Cuba usa López Obrador para enviar a la Casa Blanca mensajes que instan a “mejorar las relaciones y distender de alguna manera las sanciones”

México celebró sus 211 años de independencia con Miguel Díaz-Canel, la cabeza del régimen castrocomunista como invitado. Se sabe. Más que diplomacia, hay afinidad entre el cubano y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Asimismo, se asoman ciertas estrategias en el fondo de un protocolo disimulado, cuyo blanco es evidente: Estados Unidos.

Para la periodista cubana Yoanni Sánchez, el encuentro es parte de los “rituales políticos y diplomáticos que revelan la simpatía de López Obrador y su cercanía ideológica al régimen cubano”. Es —a su juicio— un “espaldarazo político y diplomático para hacerle llegar a la administración de EE.UU. un llamado desesperado de la parte cubana”.

Sánchez prosiguió en sus elucubraciones. Precisó, posteriormente, que “la isla está tocando fondo económicamente desde las protestas del 11 de julio” y “el régimen que creía que podría quedarse en el poder infinitamente está contra las cuerdas”.

En su canal de YouTube asegura que la visita es una “salvación”. La “única” para “recomenzar un deshielo” con Estados Unidos. Algo que les permita “recibir también apoyo o ayudas económicas, no solamente de la parte mexicana, sino de Washington”.

Un mensaje con emisario

Según Sánchez, Díaz-Canel usa a López Obrador para mandarle un mensaje a la Casa Blanca con el objetivo de “mejorar las relaciones y distender de alguna manera las sanciones”. La opositora al régimen cubano también le advirtió a México que este régimen socialista “descalabró” a la Unión Soviética y a Venezuela con la “intromisión”, raíz de sus “ansias de poder en el continente que siempre ha querido controlar países más ricos, más grandes”.

De ahí, que ahora la meta de Díaz-Canel sea “sacarle todo lo que se pueda en ayuda, soporte e intercambios económicos a México, en un momento de arcas vacías”.

En el fondo, Díaz-Canel emula a Fidel Castro. Al menos, lo intenta. El caudillo —fallecido en 2016— viajó una decena de veces al país. Lo hizo durante mandatos del PRI y también bajo Vicente Fox, del PAN. En esa ocasión, el Fox le pidió a su par cubano que abandonara la Cumbre Extraordinaria de las Américas de 2002, que se celebraría en la ciudad mexicana de Monterrey, para evitar un incómodo encuentro con George W. Bush.

Se agarra de que México fue el único país de América Latina que no rompió relaciones con Cuba, cuando fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1962.

Motivos estratégicos

Díaz-Canel para El País es “un discutido protagonista”. AMLO lo disimula alegando que México “tiene las puertas abiertas a todos los gobernantes”, porque es “un país libre, soberano”. Incluso apeló, al artículo 89 de la Constitución, texto que establece que el Ejecutivo debe actuar en diplomacia observando los principios de “no intervención”, “la autodeterminación de los pueblos” y el respeto a los derechos humanos, entre otros.

Incluso, según la agencia Efe defendió la visita del mandatario cubano al argumentar que es parte del «trato igualitario» que se ha dado a otros jefes de Estado que han sido parte de otras celebraciones por los 700 años de la fundación México-Tenochtitlan, los 500 años de la conquista de Hernán Cortés, ahora rebautizada como «resistencia indígena», y los 200 años de la Independencia del país.

Su discurso no tiene límites. Vocifera que “hay que dejar atrás resentimientos, entender las nuevas circunstancias y buscar la reconciliación” porque es “tiempo de la hermandad y no de la confrontación».

Esa es su “política exterior. Cree que “no debe de haber intervencionismo y no debe de utilizarse la situación de salud de Cuba con fines políticos. Eso debe quedar de lado. Nada de politización, de campañas mediáticas, que ya se están dando a nivel mundial” porque además Cuba es «patrimonio de la humanidad» por «resistir» frente a Estados Unidos”.

Recordó hasta palabras del expresidente estadounidense George Washington sobre que ninguna nación debe aprovecharse «del infortunio de los pueblos» y agregó que se «ve mal» que EE.UU. utilice el bloqueo para evitar el bienestar del pueblo de Cuba.

Cooperación azteca sin dudas

Sin embargo, más allá de esta diplomacia retórica de AMLO, el arribo de la cabeza del castrocomunismo uniría a Cuba a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se celebrará este sábado en la capital mexicana.

“Él va a estar en la ceremonia″, confirmó López Obrador, mientras aseguraba que también invitó a Joe Biden con ocasión de los actos del 27 septiembre, aunque el presidente estadounidense no asistirá y enviará al secretario de Estado, Antony Blinken. Díaz-Canel celebra. Dice que “Cuba recordará siempre las expresiones de apoyo permanente y reclamo por el levantamiento del bloqueo”. Para allá van sus tiros.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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