En los 90s había sido investigado por denuncias de pedofilia y trata en su “Escuela de Yoga”, 30 años después, se descubrió que nunca dejó de brindarle el repudiable servicio a los poderosos.

Efectivos del Departamento de Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticularon una peligrosa organización internacional dedicada a la trata de personas que operaba desde el barrio de Villa Crespo, aunque contaba con sede en Estados de Unidos y estaba vinculada a Washington D.C.

La organización se mostraba como una secta que prometía “mejoras espirituales” para captar a sus víctimas. Una vez captadas, se les hacía un adoctrinamiento y se los convencía que tenían que ser sirvientes del líder Juan Percowicz.

Según las denuncias, Percowicz los manipulaba, muchas veces con amenazas o incluso agresión física, para que brinden servicios sexuales a “personas de poder”, quienes pagaban enormes sumas de dinero por el servicio. Muchos de estos sirvientes eran menores de edad, tanto hombres como mujeres.

En un relato que recordará muchos al caso viral de Jeffrey Epstein, el magnate neoyorquino que se convirtió en el líder de la red de trata de mujeres y de pedofilia más grande del mundo, con clientes que se especulan al nivel del ex presidente Bill Clinton o el príncipe británico Andrew, una de las víctimas contó todo sobre la “Escuela del Yoga”.

En 2018, Pablo Salum, una de las víctimas de esta red de trata que más ha hablado públicamente de los sucesos, escribió un largo hilo en Twitter mostrando evidencia, detalles y su experiencia personal en la secta.

Contó que ingresó por su madre, Andrea, quien fue una de las primeras “miembros” de la secta en el año 1986. “Al comienzo era un grupo filosofico y de yoga, nada nos hacia suponer que se convertiria en lo que luego fue“, pero con el tiempo, se convirtió en la red de trata más grande de Argentina y extendió sus conexiones a Estados Unidos.

“Era habitual ver como el líder Juan Percowicz ordenaba a adolescentes o adultos tener sexo en el medio de una reunion filosofica porque supuestamente nuestra moral no era mas que otra barrera impuesta por el mundo terrenal que teniamos que combatir”, explicó.

Y reveló: “Era normal ver como gente poderosa blanco de la #secta ingresaba de la mano de chicas o chicos que eran obligados a entregar su cuerpo a cambio de favores….. personalmente vi famosos, jueces, politicos, ministros, sindicalistas y mas“.

“Los niños entre 10 y 12 años eran obligados a tener su primera experiencia sexual dentro de la #Secta con mujes y hombres adultos, algunos de ellos fueron obligados a acostarse con sus propios padres…“, siguió contando.

 

Finalmente Pablo pudo escaparse de la secta y la denunció ante la justicia en los 90s, solo para darse cuenta que Percowicz estaba extremadamente vinculado con las autoridades. Pero pocos años después, la situación no pudo esconderse más, y la “Escuela de Yoga” fue desbaratada por la policía.

“El juez Mariano Berges jamas habia imaginado encontrarse a personas tan poderosas vinculadas a una #secta pedofila, ministros del gobierno nacional, jueces, sindicalistas, todos expuestos, ahi las presiones comenzaron a circular“, aseguró Pablo en su hilo de Twitter.

Sin embargo, la causa abierta en 1993 fue una pantalla, y Juan Percowicz nunca fue preso. Pasó por tres jueces: el mencionado Mariano Bergés, que se excusó luego de que muchos de los acusados promovieran su juicio político, Roberto Murature, y actualmente Julio Corvalán de la Colina.

La Justicia dijo que no había méritos para procesar a los imputados por los delitos de estafa, hurto y abuso sexual, pero la causa siguió abierta por las denuncias de reducción a la servidumbre de los miembros de la organización.

En 1999, Corvalán de la Colina intentó reactivar el caso, incluyendo nuevos testigos y evidencia, pero la causa nunca avanzó. A Percowicz lo defendían muchos poderosos. Como Jeffrey Epstein, quien fue allanado y recibió una condena menor en 2006, Percowicz se salvó de la justicia por sus contactos y siguió con su siniestra red de trata de personas.

El allanamiento: Un heroico operativo de la PFA

Según confirmó la Policía, se realizaron más de 50 allanamientos en los que detuvieron a un total de 24 personas, incluido a Percowicz, quien tiene ya 84 años. En todos estos años, aparentemente, la red de trata siguió su curso e incluso se expandió a Estados Unidos y a todo el mundo.

Incautaron una cifra millonaria en distintas monedas, camionetas de lujo, videos porno sado masoquistas, donde habría menores involucrados, objetos de valor y computadoras. De acuerdo con lo que pudo averiguar este medio, también se hizo un pedido de detención a Interpol de los líderes internacionales de la secta que no están en el país.

En esta nueva versión de la red de trata, la organización captaba a sus víctimas con la promesa de terminar con “los males del SIDA y las drogas” y “buscar el desarrollo de la felicidad”. Así, incorporaba a hombres y mujeres de todas las edades a la organización y lograba reducirlos a una situación de servidumbre.

Como en los 90s, la justicia asegura que la organización utiliza a sus adeptos para el ofrecimiento de relaciones sexuales a personalidades poderosas. Otra de las maniobras que realizaba era la que consistía en ser “curas de sueño”. No era otra cosas que drogar a los “fieles” de la organización para dormirlos durante días, donde se especula que se los sometería a relaciones sexuales sin su consentimiento.

La investigación de la Policía Federal se hizo sobre la firma denominada BA GROUP, que según pudieron establecer, era utilizada por la organización criminal en Argentina y en todo el mundo. Las fuentes sostienen que sus organizadores son prácticamente los mismos que la “Escuela de Yoga”, y derivan de lo que antiguamente se catalogaba como sectas y que en la actualidad evolucionaron con multiplicidad de formas. Ya no son lo que eran hace algunas décadas atrás.

Además de la captación de víctimas y los servicios que ofrecían, la PFA descubrió el sofisticado método para blanquear el dinero que obtenían. Las ganancias obtenidas de la explotación de todas estas personas, que no eran más que los “alumnos” de la Fundación Escuela Yoga de Buenos Aires (EYBA) y los “pacientes” de la clínica denominada “CMI ABASTO”, presuntamente ingresaron al circuito legal mediante inmobiliarias y una escribanía que tiene la organización en el país, además de distintas fundaciones creadas en Estados Unidos. Esto último les generaba un flujo constante de divisas extranjeras, cuya cara pública y legal para ese fin era la empresa BA GROUP.

Asimismo, establecieron un flujo de viajes hacia Estados Unidos y Uruguay, con el objetivo de realizar las mismas actividades que realizaban en Argentina, pero con la diferencia que las personas captadas eran convencidas de venir al país para realizar distintos tratamientos de “ayuda”. Entre ellos, “la cura del sueño” y así poder aislarlos de sus familiares directos y realizar distintas maniobras para obtener beneficios económicos.

La investigación es liderada por el Juzgado Federal Nº4, cuyo titular es el juez Ariel Lijo, y por el fiscal federal Carlos Stornelli, en colaboración con la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).

A la organización la acusa formalmente de una serie de delitos graves: Trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, agravado por coerción, hurto agravado, lavado de activos, asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, expendio irregular de medicamentos y tráfico de influencias.

Se estima que la cantidad de “alumnos” actualmente ascendería a 170 personas aproximadamente en Argentina y otro tanto en Estados Unidos. En todos sus años de operaciones desde el principio del milenio, se estima un total de 1.500 víctimas captados por la firma BA GROUP.

El líder de la red, el Jeffrey Epstein argentino: Juan Percowicz

En los allanamientos, la PFA pudo detener a un total de 24 personas. Entre ellas, Juan Percowicz, el líder de la organización, quien estaba viviendo en Belgrano con un perfil mucho más bajo que el que había sostenido en los noventa.

Al “Jeffrey Epstein argentino” lo capturaron en una casa ubicada en el country Santa Clara, de la localidad de Benavídez. Ocurrió el viernes por la noche, en medio de un impresionante operativo que atacó a todas las viviendas investigadas al mismo tiempo.

De los 24 detenidos, Infobae obtuvo la identidad de 19. De esos, 10 son hombres, incluido el líder Juan Percowicz. Además están Mariano Krawickz (57 años), Mario Alberto Leonardo (62) Luis Mario Romero (50), Carlos Walter Barragán (60), Daniel Eloy Aguilar (60), Daniel Fryd Trepat, Federico David Sisrro, Gustavo Aníbal Rena y Horacio Vesce, de quienes no se sabe las edades.

En cuanto a las mujeres, la PFA arrestó a Giorgi María del Carmen (64), Georgina Hirschfel (52), de nacionalidad venezolana, Susana Medelevich (75), Alicia Arata (62), Silvia Herrero (70), Marcela Agüello, Ruth Viviana London, Susana Barneix y Marcela Alejandra Sorkin.

Se cree que Percowicz mantuvo cierto vínculo con las mismas fuerzas que estuvieron detrás de Epstein, y que su caída después de tantos años no es casualidad. Hace pocos meses, la Justicia federal de los Estados Unidos condenó a Ghislaine Maxwell, la mujer de Epstein y su principal reclutadora, a 20 años de prisión.

Epstein operó con total impunidad desde principios de los 90s hasta 2017, cuando Donald Trump llegó al poder y dio la orden a su Fiscal General que reabriera todas las causas vinculadas a las redes de trata. Se cree que hubo un cambio de paradigma con la llegada de Trump a la Casa Blanca, y que previamente Washington D.C. tenía cierta connivencia con las redes de pedofilia.

Según contó Pablo Salum, cuando se hizo la primera investigación de Percowicz, el propio Bill Clinton le envió una carta a Menem en 1999 pidiéndole que se cierre la causa, “después de 6 años de persecución política a varios aliados de Estados Unidos”.

Vínculos con los organismos de Derechos Humanos

Salum también denunció y presentó evidencia de los extensos vínculos de la “Escuela de Yoga” con los organismos de derechos humanos, especialmente al activista Adolfo Pérez Esquivel.

Según un documento mostrado por Salum, el 25 de febrero del 2002, un grupo de padres lo fueron a increpar a Percowicz al barrio de Belgrano porque tenía secuestrado a sus hijos y la policía no les prestaba atención. El altercado terminó a las trompadas y todos fueron llevados a la Comisaría 33a.

Perez Esquivel fue el primer llamado de Percowicz, y salió corriendo a la comisaría para que lo liberen. Él mismo lo cuenta en una carta que le envió al entonces Ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, y al propio presidente Eduardo Duhalde.

En la comisaría, Esquivel se enteró que Percowicz había sido trasladado al Hospital Pirovano, y allí logró que lo liberaran. En la carta, el activista comunista le recuerda a Gabrielli y Duhalde: “Los Organismos de Derechos Humanos hemos denunciado reiteradamente los gravísimos atropellos a los miembros de la Escuela de Yoga durante los 9 años que se prolongó la tramitación de ese irregular proceso“.

Luego de este episodio los Organismos de Derechos Humanos como Madres de Plaza de Mayo, la Comisión de los Derechos Humanos, la Asamblea Permanente por los Derechos y más presentaron un escrito en la justicia defendiendo a la red de trata y atacando a las victimas y padres que intentaban recuperar a sus hijos abusados. Entre las firmas se los ve a Nora Cortiñas, Estela de Carlotto, Eugenio Zaffaroni, y muchos más.

Fuente: La Derecha Diario

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