Redacción BLes– Hace un mes y medio que comenzó la campaña de vacunación contra el virus PCCh en los Estados Unidos, ya hay más de 30 millones de ciudadanos vacunados, pero una reciente encuesta advierte que 1 de cada 3 estadounidenses se niega a colocarse la vacuna, argumentando desconfianza por sus posibles efectos adversos y los intereses políticos y económicos que hay por detrás.

La reciente encuesta realizada por The Associated Press-NORC y publicada por Newsmax, encontró que el 15% de los encuestados está seguro de que no lo hará y el 17% dice que probablemente no. Muchos expresaron dudas sobre la seguridad y eficacia de la vacuna.

Tras haber transcurrido un mes y medio del comienzo de la vacunación hasta el momento, hay más incertidumbres que certezas respecto a la vacuna producto de sus resultados adversos, la dudosa efectividad sobre el virus, además han surgido nuevas cepas las cuales la vacuna no cubriría, y se suman los ya conocidos intereses económicos y políticos alrededor de la misma.

Todo este combo de incertidumbres generan los resultados que la encuesta arrojó, 1 de cada 3 estadounidenses se niegan a recibir la vacuna contra el virus PCCh.

De los que dijeron que definitivamente no recibirán la vacuna, el 65% citó preocupaciones sobre los efectos secundarios y aproximadamente el mismo porcentaje dijo que no confía en las vacunas.

Además el 38% aseguró considerar que no necesita una vacuna y un porcentaje similar argumentó que no hay certezas de que la vacuna funcione realmente y además no confían en el gobierno actual.

Le recomendamos:

 

Otros informes han llamado la atención porque indican que gran porcentaje de aquellos que no se colocarán la vacuna, pertenecen al sistema de salud, es decir que conocen desde adentro como es el funcionamiento político y sanitario del asunto. 

Una encuesta publicada en diciembre por el proyecto de monitoreo de la actitud hacia la vacuna de la Kaiser Family Foundation muestra que el 29% de los trabajadores de la salud “duda en vacunarse”.

Ambos estudios reflejan que los republicanos son mucho más reticentes que los demócratas a colocarse la vacuna contra el virus. Lo cual tiene bastante lógica, dado que los políticos demócratas, resultaron ser en su mayoría acérrimos defensores de la vacuna, incluso antes de saber sus efectos.

Asimismo, otros informes que han salido a la luz en las últimas semanas muestran que altas tasas del personal de atención médica de primera línea directamente se niega a recibir la vacuna.

En Ohio, por ejemplo, el 60% de los trabajadores de hogares de ancianos se han negado a recibir la vacuna COVID-19. La cifra fue confirmada por el gobernador Mike DeWine.

En el mismo sentido, los funcionarios de salud pública de California reconocieron que alrededor del 50% de los trabajadores de primera línea en el condado de Riverside no quisieron recibir la vacuna. En tanto, el rechazo se elevó a más de la mitad entre los trabajadores del Hospital Comunitario St. Elizabeth

El tema de las vacunas es objeto de una controversia de larga data, entre otras cosas, por el historial de efectos adversos que muestran otras vacunas desarrolladas por los mismos laboratorios que en 2020 crearon vacunas para el virus PCCh.

Pero, además, desde que comenzó la campaña de vacunación, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han registrado miles de casos de efectos adversos en diferentes lugares de Estados Unidos.

Andrés Vacca – BLes.com