La victoria de Gabriel Boric abrió la posibilidad de diseñar una política de integración en torno al mineral altamente demandado por la creciente industria tecnológica. Argentina también quiere sumar a Perú y cuenta con el aval de China.

Mientras la demanda de litio llega a un nuevo máximo histórico, debido a que este mineral es cada vez más requerido como componente en las baterías de los dispositivos electrónicos (incluidos los autos eléctricos) que ya son parte de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo, en América Latina los gobiernos socialistas ya piensan cómo sacar provecho de esta situación.

La propuesta de estatizar la explotación del litio y cartelizarse regionalmente empezó con una propuesta de Evo Morales a Alberto Fernández durante su estadía en Buenos Aires, mientras el socialista diagramaba su vuelta al poder.

Sin embargo, fue la victoria del marxista Gabriel Boric en Chile lo que despejó cualquier duda sobre este plan y los tres líderes de la extrema izquierda ya trazan los primeros lineamientos para lanzar la “OPEP del litio”.

La OPEP es una organización internacional que carteliza a 13 países que tienen la producción de petróleo estatizada, y que en conjunto representan el 43% de la producción mundial de combustibles y más del 80% de las reservas.

Esta unión les da un enorme poder sobre el precio internacional de los hidrocarburos y en ya dos oportunidades lograron extorsionar políticamente a Estados Unidos modificando los precios; en 1978 con Jimmy Carter y ahora en 2021 con Joe Biden.

Bolivia es el país con mayores reservas de litio en el mundo con 21 millones de toneladas, por encima de las 14,8 millones de toneladas de Argentina y las 8,3 millones de toneladas de Chile. Por fuera de la región, los países que más tienen el mineral son Estados Unidos (6,8 millones), Australia (6,3 millones) y China (4,5 millones).

El litio vive un auge que llevó a denominarlo “el petróleo blanco“, y China es la principal pujante para asegurarse un barato suministro de este mineral. Esta “OPEP del litio” tendría también el apoyo del Partido Comunista Chino, y entre China, Bolivia, Argenitna y Chile tendrían el 65% de las reservas mundiales.

La demanda mundial de litio solo seguirá subiendo en las próximas décadas y se verá impulsada por el crecimiento de las instalaciones de fabricación de baterías, en particular en China, donde se prevé que la capacidad de fabricación de baterías de iones de litio aumente de unos 388,2 GWh en 2020 a 575,3 GWh en 2024.

En un artículo publicado en 2017, la revista Forbes calificó a Sudamérica como la nueva Arabia Saudita del “Petróleo Blanco”.

La dificultad la tendrán estos países pasando la explotación minera a manos estatales. Por ahora, ninguno de estos gobiernos tiene una empresa estatal que se encargue de buscar, invertir y explotar las minas de litio.

En Bolivia, Evo Morales tiene un masivo plan de nacionalizar este segmento del mercado, pero incluso con el poder absoluto en el Gobierno central ha tenido problemas para que sea aprobado, y todavía está cajoneado en el Congreso, que él mismo controla.

En Argentina la situación es incluso más compleja, y actualmente el kirchnerismo —que viene de perder una elección histórica el año pasado— no tiene la espalda política para llevarlo a cabo. En Chile directamente está prohibida la estatización por la Constitución, y esto deberá ser modificado en la Convención Constituyente que actualmente está reescribiendo la Carta Magna, si Boric quiere al menos intentar su nacionalización.

Perú es otro país de la región que ha encontrado importantes reservas de litio, unas 4 millones de toneladas en el yacimiento Falchani. Evo Morales también ha tenido acercamientos con el comunista Pedro Castillo para sumarlo, pero la Constitución peruana también previene al gobierno de turno estatizar un sector de la economía, y necesitaría 2/3 del Congreso para aprobarlo. Actualmente apenas si tiene la mitad más uno de los parlamentarios para mantenerse en el cargo.

Con la salida de Felipe Solá de la Cancillería argentina, en el entorno de Santiago Cafiero dicen “no estar en tema” pero quien tomó la posta en las negociaciones fue el ministerio de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus. Fuentes del equipo de Filmus confirmaron que a fines de enero habrá una reunión en Bolivia para avanzar en una agenda común para el litio.

Previo a esto hubo un encuentro en el que participaron Y-TEC (la empresa de tecnología de YPF) e YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos Corporación) para la conformación del Centro Andino para la Cooperación en litio.

“Nosotros como país apostamos mucho a la transición energética. Hemos colocado como uno de nuestros ejes centrales de gestión, la construcción de baterías de litio, lo que va a permitir agregar valor a la extracción primaria y así generar alternativas de exportación“, sostienen en Ciencia y Tecnología.

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