Muchas familias de los 44 tripulantes del submarino argentino desaparecido hace nueve días comenzaron a abandonar el viernes la base naval de la ciudad de Mar del Plata, después de dar por muertos a los marineros al conocer la noticia de que la nave habría sufrido una explosión en el Atlántico Sur.

Solo unas pocas personas aguardaban novedades en el lugar, a donde el submarino ARA San Juan, una nave clase TR-1700 construida en Alemania en la década de 1980, debió haber llegado a comienzos de esta semana.

Algunas flores en homenaje a los marinos, fotos y carteles de apoyo habían sido colocados en la entrada de la base, ubicada a unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

La Armada había dado el jueves un claro indicio sobre el trágico final que habría tenido el submarino cuando confirmó la detección de un “evento anómalo” sonoro “consistente con una explosión” en un área cercana a donde el submarino emitió su última comunicación el 15 de noviembre.

A pesar de todo, el operativo de búsqueda seguía a toda máquina.

“Vamos a continuar con la búsqueda, especialmente ahora que contamos con el apoyo de toda la comunidad internacional, con todos los avances tecnológicos disponibles, y eso nos va a llevar seguramente a poder dar con el submarino en los próximos días”, señaló el presidente Mauricio Macri.

El mandatario agregó que las autoridades van a investigar las causas del supuesto accidente.

Expertos creen que la nave podría estar sobre el lecho marino hasta a 3.000 metros de profundidad, tras un barrido de la superficie de toda la zona en la que podría encontrarse el submarino, que emitió su última señal a 430 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.

El ARA San Juan, que partió el 13 de noviembre desde Ushuaia hacia la localidad costera de Mar del Plata, no está preparado para navegar a esa profundidad y el oxígeno interior alcanzaba para cerca de una semana.

MAL CLIMA

Desconsolados, varios familiares rompieron en llanto el jueves al conocer la noticia de la supuesta explosión y dijeron que autoridades militares les habían confirmado de manera privada que la tripulación estaba muerta.

“No sé si lo vamos a encontrar con vida, pero al cuerpo lo queremos. Él salió de acá y queremos regresarlo”, dijo a periodistas en Mar del Plata Jorge Villarreal, padre del teniente Fernando Villarreal, tripulante del ARA San Juan.

Algunos familiares se mostraron decididos a permanecer en Mar del Plata el tiempo que sea necesario.

“Me voy a quedar hasta que encuentren el submarino (…) Estoy tratando de hacer lo que mi hermanita haría en este caso”, dijo a Reuters Silvina Krawczyk, hermana de Eliana, la única oficial mujer a bordo del ARA San Juan.

El trágico suceso disparó un impresionante operativo internacional de búsqueda y rescate en el que participan cerca de 4.000 personas y unos 30 aviones y barcos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Chile, entre otros países.

El viernes, el operativo tenía que lidiar nuevamente con el mal clima que dificultó los primeros días de búsqueda.

“El tema del pronóstico no viene muy bueno, ni para esta tarde ni para todo lo que es el fin de semana, vientos fuertes a muy fuertes”, dijo a la televisión Esteban Marquinez, coordinador operativo en el puerto de la ciudad patagónica de Comodoro Rivadavia.

El ARA San Juan es el más nuevo de tres submarinos de la flota argentina y fue botado en 1983. Tiene un largo de 65 metros y funciona con motores diésel y otros eléctricos, según datos oficiales. En 2008, la nave comenzó un proceso de ‘reparación de media vida’ que llevó más de dos años.