Un informe de USAID alerta que alrededor de 2 % de la ayuda humanitaria llegó a manos de quienes la requerían, mientras que el 98 % restante tuvo usos distintos a sus objetivos originales

La crisis humanitaria que atraviesa Venezuela fue el motor de la presión internacional que desde inicios de 2019 se aglutinó alrededor de la figura de Juan Guaidó, tras su juramentación como presidente interino. Estados Unidos, bajo la Administración del entonces presidente Donald Trump fue el mayor impulsor del reconocimiento al nuevo líder opositor y de la recolección de fondos para ayudar al país sudamericano. A través de la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) se entregaron al menos 507 millones de dólares, cuyo destino desconoce el organismo emisor.

Un informe de USAID elaborado el pasado mes de abril pero que apenas se difundió este fin de semana cuestiona la transparencia en cuanto al manejo de estos recursos, a la vez que incluye una serie de críticas y recomendaciones que deben tomarse en cuenta para que esta agencia estadounidense no se vea impedida de seguir brindando asistencia a los venezolanos.

El documento titulado “Procesos mejorados y requerimientos del implementador necesarios para los desafíos y riesgos de fraude en la respuesta de USAID con respecto a Venezuela” indica que alrededor de 2 % de la ayuda humanitaria de USAID llegó a manos de quienes la requerían, mientras que el 98 % restante tuvo usos distintos a sus objetivos originales.

Los 507 millones de dólares entregados por USAID fueron manejados por seis naciones, los cuales se distribuyeron entre varios operadores divididos en dos tipos de asistencia: asistencia humanitaria (260 millones) y asistencia para el desarrollo (247,4 millones).

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La asistencia humanitaria fue administrada por la Oficina de los Estados Unidos para Asistencia a Desastres en el Extranjero –AFDA, en inglés– (113 millones) y por la Oficina de Alimentación para la Paz –FFP, en inglés– (147 millones).

Para el manejo de los fondos correspondientes a la asistencia para el desarrollo se implementó una distribución que involucraba a cinco operadores: Oficina para América Latina y el Caribe (134,9 millones), USAID Colombia (77,1 millones), USAID SAR (23,8 millones), USAID GDL (10 millones) y USAID ESC (1,6 millones).

Irregularidades y prácticas inadecuadas

La agencia estadounidense denuncia en su informe que se detectaron prácticas que se salían de los lineamientos que caracterizan los principios de asistencia humanitaria, como lo son “neutralidad, independencia y necesidades”.

El Gobierno interino de Juan Guaidó aparece señalado por influenciar la toma de decisiones para el destino de los recursos. Entre las irregularidades se señala el hecho de que las órdenes ofrecidas por la oficina del administrador de la USAID se daban de forma verbal y sin presentar justificaciones.

La continuidad de este tipo de ayudas para Venezuela queda en veremos. El documento de USAID sobre el manejo de la ayuda humanitaria advierte en sus conclusiones que debido a la falta de procesos para cumplir los principios humanitarios podría verse impedida la asistencia de la agencia estadounidense al país.

José Gregorio Martínez – Panampost.com