausura por actuar de acuerdo a su propia conciencia e ideario”, agregan las instituciones de acuerdo al sitio DNI Salta.

El rechazo de los sanatorios privados se resume en este argumento: “no ser coartados por una ley que explícitamente dice: ‘queda prohibida la objeción de conciencia e ideario institucional'”.

¿Por qué tantos médicos se oponen al aborto? 

Posiblemente una de las razones por la que los médicos se oponen al aborto la encontramos en que, más allá de lo que decidan en un parlamento o en un tribunal superior de justicia, gracias a los avances de la tecnología, los médicos ahora pueden observar al feto en el vientre de su madre y ellos no tienen dudas: un feto es un ser humano que está en la primera fase de su vida. 

Al menos esto es lo que le ocurrió al Dr. Bernard Nathanson, que fue durante años el “Rey del aborto” en Estados Unidos. En 1969 fundó, junto con otras personas, la “Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes contra el Aborto”, más tarde llamada “Liga Nacional para la Acción por el Derecho al Aborto”.

Fue director del “Centro de Salud Reproductiva y Sexual” de Nueva York, que era entonces la mayor clínica abortista del mundo. Al final de los 70 renegó de su militancia en pro del aborto y llegó a ser un gran abogado de la causa pro-vida: “Aquello” que había abortado miles de veces (según sus propios cálculos, Nathanson ha estado implicado directa o indirectamente en unos 75.000 abortos), era en realidad un ser humano desde el instante de la concepción.

 

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