El Instituto Fraser señaló que el índice de libertad económica para Argentina se desplomó casi un 11% en el año 2020, y la posición del país en el ranking mundial fue similar a la de las economías más reprimidas.

El Índice de libertad económica mundial, elaborado por el Instituto Fraser de origen canadiense, reveló que el rumbo de Argentina volvió a torcerse en la dirección equivocada. Solamente contabilizando el primer año de la administración de Alberto Fernández, el indicador de Fraser para Argentina se derrumbó un 10,45% al término del año 2020.

Acorde al ranking mundial de países, en 2020 Argentina se posicionó en el puesto número 161 sobre un total de 165 países seleccionados, cuando en 2019 ocupaba el puesto 154 al término del Gobierno de Mauricio Macri.

El país se encuentra con un puntaje similar al que tienen las economías más reprimidas del planeta, solamente por encima de Venezuela, Sudan, Zimbabwe y Siria. Argentina se encontró incluso por debajo del Congo, Libia, Irán, Irak y Argelia, entre muchos otros países.

Para la elaboración del indicador, Fraser elabora cinco bases sobre las cuales se elabora un puntaje general: el tamaño del sector público, el sistema legal y el respeto por los derechos de propiedad, la calidad del dinero que utiliza la economía, el grado de apertura comercial y la regulación sobre los mercados.

Para el caso argentino, la caída del índice general fue explicada por una violenta reversión de la libertad comercial, la intensificación de las principales regulaciones sobre el aparato productivo del país, y el aumento del tamaño del Estado en relación al PBI. En contraste, la tenue caída de la inflación en 2020 provocó un ligero efecto positivo en la “calidad del dinero” considerada en el indicador. Este último efecto se debió a la implementación de una severa cuarentena.

 

Fernández dispuso un aumento general a los aranceles sobre productos importados a partir de la “tasa estadística” de importación, que aumentó del 2,5% al 3% a partir de enero de 2020. Al mismo tiempo, el kirchnerismo aumentó drásticamente los derechos de exportación, generalizó las restricciones cuantitativas a través de licencias no automáticas (LNA) y estableció cupos para productos seleccionados. Todas estas medidas socavaron la ya muy baja libertad comercial del país.

Asimismo, Fernández intensificó las principales regulaciones sobre la economía, entre ellas el endurecimiento del cepo cambiario, los controles de precios y alquileres, y la intervención sobre las tarifas de los servicios públicos.

El tamaño del sector público en la economía pasó de representar el 42,7% del PBI en 2019 al 46,84% del producto al término de 2020, según las estadísticas del Ministerio de Economía. Sin contabilizar el efecto de las Provincias y las municipalidades, el Estado nacional incrementó su tamaño y pasó de representar el 23,9% del PBI en 2019 a superar el 27% en 2020.

Fuente: La Derecha Diario

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