Después de 50 jornadas los disturbios en la ciudad de Portland, Oregon, EE. UU., han generado destrucción de edificios, incendios y ataques a personas.

Los “manifestantes”, una aparente mezcla de miembros de Antifa, un movimiento marxista considerado terrorista, y de miembros del movimiento Black Lives Matter, demolieron edificios federales e incendiaron el edificio de la sede de la Asociación de Policía de Portland, el 18 de julio, informó Townhall. 

La violencia llegó al extremo de obligar a la intervención de agentes de la ley federal para ayudar a la policía de Portland a obtener el control, acción en la que fue necesario lanzar gases lacrimógenos contra los “anarquistas”. 

En un video de la reportera Shelby Talcott se observa a un grupo de vándalos, predominantemente blancos, ocupados en destruir las vallas de protección de los edificios.    

Por su parte el alcalde demócrata de Portland Ted Wheeler, prohibió ala policía local colaborar con los agentes federales en el control de los disturbio, según un tuit del periodista Andy Ngo.

Asimismo, Ngo reportó agresiones de los “manifestantes” contra otras personas.

El Secretario de Seguridad Nacional, Chad Wolf, calificó  el 16 de julio a los manifestantes de “anarquistas sin ley”.

“La ciudad de Portland ha estado bajo asedio durante 47 días consecutivos por una turba violenta mientras los líderes políticos locales se niegan a restablecer el orden para proteger su ciudad”, reprochó Wolf.

“Un juzgado federal es un símbolo de la justicia – atacarlo es atacar a América. En lugar de dirigirse a los delincuentes violentos de sus comunidades, los dirigentes locales y estatales se centran en culpar a los organismos encargados de hacer cumplir la ley y piden menos agentes en su comunidad”, agregó.  

Lo que queda en evidencia es que los destrozos causados por la turba distan mucho de ser “protestas pacíficas”, como pretenden presentarlas los medios masivos, y más aún ni siquiera parece que tuvieran un límite definido.  

Para algunos analistas los disturbios son parte de la controvertida estrategia de los demócratas, en busca de la obtención del triunfo para el candidato presidencial Joe Biden, pero la indignación nacional generada por las demostraciones de anarquía parecen generar un efecto boomerang que los aleja cada vez de sus objetivos.

Jose Hermosa – BLes.com