Con Kamala Harris y Nancy Pelosi, el presidente norteamericano dio un confuso discurso ante la Sesión Conjunta del Congreso, prometiendo aumentar el gasto público en 4 billones de dólares y prohibir los rifles.

Ante un Congreso vacío por la pandemia y con dos meses de retraso a cuando se suele dar, el presidente Joe Biden finalmente dio su discurso ante la Sesión Conjunta del Congreso, apodado “Estado de la Unión“, donde rinde cuentas al órgano legislativo sobre cómo se encuentra el país y expone su agenda para el próximo año.

Este evento se viene haciendo hace casi 40 años en los meses de febrero por el Presidente, y es uno de los momentos más importantes de institucionalidad y decoro en el país, con invitados importantes que suelen ejemplificar las principales propuestas legislativas que el mandatario enviará al Congreso: nada de eso se hizo en esta oportunidad.
 
A pesar de que la gran mayoría de los legisladores están vacunados, por protocolo se decidió abrir el Congreso sólo en un 80% de capacidad, con horribles imágenes del recinto vacío y con menos de 200 funcionarios en el edificio, cuando suelen haber casi 1.000 personas. Cuando suele asistir todo el cuerpo de la Corte Suprema, esta vez solamente estuvo el Presidente del Poder Judicial, John Roberts. Por su parte, es la primera vez en la historia que no hubo un “sobreviviente designado”, ya que todo el gabinete vio el discurso por videollamada desde sus casas.
 
Por fuera las imágenes fueron aún peores. Washington D.C. cumplió 3 meses de toque de queda, las entradas valladas y enrejadas limitando la circulación y soldados de la Guardia Nacional patrullando las calles
 
Estas medidas de seguridad fueron tomadas por un pedido formal de la Presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, luego de las protestas en contra del fraude electoral el pasado 6 de enero, que culminaron en la entrada de los simpatizantes de Trump al edificio del Capitolio.
 
Desde entonces, el ícono de la democracia americana se encuentra militarizado, en lo que recuerda más al Gran Salón del Pueblo de China durante las protestas de Tiananmen que al Capitolio estadounidense.

Joe Biden divagó por casi 1 hora, en lo que fue su discurso más largo desde que lanzó su campaña presidencial a fines de 2019. Con repetidos balbuceos y una dificultad para hablar de corrido, habló de las reformas que planea hacer en los próximos años.

Habló de lanzar un masivo programa de gasto público para financiar medidas sociales que “contrarresten los efectos de la pandemia“, reveló un plan de 1,8 billones de dólares (“trillions”, en inglés) para promover la educación pública gratuita, subsidios a proveedores de cuidado infantil y subsidios a empresas para que otorguen 15 días de licencia familiar paga para quienes necesitaban cuidar a un niño cuya escuela o guardería estaba cerrada debido a la cuarentena, y otro plan de 2 billones de dólares para obra pública en todo el país.

Y cómo voy a pagar por todo esto”, dijo Biden luego de los anuncios. “Primero, no voy a aumentar el déficit, pero tampoco me voy a oponer a que suban los impuestos para quienes ganan más de 400.000 dólares anuales, todos debemos pagar lo que es justo“, continuó.

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Además, criticó a las empresas que financiaron su campaña: “Hubo empresas el año pasado que pagaron 0% impuestos federales sobre sus ganancias, eso no es correcto. Estas empresas, si bien pagaron miles de millones de impuestos estatales y corporativos, aprovecharon una serie de leyes impositivas que pasó el gobierno de Bush y de Obama que les permiten deducir impuestos si invierten en desarrollo e investigación científica, como hicieron Google, Facebook o Amazon.

Vamos a tomar los impuestos al 1% más rico y los vamos a llevar a donde estaban antes de que llegara al poder George W. [Bush], un 39,4% de sus ganancias“, dijo, y prometió que “no vamos a beneficiar a los que tienen riqueza, si no a los que trabajan“.

Entre otras cosas, también prometió endurecer las leyes de control de armas en Estados Unidos, diciendo que “nadie necesita un AR-15 en este país“. Además, repitió la deplorable frase que dijo en una conferencia de prensa cuando por decreto prohibió las compras de armas online: “ninguna enmienda es absoluta, todas pueden interpretarse a los tiempos que vivimos“.

Esto es en referencia a la Segunda Enmienda de la Constitución Nacional, que reconoce el derecho a portar armas y limita al gobierno a que no ponga restricciones sobre esto. Sin embargo, Joe Biden está determinado a prohibir todos los “rifles de asalto”, como hizo Bill Clinton en 1994.

¿Por qué necesitamos rifles con tantas municiones, nos creemos que los ciervos están usando chalecos antibalas?“, dijo ante la risa de pocos antes de cambiar de tema.

La primera ovación se produjo cuando Biden saludó a Kamala Harris como “Señora Vicepresidenta“, y añadió: “Ningún presidente ha dicho jamás esas palabras desde este podio, y ya es hora“, en referencia a que es la primera vez que hay un vicepresidente mujer en Estados Unidos.

Y por último, embistió, cuando no, contra el ex presidente Donald Trump. “¿Puede nuestra democracia superar las mentiras, la ira, el odio y los miedos que nos han separado?” se preguntó. “Los adversarios de Estados Unidos, los autócratas del mundo, están apostando a que no puede. Creen que estamos demasiado llenos de ira, división y rabia. Miran las imágenes de la mafia que asaltó este Capitolio como prueba de que el sol se está poniendo sobre la democracia estadounidense. Están equivocados. Y tenemos que demostrarles que están equivocados“.

Los pocos miembros del Partido Republicano en la cámara se mantuvieron en gran parte en silencio, incluso negándose a aplaudir por objetivos aparentemente universales como reducir la pobreza infantil, así como los demócratas se negaron a aplaudir cuando Trump celebró la ley de reforma criminal que dejaría de perseguir y discriminar a los afroamericanos en su discurso del Estado de la Unión.

A pesar de que no hay un ataque terrorista coordinado por una organización supremacista blanco hace más de 30 años, Joe Biden aseguró que “la principal amenaza del terrorismo hoy está más allá de Irak o Afganistán, está acá en casa, con los supremacistas blancos“.

El discurso duró exactamente 1 hora, y constituyó el discurso más corto de la historia, por lo menos desde que los presidentes empezaron a dar anualmente el discurso en persona frente al Congreso hace ya casi 50 años.

Estado de la Unión – Joe Biden 2021

Fuente: derechadiario.com.ar