La aromaterapia es un tipo de terapia holística que, particularmente, visualiza a la persona como un conjunto cuerpo-mente, con el propósito de penetrar más allá del síntoma, y estudiar las causas de la afección. Su objetivo es mejorar la salud y brindar bienestar, aplicando los efectos que producen los aceites esenciales naturales sobre el cuerpo.

Como su nombre indica, es una terapia de aromas: Fragancias de flores, frutos, plantas y árboles que concentran la esencia de sus propiedades en valiosas gotas, profundas e intensas, que ejercen una poderosa influencia en el cuerpo y el espíritu.

La aromaterapia es el tratamiento de afecciones comunes con aceites esenciales, que se pueden emplear en el organismo de muchas maneras; todas las cuales, a grandes rasgos, trataremos de explicar aquí.

¿Qué son los aceites esenciales?

Los aceites esenciales son, como su nombre indica, la esencia concentrada de las plantas extraída mediante la destilación o la presión en frío; es la sustancia vegetal de propiedades más poderosas, la naturaleza propia de la planta.

Durante la destilación se obtienen el aceite esencial y el hydrolat, el agua resultante del proceso y que conserva propiedades de la planta, como por ejemplo el agua de rosas

Pero el uso de las plantas con fines medicinales, también conocido como fitoterapia, no es algo actual, tiene un pasado remoto e incluso sigue siendo una forma de medicina muy extendida en el mundo.

Desde tiempos ancestrales, los pueblos de todo el planeta conocían la existencia de plantas que podían causar afecciones a las personas, y otras que podían aliviarlas y mejorar su estado. En Egipto, se usaban plantas medicinales unos 3000 años antes de Cristo.

Los antiguos egipcios ya utilizaban y clasificaban flores y hierbas. Tanto en el campo de la medicina, cosmética como para embalsamar a sus difuntos usaban aceites, bálsamos, ungüentos de perfumes intensos, resinas diluidas en vino y otros alcoholes. Los aromas más apreciados se reservaban solo a ciertas divinidades: por ejemplo, el Sol era homenajeado con incienso, y la Luna con mirra.

Los antiguos egipcios tenían un conocimiento muy amplio de las plantas medicinales y sus usos.

Los griegos que aprendieron inicialmente de los egipcios, continuaron extendiendo este conocimiento (se sabe que los soldados llevaban pomadas de mirra para las heridas). Hipócrates, el padre de la medicina, mencionó numerosas plantas medicinales y Dioscórides creó un variado catálogo de plantas medicinales mediterráneas en su “De Materia Médica“, su gran obra de cinco volúmenes.

Se atribuye la invención del proceso de destilación a Abu Ali al-Husayn ibn Abd Allah ibn Sina (980-1037 d. C.), más conocido como Avicena, que dejó registros donde se documentan las propiedades y efectos que causan en el cuerpo humano cerca de 800 variedades de plantas.

En la Edad Media, durante las epidemias de la peste negra se quemaban inciensos de resina de pino, ciprés y cedro en las calles, en las habitaciones de los enfermos y en los hospitales. Pero no sería hasta el siglo XII, cuando los cruzados llevaran los “perfumes de Arabia” a Europa, junto con el conocimiento del proceso de destilación y de extracción de aceites esenciales. Los europeos comenzaron, así, a destilar plantas nativas de la zona mediterránea como la lavanda, el tomillo o el romero.

La rosa fue la primera planta que Avicena destiló, extrayendo su aceite esencial y el agua de rosas, tan apreciada hoy en día.

Durante el siglo XVII en Europa, se comenzó a investigar la química de las plantas, cuyos estudios se prolongaron durante los siglos XVIII y XIX.

Con la llegada de la era moderna, desgraciadamente, de manera gradual, sustituyeron la aplicación de los aceites esenciales por las drogas sintéticas. El saber popular sobre las plantas y sus usos empezó a perderse, paulatinamente, en Europa y los extractos de plantas y flores se destinaron, casi exclusivamente, a la cosmética y a la perfumería.

En Oriente, sin embargo, la tradición ha perdurado. En India el uso de las plantas refleja la filosofía religiosa y espiritual del concepto que poseen del hombre, como parte de un proceso natural siempre cambiante.

China, que mantuvo su herencia cultural intacta hasta el año 1949, fecha en la que el gobierno comunista comenzó el exterminio sistemático de su cultura y sabiduría milenarias, contaba también con una rica tradición de medicina herbal y fitoterapia. Curiosamente, ahora, Occidente encuentra inspiración en esa sabiduría ancestral.

El aceite esencial de lavanda provoca efectos muy saludables en el tratamiento de quemaduras leves, pequeñas heridas, estrés y migrañas.

La aromaterapia moderna nació a principios del siglo XX y, como ocurre con frecuencia con los grandes descubrimientos, sucedió por casualidad: Gattefossé, pionero de la perfumería moderna, tuvo un accidente en su laboratorio. Después de una explosión sufrió quemaduras muy graves. Como los medicamentos de la época no surtían efecto, su vida incluso corrió peligro.

Entonces,  recordó los remedios tradicionales a base de lavanda y pensó en probarlos; así que, trató sus manos, repletas de quemaduras de carácter grave, con aceite esencial de lavanda. El resultado fue asombroso: Su dolor se alivió, de repente, y la herida se curó con una rapidez extraordinaria. Después de aquello, impresionado, decidió estudiar los aceites esenciales y sus propiedades.

¿Cómo se pueden usar los aceites esenciales?

El uso terapéutico de los aceites esenciales abarca un amplio espectro. No resulta sencillo clasificar las diferentes opciones de aplicación, porque cada persona es un mundo y las cualidades de los aceites esenciales tienen un componente muy espiritual y personal, que convierte a este conocimiento en algo vivo y en constante evolución. No obstante, podríamos mencionar las siguientes:

  • La aromaterapia cosmética

Este es el uso más antiguo y especializado de los aceites esenciales: para la piel y la belleza. En los últimos años, los laboratorios cosméticos aprovechando el “boom” de la aromaterapia, incorporaron aceites esenciales en todo tipo de productos cosméticos: cremas, geles, champús, lociones…

  • Psicoaromaterapia y la perfumería

Los aceites esenciales tienen muchos beneficios psicoterapéuticos tanto a través de la inhalación como de otros medios de aplicación. Esta especialidad, se centra en estudiar y aplicar aromas de plantas para que causen cierta influencia en el estado de ánimo de las personas, haciéndolas alcanzar un equilibrio mental. Tiene mucho que ver con el milenario arte de la perfumería, que originalmente utilizaba aromas naturales (aunque ahora se usen aromas sintéticos).

  • El masaje aromaterapéutico

La sinergia de los aceites esenciales con las diferentes técnicas de masaje, han probado ser una combinación espectacularmente eficaz para el tratamiento de dolencias relacionadas con el estrés. Una vez que se absorben a través de la piel, alcanzan el torrente sanguíneo con mucha rapidez, y producen efectos inmediatos en el sistema nervioso tanto en los diferentes órganos como en cualquier otra parte del cuerpo.

  • La aromaterapia médica

La aromaterapia médica implica el uso sistemático de los aceites esenciales en el tratamiento de enfermedades diagnosticadas clínicamente. Solo doctores en medicina o terapeutas que han seguido una formación extensiva de un mínimo de cuatros años pueden practicar la aromaterapia médica. Esta adopta una gran variedad de métodos, incluida la prescripción oral.

Los aceites esenciales prueban ser muy poderosos en el tratamiento de afecciones virales, autoinmunes o antibiótico-resistentes. Para curar rápidamente una afección, se suelen usar antibióticos, que dan como resultado un restablecimiento casi instantáneo. Pero uno de los efectos secundarios de estos es la destrucción parcial de la flora saprofita, responsable de nuestra inmunidad.

Entonces, esa debilidad favorecerá la aparición de otra enfermedad viral o microbiana, que será otra vez remediada con otro antibiótico; así, nuestro sistema inmunológico se va debilitando gradual e inexorablemente.

Alternativamente, la acción anti-infecciosa de los aceites esenciales es eubiótica, es decir que favorece el desarrollo de la vida de la flora intestinal. Por todo eso, la aromaterapia puede ser un arma poderosa para enfrentarse a patologías relacionadas con el sistema inmunitario.

  • La aromaterapia sencilla

Es el uso de los aceites esenciales en casa, que se pueden elaborar de muy diversas maneras:

  • Vaporización – Puedes comprar vaporizadores eléctricos o de los que funcionan con el calor de las velas. Llenas el recipiente de agua y añades unas gotas de aceite esencial. El calor evapora el agua hasta liberar completametn en el aire las moléculas de aceite esencial.
  • Baños aromáticos – Llena tu bañera de agua caliente. En un vaso vierte un poco de leche, que actuará de emulgente, y añade dos gotas del aceite o aceites esenciales que hayas elegido (pon un máximo de seis gotas). Vierte la leche en el baño, sumérgete y disfruta…
  • También puedes añadir unas gotas de aceite esencial a tus cremas o champús. O aún mejor puedes hacer tus propias cremas y añadirles los aceites esenciales.
  • También, puedes inhalar sus vapores.
  • Como material de primeros auxilios, puede disponer de aceites como el del árbol del té o la lavanda, que son muy buenos antisépticos para pequeñas heridas o quemaduras.
Los quemadores de esencias ayudan a difundir el aceite esencial, con todas sus propiedades, en la atmósfera de la habitación.

En definitiva, la aromaterapia en el hogar, puede ayudar a resolver muchos pequeños problemas, debido a que sus diversas aplicaciones son prácticamente ilimitadas. Sin embargo, como con todas las cosas que aplicamos en nuestro cuerpo, hay que ser muy prudentes, informarnos muy bien y usar el sentido común para obtener los máximos beneficios sin correr el más mínimo riesgo.

Elegir aceites esenciales de calidad

Lo ideal es hacernos con un libro o manual de aromaterapia de reconocido prestigio, de esta manera podremos distinguir los aceites esenciales que, en función de sus propiedades, nos interesen. Debemos leer con atención las precauciones y contraindicaciones de los aceites que queramos utilizar y, en caso de duda, consultar siempre con nuestro médico.

A la hora de adquirir los aceites esenciales, es muy importante leer las etiquetas con mucha atención y conocer su nombre en latín, porque cada planta tiene muchas variedades con propiedades diferentes, por ejemplo, dentro de la familia del tomillo se encuentran: Thymus Mastichina, Thymus Satureioides, Thymus Serpyllum, Thymus Vulgaris Linaloliferum (CT Lineol), Thymus Vulgaris Geranioliferum (CT Geraniol) y muchas más.

Es fundamental asegurarnos de que compramos aceites esenciales naturales de buena calidad y, en la medida de lo posible, orgánicos. Además, hay muchas esencias químicas en el mercado, que se usan únicamente como ambientadores y que nos pueden generar confusión. Es importante comprobar lo siguiente:

  • El aceite esencial debe ser 100% puro y natural
  • La etiqueta debe mencionar el origen del producto, número de lote y fecha de caducidad
  • El envase debe estar cerrado herméticamente y ser de color oscuro, para preservar las propiedades del producto

Le aseguramos que el día que empiece a utilizar aceites esenciales, automáticamente se preguntará: “¿Por qué no lo he hecho antes?”.

En sucesivos artículos, especificaremos las propiedades de los aceites esenciales más usados que podríamos tener en el hogar para aplicar en casos de “primeros auxilios”. Si tiene alguna pregunta concreta, por favor, deje sus comentarios más abajo y la responderemos encantados. Gracias por su atención.

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Categorías: Salud

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