Aunque el alcohol es una de las principales causas de la pérdida de salud (enfermedad, discapacidad y muerte) en el mundo, algunos estudios han observado ciertos beneficios del consumo de pequeñas cantidades de alcohol.

En concreto, en algunos estudios epidemiológicos, especialmente en países anglosajones, consumir una o dos copas al día se asociaba con menor mortalidad, porque se reducían las muertes por enfermedad cardiovascular. No obstante, se ha cuestionado recientemente la calidad de estos estudios por diversos problemas metodológicos.

Los problemas de investigaciones anteriores

Uno de estos problemas son los errores en la selección de los participantes en los estudios. Por ejemplo, en algunas investigaciones, la aparente menor mortalidad de los que bebían un poco de alcohol podría deberse a que estos se comparan con los no bebedores, que incluyen también exbebedores (muchos de ellos dejaron de beber por problemas de salud y, por tanto, tienen más mortalidad).

Una posible solución es asignar a los exbebedores a las diferentes categorías de bebedores según la cantidad de alcohol que consumieron a lo largo de la vida, hasta que abandonaron la bebida.

Otro problema es que algunos de los posibles beneficios del alcohol en algunos estudios pueden deberse al efecto del estado de salud sobre el consumo, y no al contrario; en concreto, se sabe que las personas sanas consumen en conjunto más alcohol que las enfermas, pues estas dejan de hacerlo o reducen el consumo al ser diagnosticados de su enfermedad.

Este problema metodológico, conocido como “causalidad reversa”, puede paliarse estudiando solo a personas con buena salud.

Una copa de vino
Una copa de vino

¿Cómo hemos superado los problemas?

Para superar estos problemas y esclarecer si el consumo de un poco de alcohol influye en la mortalidad, investigamos a 3.045 personas mayores de 60 años representativas de la población española. El estudio, financiado parcialmente por el Plan Nacional Sobre Drogas, se inició en el periodo 2008-2010, recogiendo datos sobre consumo de alcohol en ese momento y en las distintas décadas de la vida de cada persona, así como sobre otros estilos de vida, enfermedades y limitaciones funcionales. Posteriormente, se siguió a los participantes hasta 2017 para identificar las muertes ocurridas desde el principio de las investigaciones.

Cuando los análisis utilizaron el consumo de alcohol a lo largo de la vida (para evitar sesgos de selección), no hubo diferencias en la mortalidad entre los que bebían cantidades pequeñas o moderadas de alcohol (hasta 3 copas/día en hombres y 2 copas/día en mujeres) y los que no bebían nada; no obstante, en los que bebían cantidades mayores, la mortalidad fue el doble que en los no bebedores.

A diferencia de estudios previos, estos resultados, obtenidos con métodos más rigurosos, no muestran ningún beneficio sobre la mortalidad derivado de consumir un poco de alcohol. Es más, cuando se investigaron solo las personas sin limitaciones funcionales (para reducir la causalidad reversa), la mortalidad aumentaba un 12 % por cada copa diaria de alcohol (ver figura).

¿Cuánto se puede beber sin dañar la salud?

La figura es una función de riesgo que, en este caso, muestra cómo cambia el riesgo o probabilidad de muerte al aumentar el consumo de alcohol: un riesgo relativo de 0.5 significa la mitad de riesgo que los que beben muy ocasionalmente y un riesgo relativo de 2 significa el doble de riesgo. Como se puede ver, a mayor consumo, mayor riesgo de muerte, que se produce principalmente por enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades respiratorias.

Lo importante no es el tipo de bebida, sino la cantidad

Parece claro que no se debe beber mucho porque el riesgo de muerte es muy alto, en especial por encima de las tres copas al día. Por cierto, lo importante no es el tipo de bebida alcohólica (vino, cerveza o destilados), sino la cantidad de alcohol, porque los resultados son similares con todos los tipos de bebidas.

¿Pero, qué ocurre cuando se consume menos de tres copas al día? El riesgo también es mayor que cuando no se bebe nada, por lo que nunca se debe promover o aconsejar consumir alcohol.

Sin embargo, como el riesgo de muerte en los que beben un poco de alcohol es pequeño, la mayoría de ellos puede hacerlo sin perjudicar su salud. Ello es más fácil de entender si se usa la analogía de conducir un vehículo: conducir despacio tiene más riesgo de accidente o muerte que estar parado, pero la mayoría de la gente que conduce despacio llega a casa de forma segura. Por ello, la recomendación es “si se bebe, cuanto menos, mejor”.

Botellas de cervezas
Botellas de cervezas

¿Quiénes no deben beber alcohol?

No obstante, hay unas pocas personas mayores que no deben beber: los que padecen enfermedades que se agraven por el alcohol y los que tomen medicamentos que puedan interaccionar con bebidas alcohólicas. Si alguien tiene alguna duda sobre si puede beber un poco de alcohol, lo mejor es consultar con su médico.

Por último, los resultados de nuestro estudio solo aplican a las personas mayores de 60 años. Sin embargo, tampoco deben beber los niños y adolescentes, ni las mujeres embarazadas, ni los que vayan conducir un coche o manejar maquinaria peligrosa.

Fuente: Theconversation

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Categorías: Salud

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