«Deja vivir a Cuba», se llama la petición publicada por The New York Times para pedir a Joe Biden que Estados Unidos ponga fin al «bloqueo» en la isla.

Entre expresidentes, dirigentes políticos, intelectuales, activistas y artistas de izquierda sumaron 400 firmas para intentar adjudicar el descontento que vive el pueblo cubano (y por el cual protesta y es reprimido) a un supuesto bloqueo por parte de EE.UU.

«Cambiar la política inmoral y miope de Estados Unidos hacia Cuba» y «proporcionar medicamentos y suministros médicos muy necesarios para el pueblo cubano», dice la iniciativa encabezada por el Centro Memorial Martin Luther King y las organizaciones The People’s Forum y Codepink.

Los expresidentes Luis Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Rafael Correa, de Ecuador; los intelectuales Noam Chomsky, Frei Betto y Atilio Borón; el cienasta Oliver Stone y los actores Danny Glover, Jane Fonda y Susan Sarandon, entre otros, se destacan entre los firmantes.

«Nos parece inconcebible, especialmente durante una pandemia, bloquearle intencionalmente las remesas y el uso de las instituciones financieras globales a Cuba, dado que el acceso a dólares es necesario para la importación de alimentos y medicinas», señala la carta.

«Cuando la pandemia azotó la isla, su gente y su gobierno perdieron miles de millones en ingresos del turismo internacional que normalmente irían a su sistema de salud pública, a la distribución de alimentos y a la ayuda económica», reclaman.

Y mencionan cómo el 23 de junio la mayoría de los estados miembros de las Naciones Unidas votaron para pedirle a Estados Unidos que ponga fin al «bloqueo».

Lo que no dicen es que el propio Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que el régimen bloquea las importaciones.

Después de varios días de protesta contra el régimen comunista, anunció que como caso excepcional permitiría el ingreso de algunos productos.

Tampoco mencionaron los firmantes que el régimen negó el ingreso de medicinas, pues su campaña publicitaria era que ellos mismos producirían la vacuna, llamada nada menos que «Soberana 2».

Mientras, en Cuba no había vitaminas ni medicamentos para diabéticos.

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Centro para una Cuba Libre rechaza la petición

El Centro para una Cuba Libre (CCL) calificó de «falsedades» la petición financiada por agrupaciones progresistas de la mano de políticos socialistas.

John Suárez, director ejecutivo del CCL, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Estados Unidos, asegura que se han puesto «del lado de los abusos contra los cubanos de la represiva dictadura de Cuba».

Destacó cómo la petición no menciona que Cuba carece de sindicatos, periódicos, estaciones de radio o televisión, asociaciones cívicas libres o independientes, «ni la población tiene otra vía para expresar su disgusto con su Gobierno que la protesta en las calles».

Activistas favorables a Maduro y el socialismo regional

Demás está decir que los firmantes de la carta a favor del régimen comunista son en su mayoría activistas de izquierda.

El actor Danny Glover,  por ejemplo, participó en un acto donde fue condecorado Nicolás Maduro y apoyó a Rafael Correa en su guerra contra Chevron.

Y la plataforma donde se compartió la petición lleva más de un siglo promoviendo el marxismo.

Cuando sucedía la peor hambruna de la historia del mundo, el Holodomor que mató a 7 millones de personas de inanición, un reportero de The New York Times, Walter Duranty ganó el premio Pulitzer por su promoción del régimen soviético y ocultamiento sistemático de los hechos.

Incluso en el aniversario del nacimiento de Karl Marx, creador del socialismo científico, el 5 de mayo el diario The New York Times le deseó un feliz cumpleaños y publicó una columna de opinión indicando que «tenía razón».

La columna decía que «el factor clave en el legado intelectual de Marx en nuestra sociedad actual no es la filosofía», sino la «crítica», o lo que describió en 1843 como «la crítica despiadada de todo lo que existe».

Es decir, de la mano de esta ideología está la noción de que nuestro sistema es incorrecto. Por eso lo quieren destruir.

Por eso, desde el país más rico del mundo y con todas las comodidades, gente de alto poder adquisitivo se atreve a decir que es culpa de EE. UU. que en Cuba falten recursos y no del sistema que se ha enriquecido a expensas del empobrecimiento de la población.

Se estima que Fidel Castro murió con una fortuna de 9000 millones de dólares, mientras el cubano promedio no llega a los 50 dólares al mes y el salario mínimo ronda los16 dólares.

Y eso no es a causa de un supuesto bloqueo sino de un sistema destinado a fallar: el socialismo.

Por Mamella Fiallo Flor – Panampost