Muchos en la izquierda han vitoreado durante años al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su predecesor, Hugo Chávez, como héroes del “socialismo del siglo XXI”.

Irónicamente, sin embargo, la innegable espiral descendente de la libertad económica de Venezuela y el profundo sufrimiento de su pueblo han dado el verdadero significado a esas afirmaciones de “héroe”: El socialismo y la corrupción han destruido a Venezuela.

En un editorial del 22 de enero del Wall Street Journal, “Venezuela, América está a su lado”, señaló el vicepresidente Mike Pence:

Como he escuchado muchas veces de venezolanos en los últimos [dos] años, el Sr. Maduro ha exacerbado la corrupción y las políticas socialistas del país, acelerando su descenso, pasando de ser uno de los países más ricos del hemisferio occidental a uno de los más pobres y despóticos”, escribió Pence. “Prometió prosperidad, pero sus acciones han hecho que la economía de Venezuela se reduzca en casi un 50 por ciento”.

El vicepresidente agregó: “Por nuestros intereses vitales, y por el bien del pueblo venezolano, Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados mientras Venezuela se desmorona”.

De hecho, el declive de Venezuela en los últimos 25 años, exacerbado por los males combinados del socialismo y el autoritarismo, está bien documentado en el Índice de Libertad Económica de The Heritage Foundation, un estudio de referencia basado en datos que hace un seguimiento del desarrollo de 186 economías en base a cuatro pilares de libertad económica.

Como se muestra en el gráfico anterior, en 1995, Venezuela obtuvo una puntuación de 59,8 en la escala de 0 a 100 del índice, más de 2 puntos por encima de la media mundial.

Esa calificación no duró mucho. Bajo Chávez y Maduro, la libertad económica se ha evaporado, y Venezuela es ahora uno de los países más reprimidos económicamente del mundo, con una puntuación de 25 puntos.

Esa caída de casi 35 puntos se cuenta como la erosión más severa jamás registrada por un país en la historia del índice.

El sombrío resultado de la libertad económica de Venezuela se refleja en estadísticas que se traducen en una caída económica en tiempo real.

La economía se ha contraído drásticamente, empeorada por el creciente déficit público, la mala gestión de la industria petrolera dominada por el Estado y un régimen que ha evitado el desarrollo de prácticamente todas las demás formas potenciales de generación de riqueza.

Lo que el consejo editorial del Financial Times describió como el “régimen matón y cleptocrático” de Maduro ha sido técnicamente incapaz y en lo político ha estado poco dispuesto a emprender los profundos y amplios cambios políticos e institucionales necesarios.

El resultado del socialismo, multiplicado por dos por el gobierno autoritario, ha ido más allá del horror, causando un daño insoportablemente vasto en Venezuela.

El pueblo venezolano ha estado sufriendo bastante a causa de la hiperinflación, la agobiante escasez de alimentos y el hambre rampante, la escasez de suministros médicos y el aumento de la tasa de mortalidad infantil.

El actual levantamiento de Venezuela es inequívocamente una acción desesperada de rechazo al socialismo y al autoritarismo que lo ha acompañado.

Deshacer 20 años de daños es una tarea de enormes proporciones, pero debe comenzar hoy mismo. Las naciones libres deben apoyo a los venezolanos que están arriesgando sus vidas por la libertad y la democracia.

Más de 50 países, entre ellos Estados Unidos, han aceptado el desafío y ahora están reconociendo al jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela.

Eso significa que tiene toda la autoridad para negociar las transacciones financieras del país, acceder a las reservas de divisas y nombrar a los diplomáticos.

Tras la decisión de Estados Unidos de sancionar a la compañía petrolera estatal venezolana, todos los ingresos de la industria petrolera serán controlados por el presidente interino.

En lugar de seguir sirviendo como un medio de enriquecimiento para Maduro y sus compinches, los fondos petroleros se utilizarán en la reconstrucción de Venezuela.

Ha pasado mucho tiempo desde que Maduro se hizo a un lado, ya que no es un presidente legítimo sino un usurpador del poder.

Ahora es el momento de seguir aumentando la presión en su contra, atacando el sistema financiero ilícito de Venezuela.

Anthony B. Kim & Ana Quintana – The Daily Signal

 

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Temas: Categorías: Opinión

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