Relacción BLes – Los científicos han venido demostrando durante años algo que nuestros abuelos y antepasados, que no vivieron sometidos a la era tecnológica y digital de la información, sabían muy bien: El silencio beneficia al cerebro.

Tanto es así que tiene un impacto enorme al impulsar la proliferación de las células precursoras de la regeneración cerebral, algo que se creía impensable. 

Los investigadores del Research Center for Regenerative Therapies Dresden, Alemania, ratificaron que la cepa de ratones que se mantenía en condiciones de silencio durante dos horas al día, desarrollaba células nuevas en su hipocampo, cuyas principales funciones se relacionan con la memoria, las emociones, el aprendizaje y la orientación espacial.

Expertos de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, descubrieron que los niños que viven en zonas de gran contaminación acústica, como son las áreas residenciales cercanas a los aeropuertos, manifiestan cierta tendencia al estrés, siendo más proclives a padecer hipertensión.

Los investigadores explicaron el fenómeno aludiendo a que las ondas de sonido que llegan a nuestros oídos provocan una reacción inmediata en el individuo, sea que esté despierto o dormido, lo cual estimula la amígdala que responde segregando hormonas como la adrenalina o el cortisol, que incrementan nuestros niveles de estrés, y afectan sobremanera a los niños.

Por suerte, estudiosos de la Universidad de Pavia, Italia, informaron que el silencio produce el efecto inverso: “tan solo dos minutos en silencio absoluto son más beneficiosos que escuchar música relajante y provocan una mayor disminución de la presión sanguínea”.

Asimismo, especialistas de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, confirmaron que cuando estamos en silencio y con los ojos cerrados se activa un sistema, por debajo del nivel de la conciencia, que aglutinando a varias regiones del cerebro integra y ordena las informaciones a las que hemos estado expuestos a lo largo del día, evaluando y descartando las innecesarias.

En este ámbito, desde antiguo se dice que “El hablar es plata y el silencio es oro”. Cuando la mente permanece en silencio, los pensamientos tienden a volverse más elevados y pacíficos. De lo contrario, pensaremos en demasía lo cual incluso nos puede llevar a sentirnos exhaustos.

“Donde hay silencio está Dios” rezan también algunas escrituras de la India, que cuenta con una larga historia de ascetas que se dedicaron -y dedican- a cultivar el silencio y la tranquilidad a través de la meditación ya que, según afirman, es algo que nos conecta con la verdadera naturaleza espiritual del ser.

También se ha demostrado científicamente que algunas disciplinas espirituales, como Falun Dafa, una práctica de meditación pacífica de la Escuela Buda que se transmite de forma gratuita por todo el planeta desde que se dio a conocer públicamente en la década de los 90 en China, por medio de la meditación y de observar los principios universales de: “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”, brinda enormes beneficios a nivel físico y mental.

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Temas: Categorías: Salud

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