Redacción BLesLuego de que la izquierda radical obstruyó la libertad de expresión cerrando las cuentas en Twitter del presidente estadounidense, Donald Trump, y de decenas de miles de usuarios; estaría planeando eliminar la posesión de armas, contemplada en la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Al parecer esa es una de las intenciones proyectadas en las supuestas protestas armadas que anuncia la prensa masiva, atribuyéndolas a los seguidores del presidente Trump, tal como lo sugiere el autor Jim Hoft del medio The Gateway Pundit del 11 de enero.

En este sentido el FBI emitió un boletín en el que advertía sobre la programación de protestas armadas en las 50 capitales estatales del país, entre el 16 y el 20 de enero, de acuerdo con un tuit del periodista de ABC, Aaron Katersky.

“Se están planeando protestas armadas en las 50 capitales de estado desde el 16 de enero hasta al menos el 20 de enero, y en el Capitolio de los EE. UU. desde el 17 de enero hasta el 20 de enero, según un boletín del FBI obtenido por ABC”, escribió Katersky.

Asimismo, amplió la información agregando que algunos hablan de asaltar los edificios federales, en protesta por la eventual destitución del presidente Trump el 20 de enero.

Otro de los planes sería avanzar sobre Washington D.C. y generar una gran revuelta en caso de que se aplique la 25a. Enmienda para impedir la continuidad de Trump en el gobierno.

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Por su parte Hoft resalta que la Campaña Trump no ha impulsado este tipo de movimientos ni de mensajes, que parecen ser de falsa bandera.

No es difícil de imaginar lo que podría ocurrir si se presentaran tales concentraciones masivas de personas armadas, con el nivel de motivaciones contrarias que enardecen los ánimos del país en estos momentos.

Como referencia se puede observar lo que sucedió en la manifestación convocada para el 6 de enero por Trump, que de ser una expresión cívica legítima en busca de transparencia electoral, fue convertida por la izquierda radical en la disculpa para aplastar la Primera Enmienda y la libertad de expresión.

Argumentando violencia en esos hechos, infiltrados por agitadores de Antifa y otros, los gigantes tecnológicos incrementaron a niveles nunca vistos la represión a la libertad de expresión que ya venían aplicando.

No solo abusaron de los usuarios de sus plataformas, sino que la unión de Google, Amazon y Apple aplastó a la red de micromensajes Parler, que servía de alternativa para quienes quisieran comunicarse sin censura.

Así, Hoft lanza una solicitud perentoria: “No asistas a las protestas armadas en las capitales estatales antes de la inauguración”, lo que suena razonable por lo menos.

Y emite la alarma agregando: “Estamos muy preocupados de que la izquierda radical esté usando esto para iniciar un tiroteo y ¡quitarles sus derechos de armas!”.

Resulta admirable que con la posible frustración generada por un proceso electoral fraudulento, que llegó a desconocer la voluntad de 75 millones de estadounidenses, estos se hayan controlado confiando en que su líder tiene el control y no los defraudará.

Esta confianza se evidencia en las encuestas que señalan que aún después de la tendenciosa manipulación de la información sobre los hechos del 6 de enero, la popularidad de Trump siguió creciendo.

Son varias las opciones que aún quedan a favor de la continuación de Trump en la Casa Blanca, todas legítimas y legales, y a medida que se acerca la fecha definitiva aumenta la expectativa.

José Hermosa – BLes.com