José Rafael Silva Aponte dirigió la base aérea que sirve como central a la filial de Conviasa, la cual está envuelta en un escándalo por el avión retenido en Argentina. Sin embargo, paralelo a su nombramiento, hay novedades desde Buenos Aires y Washington.

Aunque el caso del avión venezolano-iraní retenido en Argentina desde junio pasado haya perdido popularidad en medio de la vorágine de acontecimientos diarios, no quiere decir que no existan novedades al respecto. En los nuevos se incluye la designación de un nuevo embajador en Irán ligado a la filial de Conviasa, una reciente decisión del sistema judicial argentino y las exigencias desde el Senado estadounidense sobre no descuidar las investigaciones.

Respecto del primer punto destaca la decisión del dictador Nicolás Maduro de nombrar al mayor general José Rafael Silva Aponte como encargado de la sede diplomática de Venezuela en Teherán. La evidencia de tal nombramiento está en un documento que presentó Rosalba Gil, secretaria de la Asamblea Nacional chavista ante el presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior del hemiciclo, según una reseña del portal argentino Infobae. Además, el militar en cuestión, habría sido «compañero de uno de los tripulantes del avión iraní retenido en Buenos Aires».

No hay detalles sobre la identidad de dicho tripulante de la aeronave que desató una crisis diplomática regional. Sin embargo, nombrar a un militar como nuevo embajador en Teherán, que previamente dirigió la Base Aérea Libertador (BAEL)  —sede central de Emtrasur— no podría ser menos que sospechoso, considerando que el mayor general tiene un largo historial de simpatía con el chavismo y que Maduro busca acercarse cada vez más al régimen iraní.

Para Elisa Trotta, designada por Juan Guaidó como representante en Argentina, «nada es casualidad».

Liberada la carga del vuelo de Emtrasur

Si quedan dudas de lo mucho que Maduro ansía fortalecer sus alianzas con su homólogo Ebrahim Raisi, solo hay que remitirse a la reciente entrega de un millón de hectáreas de tierras venezolanas «para cultivo», debido a la escasez de reservas estratégicas en el mundo, según la agencia iraní Tasnim. Esto forma parte de los acuerdos que el dictador venezolano firmó en su visita al país de Medio Oriente hace casi dos meses, los cuales tendrán una duración de 20 años.

Entonces, mientras el chavismo estrecha sus lazos con Irán y le entrega tierras, en Argentina el caso del vuelo de Emtrasur avanza con resultados posiblemente beneficiosos para Maduro. En este sentido, el juez Federico Villena ordenó liberar toda la carga dentro de la aeronave, que de acuerdo con informes es de autopartes.

Según el magistrado, las piezas provienen de la empresa francesa SAS (del proveedor automotriz global Fauresia) con sede en México. Aún así, continúan las exigencias para que sea el Buró de Investigaciones de EE. UU. (FBI) el encargado de revisar esta mercancía. El pedido quedó plasmado en una reciente carta enviada a parlamentarios de la oposición argentina.

Aún no ha habido decisión judicial respecto a los cinco iraníes y 14 venezolanos. Solo que solo el piloto Gholamreza Ghasemi tenga vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, considerada terrorista por Estados Unidos da cuenta de que la situación de la tripulación llevará más tiempo para llegar a término.

¿Biden se niega a entregar pruebas?

En paralelo, en el Senado de EE. UU. presionan para que el Departamento de Justicia esté presente en las investigaciones que se desarrollan en Argentina respecto al vuelo de Emtrasur.

Probablemente lo más llamativo dentro de este pedido firmado por senadores como Marco Rubio, Joni Ernst y Ted Cruz, es el exhorto que hacen directamente a la figura del presidente Joe Biden. Aseveran que su Administración «se ha negado a proporcionar, a los funcionarios argentinos encargados de hacer cumplir la ley, información que confirme los vínculos con actividades terroristas». En consecuencia, se genera una demora indeseada.

Entonces, surge una tesis nada desestimable urdida por los funcionarios. El estancamiento de la ayuda de parte del Gobierno de Biden podría deberse «a la continua, desesperada, y la búsqueda profundamente equivocada de un acuerdo nuclear con Irán». Si esto resultara ser cierto, sería «una vergüenza y completamente inaceptable», dicho por los senadores.

No es un argumento descabellado, como tampoco lo sería que, mención aparte, la demora en la entrega de información esencial obedezca a las recientes muestras de simpatías de la Administración demócrata, que cada vez relaja más sanciones al chavismo.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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