Michael Martin y Susana Menéndez son una pareja que contrajo matrimonio en agosto de 2017. Su historia comenzó cuando ella era una abogada voluntaria y él un mendigo que dormía en un cajero de Santiago de Compostela. Su vida ha cambiado desde entonces.

La fuerza del amor que fueron creando sacó a Martin de las calles y le animó a publicar su biografía.

No sabes nunca a donde te lleva la vida (Novum Verlag). Esta obra la expusieron el año pasado en Viena y en Alemania.

Él, un médico alemán que terminó pasando sus días en la calle y ella, una abogada entregada a su trabajo
Él, un médico alemán que terminó pasando sus días en la calle y ella, una abogada entregada a su trabajo

La vida de Michael Martin fue intensa desde su infancia, a pesar de nacer en una familia acomodada de Alemania. De muy pequeño se escapaba al cementerio de la ciudad porque le pegaba su abuela materna. “Los muertos no pegan”, recuerda sus palabras su mujer, debido a que sus problemas de oído le dificultan interactuar durante la entrevista.

Después de varios años de internados llegó a la universidad, donde entró sin dificultades en Medicina. Sin embargo, no pudo terminarla porque su novia se quedó embarazada y “decidieron abortar”, práctica ilegal entonces.

Martin acabó en la cárcel por realizar el aborto y “tuvo que abandonar la carrera” por hacer esa práctica. Ahí se enroló en la Legión francesa, donde participó en la guerra de Libia y Chad (1978-1987). A los pocos años tuvo que salirse debido a un cáncer que un principio parecía terminal.

Michael Martin
Michael Martin

En ese momento en el que estuvo enfermo, “su madre no quiso saber nada” de él. Tras ser rechazado en el cuerpo, y una vez que se recuperó, volvió a viajar y acabó en Holanda donde “cae en el mundo de las drogas”.

Llegó a tener mucho dinero porque “vende drogas y consume drogas”. Por este trabajo de narcotraficante pasa un tiempo en la cárcel y es expulsado de Holanda. Después de un breve paso por Alemania, “se viene a España”.

Ahí, “el dinero se le acaba” y termina pidiendo en la calle. Entonces, comenzó con el alcohol por enfrentarse a la realidad de “dormir en la calle”.

Tras superar su alcoholismo, Michael Martin dejó la calle y ahora ha escrito su azarosa biografía
Tras superar su alcoholismo, Michael Martin dejó la calle y ahora ha escrito su azarosa biografía

El mendigo y la abogada se conocieron

“Yo era una voluntaria que trabajaba como jurista social” rememora Susana Menéndez. Cuando conoció a Martín le ofreció varios proyectos como colaborar en un coro para que se fuese integrando. “Como Santiago es una ciudad pequeña, le veía mucho y hablaba con él”, explica.

Martín se hizo un análisis de sangre donde le dijeron “que tenía el hígado desecho”. “Un médico me dijo que se moría”, afirma. Desde entonces le empezó a llevar “una infusión por las noches” y “si le veía una botella, se la quitaba”. Aunque en un principio Martín se reía porque tenía más botellas guardadas, la preocupación de esa voluntaria hizo que cambiase de opinión.

“Un día me dio la mano y me dijo, voy dejar la bebida, voy a dejar esto”, recuerda.

Sin embargo, a los siguientes días, le perdió de vista, y se preocupó. Llamó a un hospital y mandó su foto a la cocina económica de Coruña (un comedor social) para tratar de encontrarlo. Finalmente, le acabó encontrando a través de Cáritas, y, “al ver que le estaba buscando” le “prometió que iba a volver”.

Michael Martin y Susana Menéndez
Michael Martin y Susana Menéndez

Michael Martín abandonó la calle

Cuando se volvieron a encontrar, Menéndez había movido sus cartas para que Martín no tuviera que volver a la calle. A la semana encontraron una pensión, y después se fue a vivir con un cura en Texeiro (Coruña) durante 18 meses. Después de que dejase de beber “necesitaba ofrecerle una alternativa”. “Ahí fue cuando nosotros poquito a poco íbamos paseando, hablando y fue cuando empezamos a enamorarnos”.

Martín, debido a un ictus que sufrió hace unos años, tenía dificultades para aprender el español. A pesar de eso sabía hablar alemán, inglés, francés, e italiano. Susana Menéndez recuerda que cuando se conocieron tuvieron problemas para comunicarse debido a que ella solo sabía “un poquito” de alemán.

Pero, una vez que descubrió que conocía más idiomas, lograron superar esa barrera. “Hablábamos inglés, francés, y yo chapurreaba algo de alemán”, afirma Menéndez.

Michael Martin y Susana Menéndez
Michael Martin y Susana Menéndez

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