Redacción BLes– Legisladores demócratas del DC ponen en marcha un proyecto de ley que permitirá que los niños menores de edad puedan ser vacunados sin el consentimiento de sus padres, incluso sin que ellos estén al tanto. La “Ley de Enmienda de Consentimiento de Menores para Vacunas”, B23-017, fue aprobada en DC el mes pasado y podría entrar en vigor a partir del momento que la alcaldesa demócrata, Muriel Bowser, la autorice.

Según detalla la nueva ley, ahora se permitiría que un niño de 11 años o más “dé su consentimiento para recibir una vacuna cuando la vacuna sea recomendada por el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización de los Estados Unidos”, independientemente del conocimiento y/o autorización de sus progenitores.

Lo que termina de convertir en aberrante al proyecto de ley, es que no solo permite que los niños de esta edad den su consentimiento a los médicos y otros administradores de vacunas sin el conocimiento o consentimiento de sus padres, sino que también requiere que los administradores escolares, las compañías de seguros y el personal médico involucrado, oculten la vacunación del niño a sus padres en caso que el niño así lo desee.

En el caso que los costos de la vacunación estén cubiertos por algún sistema privado de salud, en las líneas 37 a 38, la legislación exige que “los proveedores que administren inmunizaciones bajo la autoridad de esta subsección buscarán el reembolso, sin el consentimiento de los padres, directamente de la aseguradora” en lugar de involucrar a los padres en este proceso con firmas y consentimientos como se hace habitualmente. 

“Las aseguradoras no enviarán una Declaración de Servicios (EOB) (a los padres del niño) por los servicios prestados”, dice el proyecto de ley (línea 40).

Finalmente, la legislación requiere que cualquiera sea el proveedor de atención médica del niño, deje parte del registro de vacunación “en blanco” para ocultar a los padres que su propio hijo ha sido vacunado (líneas 48 a 52).

En primer lugar la legislación del DC implica un serio caso de violación de los derechos fundamentales y naturales de los padres. En segundo lugar, y no menos importante, los críticos aseguran que se puede conducir a situaciones en las que los niños sean doblemente vacunados. 

Por ejemplo, puede darse el caso de una vacunación “confidencial” en la escuela, y que luego el padre lleve nuevamente a vacunar a su hijo por no tener registro de la vacuna aplicada.

En una declaración reveladora, Vincent C. Gray, el presidente del Comité de Salud de DC que aprobó el proyecto de ley, explicó por qué el proyecto de ley estaba siendo revivido y aprobado tan rápidamente. Gray fue citado en The Washington Post diciendo que “la esperanza de una vacuna inminente contra el coronavirus le dio al proyecto de ley una nueva urgencia”. 

Evidentemente, de implementarse la legislación, es claro que los niños menores de edad estarán en riesgo de ser presionados y coaccionados para recibir una vacuna contra el virus PCCh, incluso a espaldas de sus padres, una vez que esté disponible y agregada por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) al calendario de vacunación infantil recomendado por los Estados Unidos.

Sin embargo no todo en Estados Unidos está tan podrido, en estados más conservadores donde aún se respetan algunas libertades, como es el caso de Arizona gobernada por el republicano Douglas Ducey, a comienzos de año se aprobó un proyecto de ley que fortalece los derechos de los padres para elegir si quieren o no vacunar a sus hijos

Entre otras cuestiones, el proyecto HB2050, presentado por John Fillmore en la Cámara de Representantes estatal, otorga a los padres el derecho exclusivo sobre la decisión de vacunar o no a sus hijos, dónde, cuándo y con quien hacerlo.

Andrés Vacca – BLes.com

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