Redacción BLes – Los audios de WhatsApp sin lugar a dudas nos trajeron facilidades a la hora de comunicarnos. No obstante, este nuevo servicio en la popular mensajería puede ocasionar algunas obsesiones y/o trastornos.

A continuación enumeramos algunas de las consecuencias no deseadas de usar los audios de WhatsApp:

Autoaudiomanía

Imagen ilustrativa
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Se trata del deseo de escuchar el propio mensaje de audio que uno grabó.

“Se podría asociar a nuestros rasgos narcisistas”, indica Eliana Álvarez, licenciada en Psicología (MN: 68 245) en comunicación con el canal de noticias argentino TN.

La Clínica de Mayo define al trastorno narcista como aquel en el cual las personas tienen “un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás”.

Asimismo, Álvarez aclara que otro rasgo que podría estar vinculado a esta acción es la obsesión, “esa preocupación que no cesa por la perfección”.

“Preocupación porque ese audio se haya entendido y haya salido perfecto. También intentamos transmitir la importancia de cómo nos ve el otro (en este caso el receptor del mensaje)”, detalla la experta.

Autoadiofobia

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Este es el caso opuesto, es decir, el rechazo de la persona a escuchar su propia voz en el audio enviado.

Aquí aparece el valor de la autoestima: cuanto más baja sea, más nos avergonzará y estaremos disconformes con nosotros mismos, explica Álvarez.

¡Pero ojo! Hay que aclarar que siempre nuestra voz grabada va a sonar distinta a cómo la percibimos cuando hablamos. Esto es porque cuando hablamos el sonido llega a nuestro oído mediante el conducto auditivo externo pero lo hace de manera distorsionada porque el cráneo vibra debido al movimiento de las cuerdas vocales.

Audiopatía

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La posibilidad de mandar audios en ocasiones nos ayuda a reducir el tiempo al comunicarnos, ya que ciertamente es más rápido que escribir con el teclado táctil.

Sin embargo, muchas personas aprovechan este recurso al extremo, dejando en evidencia tanto la pereza (comodidad) por parte del emisor como el egoísmo del mismo (ya que no se tiene en cuenta si el receptor podrá escuchar o no esos audios).

Audiofobia

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Este es el caso del rechazo a recibir un mensaje de voz largo.

Visto desde el punto de vista psicológico, esta molestia puede devenir del hecho de no tener el control sobre la situación, ya que necesariamente hay que adaptarse a la explicación (velocidad, elocuencia, etc.) del interlocutor.

Este artículo fue redactado a modo informativo y no pretende reemplazar en absoluto la opinión de un especialista. Ante cualquier inquietud consulte a su médico.

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Temas: Categorías: Salud

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