Los resultados de investigaciones sobre los efectos que causa el consumo de la marihuana, muestran que bastan cinco veces experimentándola para que se generen problemas de salud mental.

Un estudio, que formó parte del proyecto de investigación dirigido por el profesor Jouko Miettunen en la Universidad de Oulo,Tendencias e interacciones de los factores de riesgo en los trastornos psicóticos: estudios de cohortes de nacimiento en el norte de Finlandia en 1966 y 1986“, financiado por la Academia de Finlandia, muestra los desordenes causados por fumar marihuana desde la adolescencia.

Esta investigación realizada durante 15 años, con adolescentes finlandeses, que se iniciaron en el consumo de la yerba, indica que quienes tuvieron experiencias psicóticas en los inicios las siguieron sufriendo durante el resto del tiempo que fueron estudiados.

Aún más preocupante resulta la consideración de quitarse la vida a la que fueron llevados por los efectos de la droga.

Los científicos de la Universidad de Oulo, en Finlandia, declararon que entre los síntomas de psicosis se encuentran delirios y la audición de voces.

Para el investigador Antti Mustonen la prevención del consumo es importante: “Si es posible, debemos esforzarnos por prevenir el consumo de cannabis en sus primeras etapas” dijo y agregó también: “Encontramos que los jóvenes que habían consumido cannabis por lo menos cinco veces tenían un mayor riesgo de psicosis”, según revela el medio The Sun el 18 de marzo de 2018.

La pérdida de valores propicia su consumo

La pérdida de las nociones básicas, sobre lo que es bueno y lo que no lo es, ha abierto un abismo a los pies de los seres humanos, en el que se hace cada vez más fácil hundirse, casi sin darse cuenta.

Con cada vez mayor frecuencia las personas se exponen a la experimentación de drogas tales como la marihuana, con absoluto desdén de las consecuencias, por el desconocimiento de los peligros que involucra principalmente en cuanto a la pérdida de la voluntad y la libertad individual.

Los efectos bioquímicos

El sistema nervioso, estructuralmente está compuesto por una red neuronal, que usa sustancias químicas llamadas neurotransmisores para comunicarse a lo largo del entramado que se extiende por todo el cuerpo. Las neuronas son las células especializadas que integran el sistema nervioso.

El cuerpo humano produce naturalmente sustancias químicas llamados cannabinoides, o cannabinoides endógenos (el anandamida es uno de ellos), que mandan mensajes químicos entre las células del sistema nervioso, es decir que cumplen la función de neurotransmisores.

Estas sustancias afectan los centros del cerebro en los que se desarrollan las funciones del placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, así como las percepciones sensoriales y temporales.

La red de comunicación neuronal (conocida también como sistema endocanabinoide) es usada por los neurotransmisores cannabinoides y juega un papel esencial en el desarrollo y funcionamiento normal del sistema nervioso.

La planta de marihuana produce químicos cannabinoides similares a los que produce el cuerpo humano, entre ellos el CBD y el THC, que se conectan a los receptores cannabinoides (moléculas especializadas), de las neuronas cerebrales, activándolas y por consiguiente perturbando las funciones mentales y físicas, alterando la comunicación normal del cerebro. Viene al caso mencionar que también se producen sintéticamente.

Dada la gran importancia del sistema nervioso en la vida normal de la persona, cualquier interferencia en su funcionamiento puede tener efectos graves.

 

La similitud molecular de la sustancia química de la planta “engaña” los receptores del cerebro.
Las neuronas aceptan en sus receptores el THC que perturba la comunicación celular.

Los graves efectos de las drogas en el sistema nervioso humano

Entre las perturbaciones del THC se registra que afecta el hipocampo y la corteza orbital frontal, lugares del cerebro en los que se crean nuevas memorias y se ajusta el foco de la atención. Así, la marihuana altera, degradando el pensamiento, interfiriendo la capacidad de aprender y ejecutar labores complejas.

En la práctica esas interferencias se traducen en una disminución en el proceso de aprendizaje, que puede durar días o semanas después de que los efectos agudos de la droga han pasado, dependiendo del historial de uso de la sustancia que tenga la persona.

Casi la mitad (46%) de los consumidores habituales de la yerba abandonaban la escuela secundaria, según publicación de The Lancet en 2014.

El análisis de estudios a gran escala efectuados en Australia y Nueva Zelanda evidenciaron que jóvenes que usaron marihuana con frecuencia tendieron significativamente menos a graduarse o a obtener un título, aparte de la mayor propensión a formar adicción a otras drogas o a suicidarse.

Cuando llegaban a alrededor de los 30 años, quienes habían sido consumidores diarios eran siete veces más propensos que los no consumidores a intentar suicidarse y tenían una probabilidad 18 veces mayor de dependencia del cannabis.

“Encontramos una relación dosis-respuesta entre la frecuencia del uso de cannabis durante la adolescencia y la probabilidad de experimentar daños en la adultez temprana, con los mayores efectos para los consumidores diarios”, señaló el autor principal, el Dr. Edmund Silins, investigador del Centro Nacional de Investigación sobre Drogas y Alcohol del UNSW de Australia.

De otro lado, los usuarios diarios tenían un 60% menos de probabilidades de terminar la escuela secundaria u obtener un título universitario que aquellos chicos que no fumaban marihuana.

Obviamente lo anterior tiene claras repercusiones sociales dado que personas con ese hábito pernicioso obtienen ingresos económicos más bajos, tienden a depender de otros y de los recursos sociales, presentan cuadros de desempleo mayores, así como un pronunciado comportamiento delictivo y menor satisfacción en sus vidas.

Asimismo, diferentes estudios apuntan a la existencia de una conexión del uso de la yerba con un mayor riesgo de enfermedades mentales tales como psicosis (esquizofrenia), depresión y ansiedad.

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Este video sintetiza los efectos de la marihuana sobre el organismo humano.

Efectos a corto plazo

  • Problemas de memoria a corto plazo
  • Ansiedad severa, incluyendo miedo de que uno esté siendo observado o seguido (paranoia)
  • Comportamiento muy extraño, ver, oír u oler cosas que no están ahí, no poder diferenciar la imaginación de la realidad (psicosis)
  • Pánico
  • Alucinaciones
  • Pérdida del sentido de identidad personal
  • Tiempo de reacción reducido
  • Aumento de la frecuencia cardíaca (riesgo de ataque cardíaco)
  • Riesgo incrementado de apoplejía
  • Problemas con la coordinación (conducción segura o práctica de deportes)
  • Problemas sexuales (para los hombres)
  • Hasta siete veces más probabilidades de contraer infecciones de transmisión sexual que los no usuarios (para las mujeres)

Efectos a largo plazo

  • Disminución en el coeficiente intelectual (hasta 8 puntos si el uso prolongado comenzó en la adolescencia)
  • Desempeño escolar deficiente y mayor probabilidad de deserción escolar
  • Deterioro del pensamiento y de la capacidad para aprender y realizar tareas complejas
  • Menor satisfacción con la vida
  • Adicción (aproximadamente el 9% de los adultos y el 17% de las personas que comenzaron a fumar en la adolescencia)
  • Posible desarrollo del uso indebido de opiáceos
  • Problemas en las relaciones, violencia en la pareja
  • Comportamiento antisocial incluyendo robar dinero o mentir
  • Dificultades financieras
  • Aumento de la dependencia de la asistencia social
  • Mayores posibilidades de estar desempleado o de no conseguir buenos empleos.
El fumar marihuana puede convertirse en un hábito que roba la libertad individual.

Un testimonio

Lo que empieza como una travesura de adolescentes o una experiencia atrevida, con frecuencia se convierte en un hábito irreflexivo que termina convirtiéndose en una carga insoportable y absurda que deteriora al ser humano y que ya no produce ninguna de las sensaciones que pudieron ser agradables inicialmente.

Con el siguiente relato un consumidor comparte su experiencia, publicada por la Fundación para un mundo libre de droga.

“Comencé desafiado por mi mejor amigo, que me dijo que yo era demasiado gallina para fumar un porro y beber un litro de cerveza. Yo tenía catorce años en ese momento. Después de siete años de consumir y beber, me encontré al final del camino con una adicción. Ya no sentía euforia, sólo buscaba sentir alguna apariencia de normalidad”.

“Entonces empecé a tener sentimientos negativos sobre mí y mis propias habilidades. Odiaba la paranoia (sospecha, desconfianza o miedo a los demás). Odiaba mirar por encima del hombro todo el tiempo. Realmente odiaba no confiar en mis amigos. Me volví tan paranoico que logré ahuyentarlos a todos y me encontré en el lugar terrible en el que nadie quiere estar: estaba solo. Me despertaba por la mañana y empezaba a consumir y a seguir consumiendo durante el día”.

La importancia de los valores involucrados en la vida humana

Normalmente cuando los consumidores de marihuana han agotados sus reservas de energía y han llegado al hartazgo disponen de pocas posibilidades de deshacerse de los efectos nocivos con los que el consumo prolongado ha marcado sus vidas.

Tal como se recalcaba inicialmente, con base en el estudio realizado en Finlandia, para el investigador Antti Mustonen lo más conveniente es la prevención. Sin embargo, en un mundo manipulado como el de hoy en el que más y más países legalizan su cultivo, producción y consumo se hace cada vez más difícil el no entrar en contacto con el tema.

De allí que adquiera vital importancia el recuperar los valores culturales y espirituales que ilustren a las personas sobre lo trascendental de sus vidas y de las acciones que ejecutan durante ellas.

Solo cultivando valores esenciales e íntimamente ligados a la naturaleza superior del ser humano, se obtienen los criterios imperecederos que permiten ejercer la libertad real y el reconocimiento de lo que es bueno para el individuo y su núcleo social. De esta manera evitará, con convicción firme y auténtica, atentar contra su integridad física y contra su libertad espiritual.

Por Jose Ignacio Hermosa – BLes

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Categorías: Salud

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